El dilema de la era de la IA, navegando el progreso tecnológico con un compromiso ineludible por el futuro sostenible del planeta, la irrupción y la rápida proliferación de la Inteligencia Artificial (IA) en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana y del panorama empresarial global nos sitúan ante un desafío fundamental: ¿cómo podemos abrazar el inmenso potencial de esta tecnología transformadora para impulsar el progreso y la innovación sin comprometer irreversiblemente el futuro de nuestro planeta? La pregunta se vuelve aún más apremiante al considerar la creciente huella medioambiental de las aplicaciones de Inteligencia Artificial Generativa (GenAI), cuyo uso se expande exponencialmente.
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Según datos del Foro Económico Mundial, una simple consulta o “prompt” en estas aplicaciones de GenAI podría consumir hasta 50 veces más energía que en sus versiones anteriores, con estimaciones que alcanzan los 1.300 MWh de electricidad. Esta cifra alarmante se ve reforzada por estudios del Electric Power Research Institute, que indican que las consultas de IA requieren aproximadamente diez veces más electricidad que las consultas tradicionales realizadas en motores de búsqueda como Google. Si consideramos la tendencia al alza en el número de usuarios de estas herramientas, que según Statista podría superar la barrera de los 500 millones a nivel mundial para el año 2028, el consumo energético asociado a la IA podría incrementarse de manera exponencial, planteando serias interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Ante este escenario ineludible, la adopción de nuevas tecnologías, con la IA a la cabeza, exige una reflexión profunda sobre cómo podemos progresar de manera responsable y comprometida con la preservación del medio ambiente. La Inteligencia Artificial y los Centros de Datos, que actúan como el motor de la economía digital contemporánea, representan simultáneamente una promesa de eficiencia y productividad sin precedentes y una creciente preocupación en lo que respecta a la sostenibilidad y su impacto en el planeta.
Aunque el uso de energía por parte de la IA actualmente representa solo una fracción del consumo total del sector tecnológico, estimándose entre el 2% y el 3% de las emisiones mundiales totales, es altamente probable que esta proporción aumente significativamente a medida que más empresas, gobiernos y organizaciones incorporen la IA en sus operaciones para mejorar la eficiencia, optimizar procesos y aumentar la productividad. Las proyecciones de Forrester anticipan un crecimiento anual del 36% para la Inteligencia Artificial Generativa hasta el año 2030, lo que subraya la urgencia de desarrollar soluciones e infraestructuras tecnológicas cada vez más ecoamigables, así como implementar estrategias de sostenibilidad ambiental robustas que permitan reducir de manera efectiva la huella de carbono y el consumo energético asociado a la IA.
Un informe reciente de Hitachi Vantara sobre “El Estado de la Sostenibilidad de la Infraestructura de Datos” destaca que las medidas más frecuentes adoptadas por las empresas para abordar este desafío incluyen la descarbonización de los Centros de Datos y la transición hacia fuentes de energía alternativas y renovables. El citado informe identifica cuatro pasos principales que las empresas están implementando para mejorar la sostenibilidad de sus infraestructuras de datos, los cuales implican la adopción de innovación tecnológica: la descarbonización de sus Centros de Datos mediante la optimización del consumo energético y la adopción de tecnologías más eficientes; el aprovechamiento de las últimas soluciones tecnológicas disponibles para reducir su huella de carbono en todas sus operaciones; la transición hacia fuentes de energía alternativas y renovables para alimentar sus infraestructuras; y la garantía de que sus edificios, plantas y equipos sean energéticamente eficientes en todas sus etapas de funcionamiento.
La urgencia de abordar estos temas críticos se deriva directamente del crecimiento exponencial de los datos a nivel global. Statista prevé que para el año 2028, la creación de datos a nivel mundial superará la asombrosa cifra de 394 zettabytes. En este contexto de crecimiento masivo de datos, resulta imperativo trabajar en el desarrollo de soluciones tecnológicas cada vez más sostenibles, lo cual no solo contribuirá a la preservación del medio ambiente, sino que también puede generar un mayor crecimiento económico, optimización de costos operativos y una mejora significativa en la relación entre colaboradores y clientes, quienes valoran cada vez más el compromiso de las empresas con la sostenibilidad.
La automatización y las herramientas impulsadas por IA tienen el potencial de identificar cuellos de botella operativos y permitir una toma de decisiones más informada y eficiente, lo que a su vez puede conducir a una reducción del consumo energético y de las emisiones de carbono. De manera similar, las tecnologías de bajo consumo energético ofrecen un camino claro para reducir los costos operativos y la huella de carbono de las organizaciones, alineándose directamente con los objetivos de sostenibilidad ambiental.
El informe de Hitachi revela que, aunque solo el 33% de las empresas actualmente prioriza la sostenibilidad en sus proyectos de IA, adoptar este enfoque no solo genera ahorros de costos a largo plazo, sino que también mejora significativamente la reputación corporativa y asegura el cumplimiento de futuras normativas ambientales, como la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea y otras iniciativas similares que ya están surgiendo en países de América Latina.
Para garantizar la viabilidad a largo plazo de las iniciativas de IA, se hace cada vez más necesario adoptar soluciones tecnológicas innovadoras como la Nube Híbrida, que combina la eficiencia energética con la flexibilidad operativa y permite gestionar los recursos de manera responsable y optimizada. También destacan las tecnologías de almacenamiento ecológicas, que incorporan innovaciones de última generación para la reducción de las emisiones de CO2; la descarbonización integral de las operaciones y las cadenas de suministro a nivel global; y la implementación de prácticas sostenibles en el diseño y la operación de los Centros de Datos alrededor del mundo.
Las inversiones ligadas al desarrollo de tecnologías sostenibles seguirán creciendo de manera significativa. Recientemente, Hitachi anunció el lanzamiento de su cuarto fondo de Capital de Riesgo Corporativo por un valor de US$ 400 millones, elevando la inversión total de la compañía en este tipo de instrumentos financieros a la impresionante cifra de US$ 1.000 millones. Esta inversión estratégica refuerza el compromiso de Hitachi de identificar y apoyar a startups con el potencial de transformar industrias e impulsar la innovación en áreas clave como Centros de Datos energéticamente eficientes, sistemas de energía distribuida, Inteligencia Artificial Industrial, tecnologías ambientales y economía circular, entre otras.
Resulta fundamental enfocarnos en hacer tangible un compromiso genuino y profundo con la sostenibilidad, desarrollando investigación y desarrollo (I+D) que genere tecnologías e infraestructuras de datos capaces de reducir las emisiones de CO2 hasta en un 96%, así como soluciones innovadoras para la industria de Data Centers que disminuyan la huella de carbono hasta en un 35% y que reduzcan el uso de espacio físico crítico hasta en un 66%.
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Es imperativo que el ritmo de crecimiento exponencial de la IA, como una poderosa herramienta de apoyo al progreso humano y económico, sea acompañado de iniciativas igualmente ambiciosas y efectivas para reforzar las capacidades de anticipación a los cambios globales, potenciando la innovación social y, sobre todo, un compromiso inquebrantable con la construcción de un futuro sostenible para el planeta que habitamos. El desafío de la era de la IA no es solo tecnológico, sino también ético y medioambiental, y exige una colaboración global para asegurar que el progreso y la sostenibilidad avancen de la mano.

