La generación Beta, conformada por quienes nazcan entre 2025 y 2039, crecerá en un mundo donde la tecnología no solo avanza, sino que redefine el día a día. Herramientas como la inteligencia artificial (IA) transformarán su entorno, difuminando las líneas entre lo real y lo virtual, según McCrindle, empresa australiana de demografía e investigación social.
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A menudo apodados «los artificiales», esta generación experimentará una integración total de la IA y la automatización en sus vidas cotidianas. Desde el transporte autónomo hasta entornos virtuales inmersivos, los Beta estarán inmersos en una era donde los algoritmos personalizarán su aprendizaje, consumo y relaciones sociales, señala McCrindle.
La generación Beta
Especialistas como Emilio Torres, sociólogo de la Universidad Central, consideran que este contexto tecnológico influirá en sus valores y vínculos emocionales. «Al estar estrechamente ligados a la IA, las relaciones con máquinas serán comunes«, señala Torres. Además, la eliminación de barreras lingüísticas por medio de la traducción automática promoverá «una conexión global sin precedentes«, agrega Mauro Basaure, académico de la U. Andrés Bello.
La hiperconexión permitirá «niveles de intercambio cultural nunca antes vistos«, comenta Cristopher Urbina, psicólogo de la Uniacc. «Será una generación menos nacionalista y más vinculada al intercambio cultural«, afirma. Sin embargo, este desafío global también requerirá que los Beta equilibren la apertura al mundo con un sentido de pertenencia local, plantea Basaure.

El avance de la IA, especialmente en el consumo y el entretenimiento, fomentará un alto grado de individualismo, según Modesto Gayo, académico de la U. Diego Portales. «La publicidad hiperpersonalizada alimentará una cultura centrada en la autorrealización«, explica. Esto podría derivar en una generación menos interesada en estructuras familiares tradicionales, optando por proyectos de vida individuales.
La dualidad de la hiperconexión digital y el aislamiento físico será un reto clave para los Beta. Félix Cova, de la U. de Concepción, advierte que la falta de interacción cara a cara «podría limitar el desarrollo de habilidades sociales críticas» como la comunicación y el pensamiento crítico, afectando su bienestar emocional y social.
La preocupación por el cambio climático marcará profundamente a esta generación. Torres destaca que los Beta estarán más comprometidos con soluciones sostenibles y estilos de vida minimalistas. Sin embargo, el impacto ambiental de las tecnologías también representará un desafío, especialmente en términos de contaminación generada por su producción y mantenimiento, advierte Urbina.
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Finalmente, avances en salud permitirán a los Beta enfrentar vidas significativamente más largas. Según Torres, esto obligará a redefinir los ciclos vitales, planteando preguntas sobre cómo gestionar múltiples etapas de vida y proyectos personales en un horizonte extendido. Enfrentarán un mundo de cambios constantes, donde la adaptabilidad será clave para su éxito.

