Después de 70 años de historia, Corona cierra definitivamente sus puertas con una liquidación total de productos. Una marca que fue parte de la vida cotidiana de muchas familias chilenas, especialmente por su modelo de venta a crédito, hoy dice adiós.
Durante décadas, la rentabilidad de Corona se sustentó en los ingresos financieros asociados al crédito. Sin embargo, la regulación del Interés Máximo Convencional (IMC) —que impuso un límite a las tasas que podían cobrar las casas comerciales— fue el primer golpe a su modelo de negocio.
A partir de ahí, la compañía intentó una transformación: renovó su propuesta de tienda, ajustó su surtido y buscó reconectar con el consumidor. Pero el estallido y luego la pandemia terminaron por desestabilizar a una empresa que ya venía en proceso de reinvención.
Hasta aquí, esta es la explicación más clásica. Pero creo que hay dos factores estructurales que explican de fondo lo ocurrido con Corona, y que hoy deberían ser motivo de reflexión para muchos otros actores:
1. La consolidación del e-commerce en categorías clave:
Según la CNC, el e-commerce representa hoy el 27,7% de las ventas en artículos eléctricos y un 10,3% en vestuario y calzado. En estas categorías, los grandes ganadores han sido los marketplaces, como el de Mercado Libre,Cencosud y Falbella que han logrado escalar gracias a su surtido prácticamente infinito y a la eficiencia logística y que hoy, son la opción preferida para los consumidores.
2. El fenómeno del “trading up” y “trading down”:
Los consumidores se están polarizando:
– Por un lado, buscan productos más premium o exclusivos, comprando en tiendas pequeñas, muchas de ellas emprendimientos que ya representan el 4% del e-commerce.
– Por otro, optan por alternativas ultra low-cost con diseño, como Shein o AliExpress, que entre ambas ya pesan entre un 7% y 8% del comercio electrónico nacional.
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En este nuevo mapa de consumo, Corona quedó atrapada en el medio, sin una propuesta suficientemente diferenciadora ni un modelo competitivo que le permitiera sobrevivir.
Creo que este caso no es aislado. ¿Cuántas marcas más están quedando en este “sándwich” sin encontrar una ventaja clara?
¿Estamos quizás viendo los últimos años de varias marcas tradicionales si no logran repensar su propuesta de valor y adaptarse al nuevo escenario digital?


