Multitiendas Corona, una empresa icónica del retail chileno con más de 50 años de historia y presencia en todo el país, se encuentra actualmente en uno de los momentos más desafiantes de su trayectoria. La compañía, conocida por su enfoque en vestuario, calzado y artículos para el hogar a precios accesibles, atraviesa una delicada situación financiera que podría definir su destino en los próximos días.
Fundada en el año 1955 por la familia Schupper, Corona ha sido durante décadas una alternativa popular dentro del comercio minorista chileno. Su crecimiento sostenido le permitió expandirse a lo largo de todo el territorio nacional, alcanzando un total de 51 tiendas distribuidas estratégicamente desde el norte hasta el sur del país. Sin embargo, el panorama actual dista mucho del éxito pasado.
La actual crisis financiera
En la actualidad, Multitiendas Corona enfrenta una compleja situación de endeudamiento. Con una deuda que supera los $66.951 millones de pesos chilenos, la empresa ha tenido que recurrir al mecanismo de reorganización judicial establecido por la Ley 20.720, que permite a las compañías renegociar sus deudas y evitar la quiebra. Esta herramienta, sin embargo, no garantiza la supervivencia, y todo depende del apoyo que logre conseguir entre sus acreedores.
El jueves 5 de junio se llevará a cabo una votación clave: la junta de acreedores decidirá si aprueba o rechaza la nueva propuesta de reorganización presentada por Corona. Esta decisión será determinante para definir si la empresa logra continuar operando o si, por el contrario, debe declararse en quiebra.
La propuesta que será sometida a votación incluye una reestructuración de las condiciones de pago de los créditos pendientes, además de un salvavidas financiero que podría cambiar el destino de la empresa: una inyección de capital de $24 mil millones. Este monto serviría para aliviar las presiones financieras inmediatas y reactivar parcialmente el funcionamiento de la compañía, permitiéndole mantener su operación mientras se ejecutan los planes de pago a largo plazo.
Cabe mencionar que la fecha inicial para esta votación era el 26 de mayo. No obstante, a petición de Corona, se otorgó una prórroga judicial para que la empresa contara con más tiempo para negociar directamente con sus acreedores, una solicitud que fue finalmente aceptada por el tribunal respectivo.
Uno de los aspectos más complejos del escenario que enfrenta Corona es el fracaso de una potencial compra por parte de un inversionista extranjero. Según el abogado de la empresa, Nelson Contador, las conversaciones con un posible comprador asiático se vieron frustradas por factores externos, específicamente por políticas arancelarias impuestas por Estados Unidos que afectaron la viabilidad del negocio. Esto muestra cómo elementos fuera del control local también han impactado negativamente las alternativas de solución.
A pesar de estos obstáculos, el abogado asegura que las negociaciones con los acreedores han avanzado positivamente, aunque aún existen aspectos formales que requieren ajustes. Por ello, se consideró fundamental disponer de más tiempo para concretar una propuesta final viable.
La deuda de Corona está fuertemente concentrada en tres grandes actores: Banco Internacional, Banco BCI y la empresa china Anhui Garments, uno de los proveedores principales de la cadena. La relación con estos acreedores será decisiva para el éxito de cualquier proceso de reorganización, ya que representan una porción significativa del total adeudado.
En especial, el vínculo con Anhui Garments refleja el grado de dependencia de Corona respecto a sus proveedores internacionales. Esta relación, que hasta ahora ha sido clave en la cadena de suministro de la empresa, deberá renegociarse en un contexto de menor liquidez y con condiciones comerciales probablemente más exigentes.
En términos generales, el futuro de Corona se resume en dos posibles escenarios. El primero, más optimista, contempla que la familia Schupper —propietaria de la empresa— logre mantener el control de la operación a través de una reorganización exitosa. Esto dependerá en gran parte de la aprobación de los acreedores y de la posibilidad de implementar un plan financiero sólido y sostenible.
El segundo escenario, en caso de rechazo de la propuesta o de imposibilidad de cumplir los nuevos compromisos, es el inicio de un proceso de quiebra. Este camino traería consigo la liquidación de activos, el cierre de tiendas y un impacto importante tanto para los trabajadores de la empresa como para el ecosistema comercial que depende de su operación.
El proceso de reorganización judicial no sólo requiere del acuerdo entre las partes involucradas, sino también de la supervisión y aprobación por parte de los tribunales. En este sentido, el Poder Judicial ha tenido un rol relevante al otorgar el plazo adicional que solicitó la empresa. Este gesto ha sido interpretado como una señal de voluntad institucional para permitir una salida ordenada y menos traumática a la situación.
Sin embargo, el tiempo sigue siendo un recurso escaso y valioso. Cada día que pasa sin una definición concreta profundiza la incertidumbre y aumenta el riesgo de pérdida de valor de la empresa. La reunión del 5 de junio será, sin lugar a dudas, un punto de inflexión decisivo.
Impacto humano y económico
Detrás de los números y los tecnicismos legales, existe una dimensión humana que no puede pasarse por alto. Multitiendas Corona emplea a más de mil trabajadores en todo Chile, muchos de los cuales han dedicado años de servicio a la compañía. Una eventual quiebra podría significar la pérdida masiva de empleos, con efectos colaterales en comunidades locales y pequeñas empresas proveedoras.
Desde el punto de vista económico, la caída de una cadena de retail con la presencia de Corona generaría una redistribución del mercado en favor de sus competidores, probablemente grandes cadenas internacionales o locales con mejor salud financiera. Esto podría traducirse en una menor competencia, con consecuencias para el consumidor final.
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Multitiendas Corona enfrenta un momento determinante que marcará el rumbo de su historia. La deuda acumulada, la fallida operación de venta internacional, y la necesidad urgente de financiamiento se suman a un entorno económico complejo. No obstante, la posibilidad de reestructuración y la disposición a negociar con acreedores abren una ventana de esperanza para una empresa que ha sido parte del paisaje comercial chileno por décadas.
La votación del 5 de junio será el desenlace —al menos provisional— de este capítulo crítico. Si se aprueba la propuesta, Corona tendrá una nueva oportunidad para reinventarse y adaptarse a los desafíos del retail moderno. Si se rechaza, comenzará un proceso de cierre que marcará el fin de una era en el comercio chileno.


