El proceso de venta de Telefónica en Chile, una de las operaciones más relevantes en el mercado de las telecomunicaciones del país, ha entrado en una nueva etapa. Lo que en abril comenzó como un rumor persistente en la industria hoy es una realidad confirmada: la matriz española decidió avanzar con la enajenación de sus activos locales, aunque el cronograma originalmente previsto se ha extendido.
La decisión responde a la estrategia global del grupo, que desde hace algunos años ha centrado sus esfuerzos en fortalecer su posición en Europa, desprendiéndose de filiales latinoamericanas y concentrando recursos en mercados considerados estratégicos. Chile, pese a ser una operación consolidada, no quedó fuera de ese proceso de reordenamiento.
Del rumor a la confirmación oficial
Los primeros indicios sobre la posible venta circularon con fuerza antes de abril, cuando distintas fuentes de la industria comenzaron a hablar de un inminente cambio de propiedad. Sin embargo, fue recién en octubre cuando Telefónica confirmó públicamente lo que ya era un secreto a voces.
La confirmación se produjo luego de que Entel y América Móvil —controladora de ClaroVTR en Chile— hicieran público un acuerdo de colaboración con miras a presentar una oferta conjunta por los activos de Movistar. Tras ese anuncio, Telefónica informó a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que efectivamente estaba en curso un proceso formal para evaluar alternativas de venta.
“Hasta la fecha, la sociedad ha recibido diversas manifestaciones de interés no vinculantes y se encuentra desarrollando un proceso de due diligence con varios potenciales compradores”, comunicó oficialmente la empresa al regulador chileno.
Un calendario ajustado y nuevas fechas
Aunque la compañía había establecido inicialmente que las ofertas vinculantes se recibirían a mediados de octubre, los plazos se modificaron. Según fuentes consultadas por Pulso, el nuevo calendario fijado por Citi —banco de inversión encargado de liderar el proceso— establece que las propuestas definitivas se entregarán hacia finales de noviembre, un mes después de lo originalmente estipulado.
El ajuste en las fechas, explican expertos del sector, no resulta inusual en este tipo de transacciones. Las operaciones de compraventa de gran magnitud suelen requerir tiempo adicional para revisar detalles de contratos, pasivos, concesiones, y las posibles implicancias para la libre competencia. En este caso, Telefónica Chile ha debido responder a múltiples consultas técnicas y regulatorias por parte de los interesados, lo que ha extendido naturalmente el proceso.
En paralelo, se han llevado a cabo más de tres reuniones presenciales en las oficinas de Telefónica ubicadas en Baquedano —instalaciones que también están consideradas dentro de los activos a la venta—, donde los equipos de análisis de las empresas interesadas han revisado documentación y realizado presentaciones internas.
Interesados en competencia: Entel, América Móvil y Wom
El interés por los activos de Telefónica en Chile ha sido alto. Según fuentes al tanto del proceso, la compañía recibió ofertas preliminares no vinculantes de tres actores principales:
- Entel, el operador local con amplia participación en el mercado móvil y de fibra óptica.
- América Móvil, conglomerado mexicano controlador de ClaroVTR.
- Wom, empresa que recientemente salió del proceso de reestructuración financiera bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, respaldada por nuevos fondos de inversión.
A ellos se sumarían otros potenciales interesados, aunque no se ha detallado oficialmente quiénes serían.
Si Telefónica optara finalmente por una oferta proveniente de un actor nacional, el proceso podría alargarse aún más, dado que la operación requeriría una revisión exhaustiva por parte de la Fiscalía Nacional Económica (FNE). Dicho organismo tendría que analizar en profundidad los posibles efectos sobre la competencia, especialmente considerando la alta concentración del mercado chileno de telecomunicaciones.
Factores que explican el retraso
Aunque el aplazamiento en la recepción de ofertas ha generado cierto ruido en el mercado, las fuentes consultadas coinciden en que no se trata de un problema estructural, sino de un proceso natural en operaciones de este tipo.
El análisis de los activos bajo control de Telefónica, la revisión de contratos con proveedores, los plazos de concesiones y la evaluación de sus compromisos financieros requieren una inspección minuciosa. También influyen las condiciones regulatorias del mercado chileno, que demandan certezas antes de concretar cualquier transacción de gran escala.
En paralelo, Citi continúa recopilando información técnica, evaluando los escenarios de valorización y preparando la documentación que servirá de base para las ofertas vinculantes. Según fuentes cercanas al proceso, el banco de inversión pretende cerrar la fase de evaluación antes del cierre del año, aunque el traspaso efectivo podría concretarse recién en 2026.
Un negocio de alto valor, pero con pasivos relevantes
Los estados financieros de Telefónica Chile muestran un desempeño desafiante en el último año. Al cierre de junio de 2025, la compañía reportó pérdidas por $75.364 millones (equivalentes a unos US$80,7 millones), cifra que representa un deterioro del 29,2% respecto del resultado negativo registrado en igual periodo de 2024.
En cuanto a los ingresos consolidados, alcanzaron los $777.867 millones, lo que equivale a una caída de 3,3% interanual. El Ebitda (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) también experimentó un retroceso, al situarse en $119.885 millones, un 5,3% inferior al registrado un año antes. Esto dejó el margen Ebitda en 15,4%, comparado con el 15,7% del mismo periodo de 2024.
Estas cifras, aunque reflejan una operación todavía relevante en volumen, evidencian una presión creciente sobre la rentabilidad, lo que explicaría la decisión de la matriz de buscar nuevos horizontes para sus negocios en la región.
Valor estimado y desafíos de la operación
A pesar de los resultados financieros negativos, los activos de Telefónica en Chile mantienen un atractivo significativo para inversionistas y competidores. De acuerdo con estimaciones del mercado, la operación podría valorizarse en torno a US$1.300 millones, aunque el monto real que recibiría la firma española sería sustancialmente menor debido a los pasivos acumulados, que se estiman en alrededor de US$1.000 millones.
Esto significa que el comprador no solo debería asumir el control de una red de clientes, infraestructura y licencias, sino también absorber una deuda considerable. De ahí que los interesados busquen obtener claridad sobre las condiciones exactas del traspaso antes de comprometer una oferta definitiva.
El análisis financiero de Citi, encargado de asesorar la venta, contempla diferentes escenarios de valorización según la estructura de compra que propongan los ofertantes. En este tipo de procesos, es común que se ofrezcan combinaciones entre pago en efectivo, asunción de deuda y eventuales acuerdos de servicios futuros, lo que podría modificar el valor final del negocio.
Un proceso clave para el mapa de las telecomunicaciones
El desenlace de la venta de Telefónica Chile podría redefinir la configuración del mercado local. La eventual unión de Entel y América Móvil en la adquisición de Movistar abriría un nuevo capítulo en la competencia del sector, con una mayor concentración de actores y posibles sinergias operativas.
Por su parte, una entrada de Wom o de otros fondos de inversión extranjeros podría aportar mayor diversidad al mercado, aunque también implicaría nuevos desafíos en materia de infraestructura, cobertura y regulación.
De cualquier forma, los próximos meses serán decisivos. La definición del comprador y las condiciones finales de la transacción marcarán el futuro de los servicios móviles y de fibra óptica en Chile, un mercado cada vez más competitivo y tecnológicamente exigente.
Telefónica acelera su reestructuración global
La venta de la operación chilena se enmarca en el proceso de transformación global de Telefónica S.A., que desde 2019 ha venido reduciendo su exposición en América Latina. En los últimos años, la compañía ha concretado o explorado la venta de filiales en países como Argentina, Colombia, México y Perú, con el objetivo de enfocarse en Europa, donde concentra la mayor parte de su rentabilidad.
Este cambio estratégico responde a la necesidad de optimizar recursos y mejorar la eficiencia del grupo en un contexto internacional desafiante, caracterizado por la competencia intensa, los altos costos de inversión en tecnología y las nuevas regulaciones en el ámbito digital.
Chile, aunque ha sido históricamente un mercado estable para la empresa, representa una participación relativamente pequeña dentro del total global. Por ello, su venta se percibe como un paso coherente dentro del plan de reestructuración que busca reforzar las operaciones clave en España, Alemania y el Reino Unido.
Vea también: La venta de Telefónica entra en etapa crucial con interesados y plazos
De acuerdo con las fuentes consultadas, el proceso de venta continuará avanzando durante noviembre, con el objetivo de recibir las ofertas vinculantes en las últimas semanas del mes. Posteriormente, Citi y la matriz española evaluarán las propuestas y definirán si existe alguna que cumpla con las expectativas de valorización y viabilidad regulatoria.
Si se logra un acuerdo con uno de los interesados, el cierre definitivo podría producirse durante el primer semestre de 2026, siempre que las autoridades chilenas den su aprobación.
Mientras tanto, el mercado seguirá atento a cada movimiento de Telefónica y de los posibles compradores. El desenlace de este proceso no solo marcará el futuro de Movistar en Chile, sino también el equilibrio competitivo de una industria que continúa en plena transformación.

