La seguridad ciudadana sigue consolidándose como una de las principales preocupaciones del país. Y en este escenario, el comercio formal aparece como uno de los sectores más afectados por delitos como robos, hurtos, asaltos y actos de vandalismo. Un reciente informe de la Cámara Nacional de Comercio (CNC) correspondiente al primer semestre de 2025 vuelve a poner en evidencia la magnitud del problema: seis de cada diez locales consultados reconocen haber sido víctimas de algún delito.
Más allá de la cifra puntual, que alcanzó un 60,4% de victimización, lo preocupante para el gremio es que, pese a ciertos descensos en algunas regiones, los niveles de inseguridad permanecen en un rango muy alto y obligan a las empresas a destinar cada vez más recursos a su protección.
A esto se suma otro fenómeno que inquieta al comercio: la baja disposición de los afectados a denunciar los hechos ante las autoridades.
Radiografía de la victimización en el comercio
El sondeo de la CNC es uno de los barómetros más relevantes para medir la percepción y experiencia directa de las empresas frente a la delincuencia. Según el reporte del primer semestre de 2025, un 60,4% de los locales entrevistados sufrió al menos un delito en los primeros seis meses del año.
Aunque esta cifra representa una leve baja en comparación con el 61,5% registrado en el segundo semestre de 2024, el gremio advierte que el fenómeno se está consolidando en varias ciudades importantes del país.
Un ejemplo claro es lo ocurrido en la zona de Valparaíso-Viña del Mar. Allí, la tasa de victimización aumentó de 66% a 71,9%, lo que convierte a esa área en la más golpeada de Chile. En contraste, Antofagasta presentó una caída significativa, pasando de 62,1% a 54,8%.
Sectores más golpeados por la delincuencia
Al analizar los resultados por rubro, se observa que los grandes establecimientos comerciales son los que enfrentan mayores riesgos. Tiendas por departamento, supermercados y farmacias alcanzaron una victimización del 87,5%, frente al 82,6% medido en la encuesta anterior.
Otros sectores también presentan cifras preocupantes:
- Estaciones de servicio, compra y venta de automóviles y logística: 69,2% de locales afectados.
- Hoteles y restaurantes: 60,4% de victimización.
- Comercio minorista en general: 58,5%.
Este escenario refleja que la inseguridad no discrimina tamaño ni tipo de negocio, y que tanto grandes cadenas como pequeños emprendedores se ven obligados a reforzar su seguridad para poder operar.
El peso de la seguridad en los costos del comercio
Uno de los hallazgos más alarmantes del informe tiene relación con el gasto en seguridad. En comparación con mediciones anteriores, el porcentaje de empresas que declara tener gastos fijos en esta área aumentó de 54% a 72%.
Esto implica que prácticamente tres de cada cuatro negocios deben asignar recursos permanentes para contratar guardias privados, instalar cámaras, reforzar accesos y adoptar distintas medidas preventivas.
José Pakomio, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), señaló que este gasto adicional se ha transformado en un costo estructural que impacta directamente en la competitividad:
“El comercio, grande y pequeño, está destinando cada vez más recursos a protegerse, sin que existan políticas públicas que entreguen resultados efectivos ni incentivos que alivien esta carga. La inseguridad no solo encarece operar, también frena la inversión, la innovación y la creación de empleos”.
El dilema de las denuncias: una confianza debilitada
A pesar de la magnitud del problema, la mayoría de los comerciantes prefiere no denunciar los hechos. De acuerdo con la encuesta, un 58,2% de los afectados no acude a las autoridades cuando es víctima de un delito.
Las razones detrás de esta actitud son variadas, pero el denominador común es la desconfianza en el sistema. Entre quienes sí presentaron denuncias, un 78,4% afirmó no haber obtenido ningún resultado concreto.
Para la CNC, esta situación configura un círculo vicioso:
- La falta de confianza desalienta la denuncia.
- La baja tasa de denuncias limita la capacidad de acción de las autoridades.
- La ausencia de medidas eficaces incrementa la sensación de desprotección.
Según Pakomio, esto significa que el comercio establecido queda atrapado en un escenario que inhibe su desarrollo y restringe la formalidad del empleo.
Tipología de delitos: daños y hurtos a la cabeza
El estudio de victimización también entrega detalles sobre los tipos de delitos más frecuentes en el comercio. El ranking está encabezado por:
- Daños materiales al local: 25,4%.
- Hurto hormiga (pequeños robos continuos): 24,1%.
- Hurto simple: 21,4%.
- Delitos económicos (como fraude o estafa): 16%.
- Robo de accesorios de vehículos comerciales: 13,5%.
- Robo de mercancía en ruta: 9,7%.
Aunque en menor medida, la extorsión aparece como el delito que más preocupa por su evolución. Si bien solo un 3,8% de los encuestados declaró haber sido víctima de este tipo de hechos, se trata de la cifra más alta desde que la CNC comenzó a medir este indicador.
El fenómeno de la extorsión: una amenaza emergente
La extorsión, aún incipiente en comparación con otros delitos, está mostrando una tendencia al alza que inquieta al sector. Según Pakomio, si esta práctica se instala, podría amenazar la viabilidad de miles de negocios formales en Chile: “El aumento de los casos de extorsión refleja el deterioro del entorno de seguridad y compromete tanto la continuidad de los negocios como la seguridad de las personas. No se trata solo de un delito económico, sino de una señal de alerta sobre la convivencia social”.
Consecuencias para la economía y el empleo
El aumento sostenido de la victimización tiene un impacto directo en la economía. Cada peso adicional que los comerciantes destinan a seguridad es un peso menos para invertir en nuevos proyectos, innovación o ampliación de servicios.
En ese sentido, el informe de la CNC plantea que la inseguridad se está transformando en un obstáculo para la competitividad del comercio chileno, reduciendo su capacidad de generar empleo y limitar su crecimiento.
Además, la brecha entre el comercio formal e informal se profundiza. Mientras el primero debe asumir altos costos de seguridad y cumplir con regulaciones estrictas, el segundo opera sin esos gastos, lo que crea un terreno desigual.
Mirada a futuro: desafíos urgentes
Los datos del informe plantean un desafío urgente a las autoridades y al sector privado. Entre las medidas que suelen proponerse destacan:
- Refuerzo de la coordinación policial y judicial, con foco en delitos de alta frecuencia.
- Programas de apoyo a víctimas de la delincuencia, que incentiven la denuncia y fortalezcan la confianza en las instituciones.
- Políticas públicas orientadas a reducir los costos de seguridad, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
- Acciones preventivas en barrios comerciales, con planes de seguridad integrados entre municipios, policías y asociaciones gremiales.
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El comercio chileno se enfrenta a un escenario complejo en materia de seguridad. Aunque algunos indicadores muestran leves retrocesos en la victimización, el problema se mantiene en niveles preocupantes. La carga económica que implica proteger los negocios, junto con la desconfianza hacia los mecanismos de denuncia, configuran un panorama difícil de revertir sin medidas coordinadas y efectivas.
La CNC advierte que, si no se actúa con urgencia, la inseguridad seguirá erosionando la capacidad del comercio para generar empleo, inversión e innovación, afectando no solo a las empresas, sino también a la economía y al desarrollo del país.

