El sector de la moda en España acaba de cruzar un umbral histórico. La Asociación Retail Textil España (ARTE) ha presentado el que constituye el primer análisis detallado sobre los efectos sociales que genera la industria textil y del calzado en el país. Este documento, bautizado como Informe de Materialidad Social del Retail Textil y Calzado, no solo recoge datos concretos, sino que establece las bases para medir, comparar y mejorar el impacto humano de todo un sector que mueve miles de empleos y millones de transacciones cada año.
Vea también: Le Coq Sportif cierra su filial en España
Lo relevante de esta iniciativa es que aborda la cadena de valor completa. No se limita a las tiendas o a los centros logísticos. Examina desde el momento en que una prenda es diseñada hasta que llega al final de su vida útil, pasando por la producción, la distribución, el consumo y las segundas oportunidades que ofrecen la reutilización, el reciclaje o la reventa. Todo ello con una mirada puesta en cinco grandes grupos: las personas empleadas directamente por las empresas, los trabajadores de la cadena de suministro, los consumidores finales y las comunidades locales donde opera la industria.
Un laboratorio de empatía empresarial
Detrás de este informe hay un trabajo que comenzó hace más de un año. Las compañías agrupadas en ARTE activaron su Laboratorio Social, un espacio de colaboración donde competidores y aliados se sientan a reflexionar sobre cómo mejorar el tejido social del sector. Este laboratorio no ha funcionado en solitario. Ha contado con el respaldo técnico de Fundación SERES y la participación de entidades tan diversas como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la OCU, Plena Inclusión, CEPYME, Cofides, Ethic, el Business & Human Rights Resource Centre, ISEM, RE-Viste y Moda-Re.
Tal nivel de colaboración interdisciplinar es poco habitual, pero necesario cuando se pretende construir un marco de medición que sea útil, riguroso y aceptado por todos los actores implicados. El resultado es un diagnóstico compartido que sienta las bases para un sistema estandarizado de evaluación del impacto social, alineado con exigencias europeas como la CSRD (Directiva de Información Corporativa sobre Sostenibilidad) y la CSDD (Directiva sobre Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa).
Ana López-Casero, presidenta de ARTE, ha señalado que este proyecto demuestra que la empatía y la reflexión colectiva pueden traducirse en herramientas concretas para construir soluciones con impacto positivo. No se trata de marketing ni de declaraciones de intenciones. Es un ejercicio metodológico que busca profesionalizar la medición de lo social con el mismo rigor con el que ya se miden los resultados financieros.
El empleo como motor de cambio
Una de las conclusiones más destacadas del informe es el alto grado de madurez que el sector textil español muestra en la gestión del empleo propio. Aspectos como la seguridad laboral, la salud en el trabajo, la diversidad y la inclusión han alcanzado niveles que pocas industrias pueden igualar. Un dato significativo: la presencia femenina en el retail textil y del calzado alcanza el 74%, muy por encima de la media nacional de otros sectores productivos.
Esto convierte a la moda en un tractor de empleo diverso e inclusivo en España. Pero también revela que aún queda camino por recorrer. La cadena de suministro, especialmente en sus primeros eslabones a nivel global, es señalada como el área prioritaria de actuación. Las condiciones laborales, el trabajo digno, la seguridad y la debida diligencia social en fábricas y proveedores internacionales requieren una atención urgente si el sector quiere ser coherente con sus propios estándares internos.
La circularidad como palanca social
Otro de los hallazgos relevantes tiene que ver con la circularidad. Tradicionalmente asociada a beneficios ambientales —menos residuos, menor consumo de recursos—, el informe demuestra que la reutilización, la donación, el reciclaje y la reventa generan un impacto social directo. Por un lado, amplían el acceso a productos de calidad a precios más asequibles, lo que beneficia a hogares con menor poder adquisitivo. Por otro, crean empleo inclusivo en actividades de clasificación, reparación, logística inversa y comercialización de segunda mano.
La circularidad deja de ser así un concepto exclusivamente ecológico para convertirse en una herramienta de cohesión social. El diseño pensado para durar, la accesibilidad del producto y los nuevos modelos de consumo responsable forman parte de una misma ecuación donde el beneficio económico y el social no están reñidos.
Lo que los consumidores ya están pidiendo
El informe también captura una tendencia que las empresas del sector llevan años observando: los consumidores ya no compran solo producto. Compran valores. La demanda de marcas comprometidas crece de forma sostenida. Los compradores valoran cada vez más cómo trata una empresa a sus empleados, qué impacto genera en las comunidades donde opera, si respeta los derechos humanos en su cadena de proveedores y cómo comunica todo ello.
La transparencia se ha convertido en un factor de competitividad. No basta con hacer las cosas bien. Hay que contarlas de manera clara, verificable y accesible. La trazabilidad de los productos, la confianza del consumidor y la relación responsable con el cliente se perfilan como los grandes diferenciadores del futuro inmediato. En un mercado saturado de oferta, la conexión ética con el comprador puede marcar la diferencia entre una marca que sobrevive y otra que lidera.
Un marco común para el futuro
Lo que hace especial a este informe no es solo el diagnóstico. Es la hoja de ruta que propone. ARTE y Fundación SERES han construido un lenguaje común que permitirá a todas las empresas del sector medir su impacto social con los mismos criterios. Esto facilitará la comparación, la mejora continua y, sobre todo, la credibilidad ante reguladores, inversores y consumidores.
Vea también: Turismo en España bate récords: 17,5 millones de visitantes
Ana Sainz, directora general de Fundación SERES, lo ha resumido con claridad: el camino hacia la transformación empresarial exige un esfuerzo colectivo, pensamiento a largo plazo y la convicción de que poner a las personas en el centro no es una opción, sino la única manera de garantizar la sostenibilidad del negocio.
El retail textil español tiene ahora una herramienta para medir su huella social con la misma precisión con la que mide sus ventas. El siguiente paso será aplicar ese conocimiento para construir un sector más justo, más inclusivo y más competitivo. Y todo comienza con un documento que, por primera vez, pone cifras y estructura a algo que hasta ahora solo eran buenas intenciones.


