La posible venta de Telefónica Chile, matriz de Movistar, ya no es un rumor. Aunque la compañía ha preferido mantener un perfil bajo sin confirmar ni desmentir oficialmente, en el mercado de las telecomunicaciones es un hecho asumido: la operación está en curso y los potenciales compradores ya entraron en la etapa clave de due diligence, paso previo a la presentación de las ofertas vinculantes que podrían definirse en octubre.
Un cambio de estrategia desde España
La señal inicial sobre la desinversión en Chile surgió en abril, cuando el nuevo presidente de Telefónica en Madrid, en su primera declaración pública, enfatizó que la prioridad del grupo sería “Europa, Europa, Europa”. Con esa frase, el mensaje fue claro: Latinoamérica dejaría de ser el foco principal.
El proceso se formalizó en mayo, cuando Citigroup asumió el mandato de venta. Desde entonces, los actores de la industria comenzaron a alinear sus estrategias, anticipando una operación de alto impacto en el mercado chileno de telecomunicaciones.
El mercado en alerta: declaraciones y señales
Durante esos primeros meses de especulación, el propio subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, trató de poner paños fríos asegurando que en su conversación con el presidente de Telefónica Hispam (el brazo de la multinacional en Latinoamérica) no percibió intención de salida inmediata. Sin embargo, pronto la evidencia comenzó a pesar más que las declaraciones.
En julio, Alfie Ulloa, presidente de ChileTelco, el gremio que agrupa a las empresas del sector, reconoció abiertamente que Telefónica Chile estaba en venta. Destacó que el proceso no era apresurado y que lo más probable era que actores ya presentes en el mercado adquirieran parte de los activos, más que un ingreso de nuevos competidores.
Los interesados en la carrera
En agosto comenzaron a trascender los primeros nombres. Entre los potenciales compradores se mencionaron a los incumbentes Entel, ClaroVTR y WOM. También se sumaron los argentinos Vrio (matriz de DirecTV en la región) e IntegraTec, propiedad de José Luis Manzano, quien ya había adquirido Telefónica Perú.
Los intereses eran variados:
- Entel mostraría mayor afinidad con el negocio fijo.
- ClaroVTR (América Móvil) tendría el foco en el negocio móvil.
- WOM se perfilaría como interesado en la operación completa.
Otros posibles jugadores, como GTD, Mundo Pacífico y la propia Vrio, terminaron bajándose del proceso.
Fuentes del sector señalan que, hasta ahora, WOM es quien estaría mejor posicionado en la competencia, dado que su interés es más integral.
Un proceso en etapas
El procedimiento de venta se ha desarrollado en fases bien definidas:
- Ofertas no vinculantes: realizadas hace dos semanas, permitieron a los interesados acceder a mayor información financiera y operacional de Telefónica Chile.
- Due diligence: en curso actualmente, con una duración estimada de entre ocho y diez semanas.
- Ofertas vinculantes: previstas para mediados de octubre, lo que podría llevar a que el proceso concluya antes de diciembre.
El atractivo de participar incluso sin intención firme de compra radica en que este paso abre una ventana para conocer en profundidad a uno de los principales jugadores del sector. Movistar, por ejemplo, es el segundo operador móvil más grande del país, con 5,9 millones de abonados según Subtel (Q1 2025), y compite cabeza a cabeza en conexiones fijas de internet con ClaroVTR (1,330 millones vs. 1,334 millones de conexiones respectivamente).
El factor precio y la deuda
Más allá del interés, el gran obstáculo parece ser el precio. De acuerdo con fuentes financieras, los activos de Telefónica Chile estarían valorizados en US$1.200 a US$1.300 millones. Sin embargo, la compañía arrastra una deuda financiera que al cierre de junio alcanzaba US$1.019 millones.
Esto implica que el monto real que recibiría Telefónica en efectivo rondaría los US$200 a US$300 millones, ya que el comprador debería asumir la deuda. En comparación, la venta de Telefónica Perú a IntegraTec se cerró en un simbólico US$1 millón, con la contraparte haciéndose cargo de una deuda de US$1.000 millones.
Al inicio del proceso surgieron especulaciones sobre un posible interés de compañías chinas. China Mobile y China Unicom incluso sostuvieron reuniones de lobby con el subsecretario Araya, lo que alimentó los rumores.
No obstante, el objetivo declarado por estas firmas no estaría en la compra de una operación móvil destinada al público masivo, sino en proyectos de infraestructura estratégica, como un cable submarino directo desde Valparaíso a Hong Kong, pensado como alternativa al proyecto Humboldt.
Según Araya, la apuesta china sería dar soporte tecnológico a gigantes como Alibaba, Temu, Shein o Tencent, mejorando la calidad de servicio de estas plataformas en Sudamérica. “Hasta ahora nunca me han manifestado interés en competir por el cliente final en Chile”, explicó.
Lo que está en juego en el mercado chileno
La salida de Telefónica Chile tendría un fuerte impacto en el sector local. La empresa no solo es uno de los principales operadores, sino también un actor clave en infraestructura, conectividad y servicios digitales.
- En telefonía móvil, concentra casi seis millones de abonados.
- En internet fijo, disputa el liderazgo con ClaroVTR.
- Su rol histórico como Movistar le da un alto grado de reconocimiento de marca.
El reacomodo de estos activos podría redefinir la competencia en el corto y mediano plazo. Por ejemplo, si WOM lograra hacerse con la operación completa, consolidaría una posición mucho más robusta frente a Entel y ClaroVTR.
Calendario y escenarios posibles
Si el cronograma se cumple, las ofertas vinculantes deberían estar sobre la mesa en octubre y el proceso podría cerrarse antes de fin de año.
Existen varios escenarios posibles:
- Venta completa a un solo comprador: la opción preferida por Telefónica, pero compleja por el tamaño de la operación y los riesgos de concentración de mercado.
- Venta por partes: replicando lo ocurrido en Brasil con Oi, donde los activos fueron divididos entre distintos operadores.
- Ingreso de un nuevo actor internacional: poco probable, pero no descartado en caso de que se logren acuerdos estratégicos con compañías extranjeras.
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La eventual salida de Chile se enmarca en una estrategia global de Telefónica por desconcentrar recursos en Latinoamérica y enfocarse en Europa. El grupo ya ha concretado operaciones similares en otros países, con resultados mixtos.
En el caso chileno, el desenlace dependerá de factores financieros, regulatorios y competitivos. Lo único claro es que el mercado de telecomunicaciones está en un punto de inflexión y que las próximas semanas serán decisivas para el futuro de Movistar en Chile.


