Miguel Merino y el legado que convirtió a Dunkin’ en un ícono del retail colombiano, hablar de la historia del retail en Colombia implica reconocer a quienes no solo impulsaron marcas exitosas, sino que también contribuyeron a transformar hábitos de consumo, generar empleo y construir modelos empresariales con impacto social. En ese grupo de líderes que han dejado una huella profunda se encuentra Miguel Merino, protagonista de una trayectoria empresarial que combina visión estratégica, coherencia ética y un liderazgo con propósito que ha marcado el desarrollo de Dunkin’ en el país durante más de cuatro décadas.
En el marco del reconocimiento a los 10 Líderes Más Influyentes del Retail en Colombia 2025, que desde hace ocho años entrega Mall & Retail, la distinción otorgada a Miguel Merino pone en relieve una historia que va mucho más allá de los resultados financieros. Se trata del reconocimiento a una forma de entender la empresa como un actor social, a una visión de largo plazo y a la capacidad de construir valor sostenible en un sector altamente competitivo y cambiante.
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Liderazgo con propósito: más allá del crecimiento comercial
El liderazgo de Miguel Merino se ha caracterizado por una convicción clara: las empresas no solo existen para crecer y generar rentabilidad, sino también para aportar al desarrollo del país y de las personas que las integran. Su historia empresarial es el reflejo de esa filosofía. La consolidación de Dunkin’ en Colombia no responde únicamente a una estrategia de expansión, sino a la construcción de una relación cercana y duradera con el consumidor colombiano, basada en la confianza, la calidad y la adaptación cultural.
Desde esta perspectiva, su aporte al retail nacional no puede medirse únicamente en el número de tiendas o en los ingresos alcanzados, sino en la creación de un modelo de gestión que ha sabido equilibrar eficiencia operativa, innovación, bienestar laboral y responsabilidad social. Ese equilibrio es el que explica la vigencia y solidez de la marca en el país, incluso en contextos económicos adversos.
Un perfil poco convencional en el mundo empresarial
Miguel Merino no proviene del camino tradicional del empresario del sector alimentos o del retail. Es arquitecto de la Universidad de los Andes y cuenta con una destacada trayectoria en el sector público. Fue ministro de Desarrollo Económico, embajador ante las Naciones Unidas, cónsul en Boston y gobernador del Tolima. Esa experiencia le permitió comprender el funcionamiento del Estado, la economía y las dinámicas sociales del país, conocimientos que luego trasladó al ámbito empresarial.
Paradójicamente, fue en el negocio de alimentos donde encontró una oportunidad inesperada para emprender y construir una compañía de largo aliento. En 1983 trajo la franquicia de Dunkin’ a Colombia y fundó DONUCOL S.A., empresa que, junto con Donuts de Antioquia, conforma hoy el ecosistema empresarial que opera la marca en el país. Lo que comenzó como una apuesta casi fortuita se transformó en uno de los casos más emblemáticos de franquicias exitosas en el retail colombiano.
El origen de una historia que cambió el consumo urbano
El nacimiento de Dunkin’ en Colombia tiene un origen profundamente humano y familiar. Mientras Miguel Merino estudiaba en el MIT, en Boston, su hermana adquirió una máquina para hacer donas con la idea de iniciar un pequeño emprendimiento. Sin embargo, los problemas técnicos y la falta de experiencia complicaron el proyecto. Lejos de resignarse, Merino decidió aprovechar su estancia en Estados Unidos para ir directamente a la fuente.
Sin cita previa y con una mezcla de curiosidad y determinación, llegó a la casa matriz de Dunkin’. Ese encuentro coincidió con un momento clave para la compañía estadounidense, que buscaba expandirse internacionalmente. De esa conversación surgió la posibilidad de traer la franquicia a Colombia, un país donde el concepto de donas y cafeterías especializadas aún no formaba parte del consumo masivo.
La apuesta se concretó en septiembre de 1983 con la apertura del primer punto de venta en Bogotá, ubicado en la calle 63 con carrera 13. Ese local marcó el inicio de una historia que, con el paso de los años, transformaría la forma en que los colombianos se relacionan con el café, los productos de panadería y los espacios de encuentro cotidiano.
Construir cercanía: la clave del posicionamiento
Desde sus primeros años, la estrategia de Dunkin’ en Colombia se enfocó en construir recordación, cercanía y familiaridad. Miguel Merino entendió que no bastaba con replicar un modelo extranjero; era necesario adaptar el concepto al contexto local. La marca apostó por una comunicación sencilla y emocional, utilizando de manera pionera la publicidad televisiva con un estribillo fácil de recordar, que rápidamente se integró al imaginario colectivo.
Asimismo, la presencia temprana en aeropuertos y terminales de transporte fue una decisión estratégica clave. Dunkin’ se convirtió en un regalo típico de viaje, en un punto de encuentro para familias y amigos, y en una parada habitual para quienes transitaban por la ciudad. Esa integración a la vida cotidiana fortaleció la conexión emocional con los consumidores y consolidó a la marca como un referente accesible y cercano.
Superar los desafíos de un entorno cambiante
El camino hacia la consolidación no estuvo exento de obstáculos. Durante los años ochenta, las restricciones a la importación de equipos obligaron a la compañía a desarrollar maquinaria localmente, sin sacrificar los estándares de calidad exigidos por la franquicia. Este desafío impulsó la creatividad, la transferencia de conocimiento y el fortalecimiento de proveedores nacionales.
A lo largo de las décadas siguientes, Dunkin’ enfrentó contextos económicos complejos, marcados por periodos de alta inflación y devaluación. Mantener precios accesibles sin afectar la sostenibilidad del negocio exigió ajustes constantes, eficiencia operativa y una lectura cuidadosa del mercado. Cada crisis se convirtió en una oportunidad para aprender, optimizar procesos y reforzar la relación con los consumidores.
El reto más grande llegó con la pandemia. El cierre de la mayoría de los puntos de venta puso en riesgo la operación y el empleo de cerca de mil colaboradores. En ese momento, el liderazgo de Miguel Merino se manifestó con claridad: la prioridad fue proteger a las personas, revisar la operación y preparar a la compañía para la recuperación. Esa etapa permitió fortalecer la eficiencia interna y sentar las bases para el crecimiento posterior en un entorno más digital y flexible.
Resultados que reflejan consistencia y visión de largo plazo
Los números respaldan la trayectoria. En 2024, Dunkin’ en Colombia registró ingresos por $158.466 millones, con un crecimiento del 2,3%, y una red que supera los 200 puntos de venta en todo el país. Sin embargo, para Miguel Merino, la mayor satisfacción no está en las cifras, sino en haber introducido un concepto diferente de cafeterías y comida rápida, adaptado al gusto local y profundamente integrado a la vida urbana.
La marca logró mantenerse vigente a lo largo del tiempo gracias a su capacidad de evolucionar, diversificar su oferta y responder a las nuevas tendencias de consumo, sin perder su esencia. Esa coherencia entre identidad, operación y propósito es uno de los mayores logros de su liderazgo.
El retail como plataforma de desarrollo humano y social
A más de 40 años de la apertura del primer local, Miguel Merino representa una visión del retail que trasciende la lógica puramente comercial. Para él, las tiendas son espacios de encuentro, las empresas son escuelas de formación y el empleo es una herramienta de movilidad social. Bajo esta mirada, Dunkin’ ha sido una plataforma para generar oportunidades, desarrollar talento y construir una cultura organizacional basada en el respeto y el bienestar productivo.
La transición generacional hacia sus tres hijas, estructurada sobre estos mismos principios, confirma que su legado no se limita a una marca, sino a una forma de hacer empresa. La continuidad del negocio bajo una filosofía compartida garantiza que el impacto construido a lo largo de décadas se proyecte hacia el futuro.
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Un legado que deja huella en el retail colombiano
La elección de Miguel Merino como uno de los 10 Líderes Más Influyentes del Retail en Colombia 2025 reconoce una trayectoria que ha contribuido a moldear el sector, a profesionalizar la gestión de franquicias y a demostrar que el liderazgo con propósito es una ventaja competitiva sostenible. Su historia evidencia que es posible crecer, innovar y ser rentable sin perder de vista el compromiso con las personas y con el país.
En un entorno donde el retail enfrenta constantes transformaciones tecnológicas, cambios en los hábitos de consumo y mayores exigencias sociales, el ejemplo de Miguel Merino cobra especial relevancia. Su recorrido demuestra que la consistencia, la visión de largo plazo y la coherencia entre valores y estrategia son pilares fundamentales para construir empresas duraderas y significativas.
Más que el fundador de Dunkin’ en Colombia, Miguel Merino es un referente de liderazgo empresarial que ha sabido unir propósito, negocio y sociedad, dejando una huella profunda en la historia del retail colombiano.


