En un entorno donde la competencia en el sector retail es cada vez más intensa, la innovación se ha transformado en un componente esencial para sostener el crecimiento y responder de manera ágil a las nuevas expectativas de los consumidores. Dentro de este escenario, Sodimac ha dado un paso significativo al adoptar un modelo de colaboración con startups que va más allá de la incorporación tecnológica: se trata de una apuesta estratégica por establecer alianzas con empresas emergentes como socias clave en su proceso de transformación digital.
A diferencia de la visión tradicional en la que las grandes compañías adquieren soluciones tecnológicas ya consolidadas, Sodimac ha optado por implementar un modelo de innovación abierta basado en el concepto de venture client. Este enfoque permite a la empresa vincularse con startups desde una etapa temprana, para probar y validar sus propuestas dentro del entorno real del negocio. Más que una simple compra de tecnología, se trata de integrar soluciones en el corazón de la operación, con la posibilidad de escalar rápidamente aquellas que demuestran tener un impacto significativo.
Este modelo ha sido liderado por Danica Music, Gerenta de Productividad, Innovación y Digitalización de Sodimac Chile, quien resume la filosofía detrás de esta estrategia con una frase que se ha convertido en mantra dentro de la compañía: “La innovación no se ahoga en procesos si fluye con propósito”. Esta afirmación refleja la convicción de que, cuando existe un objetivo claro y compartido, las estructuras corporativas pueden flexibilizarse para dar espacio a soluciones ágiles, efectivas y disruptivas.
Los resultados de esta visión se han hecho tangibles en diferentes áreas del negocio. Uno de los casos más ilustrativos ocurrió durante la pandemia, cuando la atención presencial en tiendas se volvió inviable y era urgente encontrar alternativas para mantener la relación con los clientes. Fue entonces cuando Sodimac se asoció con la startup Videsk, especializada en atención remota mediante videollamadas. Gracias a esta solución, los consumidores pudieron acceder a asesoría experta desde sus hogares, lo que no solo permitió continuar con las ventas de productos técnicos, sino también ofrecer una experiencia cercana y personalizada en un momento altamente complejo.
Otra alianza significativa ha sido con Zippedi, una startup que desarrolla robots autónomos para monitorear góndolas. Estos dispositivos recorren los pasillos de las tiendas capturando información en tiempo real sobre disponibilidad de productos, precios y quiebres de stock. Esta tecnología ha revolucionado la gestión en sala, reduciendo la carga operativa sobre los equipos humanos y aumentando la eficiencia en los procesos. Además, ha mejorado la experiencia del cliente al garantizar una mayor disponibilidad de productos y reducir los errores en precios.
En esa misma línea, Sodimac ha trabajado con Sumato-ID, una empresa que utiliza visión computacional para convertir imágenes en datos procesables. Con su tecnología, es posible analizar el flujo de personas dentro de las tiendas, identificar zonas de mayor tráfico y optimizar la distribución de productos, todo ello sin necesidad de modificaciones en la infraestructura existente. Esta capacidad de obtener insights precisos ha sido clave para mejorar la eficiencia operativa y tomar decisiones informadas sobre el diseño de los espacios comerciales.
El éxito de estas iniciativas no se explica únicamente por el valor de la tecnología, sino por el enfoque de colaboración que la compañía ha desarrollado internamente. Para que una solución externa pueda prosperar dentro de una gran organización, es necesario contar con estructuras que faciliten su integración. En este sentido, Sodimac ha creado equipos multidisciplinarios que actúan como puentes entre la startup y los distintos departamentos de la empresa. Estos equipos permiten adaptar las soluciones a la realidad operativa de la compañía, resolviendo obstáculos rápidamente y facilitando una implementación efectiva.
Asimismo, se han habilitado mecanismos de experimentación controlada que permiten desarrollar pilotos en entornos reales, pero con riesgos acotados. Estos espacios de prueba permiten medir el impacto de cada propuesta, ajustar detalles técnicos y tomar decisiones de escalamiento basadas en evidencia concreta. Al mismo tiempo, se han creado procesos fast track que agilizan la toma de decisiones, reduciendo los tiempos de aprobación y minimizando las barreras burocráticas que a menudo dificultan la adopción de nuevas ideas en empresas grandes.
Uno de los desafíos más importantes que Sodimac ha enfrentado en este camino es la necesidad de sincronizar los ritmos de trabajo entre startups, que operan con velocidad y flexibilidad, y una corporación que por su naturaleza requiere ciertos niveles de control y previsibilidad. En lugar de imponer sus procesos sobre los nuevos actores, la empresa ha optado por adaptarse, flexibilizando sus estructuras internas para permitir que la innovación fluya con mayor libertad. Esto ha implicado, entre otras cosas, eliminar barreras innecesarias, capacitar a los equipos en metodologías ágiles y promover una cultura abierta a la experimentación y el error como parte del aprendizaje.
La cultura organizacional ha jugado un rol decisivo en este proceso. Para que la innovación realmente se integre a la operación, es necesario que las personas se sientan parte de ella. Por ello, Sodimac ha promovido un cambio de mentalidad que involucra a todos los niveles de la organización. Desde las áreas operativas hasta la alta dirección, se trabaja en torno a una visión común: que las nuevas tecnologías son una herramienta para potenciar el trabajo humano, no para reemplazarlo. Así, se fomenta una relación más colaborativa y menos jerárquica, en la que las ideas pueden surgir desde cualquier rincón de la empresa.
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El impacto de este enfoque ha sido amplio y multifacético. No solo se han logrado mejoras operativas evidentes, como una mayor disponibilidad de productos, mejor atención al cliente y procesos más eficientes, sino que también se ha fortalecido la capacidad de la empresa para adaptarse rápidamente a nuevos desafíos. Además, esta forma de vincularse con el ecosistema emprendedor ha posicionado a Sodimac como una organización atractiva para el talento innovador y ha mejorado su reputación en el ámbito empresarial.
De cara al futuro, la empresa tiene claro que continuará apostando por este modelo de innovación abierta. El objetivo es seguir abriendo sus puertas a startups que traigan tecnologías con propósito y una visión clara de escalabilidad. Las áreas de interés son diversas, incluyendo logística inteligente, experiencia de cliente omnicanal, sostenibilidad y soluciones inclusivas. En todos los casos, el criterio seguirá siendo el mismo: trabajar con aliados que comprendan el negocio del retail y estén dispuestos a construir en conjunto soluciones que generen valor real.
Más allá de los beneficios inmediatos, este enfoque también contribuye a fortalecer el ecosistema de innovación en la región. Al actuar como cliente temprano de startups, Sodimac les ofrece una plataforma para validar sus ideas, ganar tracción en el mercado y acceder a nuevas oportunidades de crecimiento. Es un modelo en el que todos ganan: las startups crecen, el retail se transforma y los clientes reciben un mejor servicio.
En palabras de Danica Music, cuando el propósito es compartido, la innovación se vuelve inevitable. Esta convicción ha sido el motor que ha guiado el trabajo de Sodimac en los últimos años, y que seguirá impulsando su camino hacia un futuro donde la colaboración con startups no sea la excepción, sino la regla.


