Los electrodomésticos de línea blanca se convirtieron en el nuevo objetivo de los argentinos que cruzan a Chile en busca de precios más bajos. La reciente apertura del gobierno de Javier Milei para habilitar la importación de heladeras, lavarropas, microondas y aires acondicionados disparó una ola de compras en el mercado chileno. Aun cuando deben pagar aranceles aduaneros que pueden superar el 55%, la diferencia frente a los valores en Argentina sigue siendo abismal: una lavadora puede costar la mitad en Santiago que en Buenos Aires.
La nueva normativa que impulsa la compra de línea blanca
A fines de julio de 2025, el gobierno argentino, a través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, anunció una medida que simplifica la importación de electrodomésticos para uso personal. La resolución “IG-2025-3-E-ARCA-DGADUA”, firmada por José Andrés Velis, director de Aduanas, elimina la prohibición vigente sobre la importación de heladeras, lavarropas, hornos eléctricos y aires acondicionados.
El anuncio se realizó de manera sorpresiva mediante la red social X, con un mensaje del ministro Federico Sturzenegger: “Más facilidad para importar electrodomésticos”. La medida excluye solo productos regulados, como drogas, armas, material arqueológico y mercadería con fines comerciales, permitiendo que ciudadanos argentinos adquieran línea blanca sin restricciones previas, salvo los impuestos y aranceles correspondientes.
Un fenómeno que crece: turismo de compras y TikTok
La flexibilización se viralizó rápidamente en redes sociales, especialmente TikTok, donde usuarios argentinos compartieron compras de electrodomésticos en Falabella, Ripley y París en Chile. Muchos establecimientos chilenos crearon registros especiales para ciudadanos argentinos, aumentando la afluencia de compradores desde el país vecino.
Entre enero y agosto, entre 2.500 y 3.000 argentinos cruzaron diariamente por el paso Cristo Redentor. Se espera que con la habilitación del paso 24/7 desde septiembre, estas cifras crezcan, marcando un nuevo fenómeno de turismo de compras enfocado en línea blanca.
Cómo funcionan los aranceles y la importación
Aunque la importación es legal, existen límites y tributos que los argentinos deben pagar. Cada persona mayor de 16 años puede importar una unidad por especie al año, declarada en el formulario “OM2153-A”.
Los aranceles son significativos:
- Derecho de Importación Extrazona (DIE): 20%
- Tasa de Estadística (TE): 3%
- IVA: 21%
- Impuesto a las Ganancias: 11%
Esto implica un total de 55% sobre heladeras, lavarropas, lavavajillas, hornos y calefones. Para aires acondicionados, se suma un 9,5% extra, alcanzando un 64,5% de aranceles totales. Aun así, los precios siguen siendo más bajos que en Argentina, demostrando la fuerte ventaja competitiva de Chile en electrodomésticos.
Comparación de precios: Chile vs Argentina
Lavadoras: La lavadora-secadora LG WD9MVC4S6 AI DD, con 9 kg de lavado y 5 kg de secado, cuesta en Falabella Chile $359.990 CLP (≈ AR$ 513.736). Tras aplicar el 55% de aranceles, el precio final llega a AR$ 796.290, mientras que en Argentina, en Cetrogar, el mismo modelo se vende a AR$ 1.367.399, casi el doble.
Refrigeradores: La LG GB34BPM, con 335 litros de capacidad, se consigue en Ripley Chile por $459.990 CLP. Con impuestos, el precio final para un argentino es AR$ 1.017.488, frente a AR$ 1.199.999 en Frávega.
Microondas: Un Samsung de 23 litros en París Chile cuesta $59.990 CLP, equivalente a AR$ 132.697 con aranceles, mientras que en Argentina se paga AR$ 299.999 por un modelo similar.
Aires acondicionados: Un equipo Hisense frío-calor de 12.000 BTU en Falabella Chile se ofrece a $299.990 CLP. Con el arancel del 64,5%, el costo final para un argentino es AR$ 704.242, versus AR$ 1.899.999 en Frávega.
Estos ejemplos muestran que, incluso con aranceles elevados, comprar en Chile representa un ahorro considerable, impulsando la demanda y el turismo de compras de línea blanca.
Impacto económico y social
El fenómeno no solo beneficia a los consumidores argentinos, sino que también dinamiza el comercio minorista chileno. Falabella, Ripley y París han visto un aumento en sus ventas, especialmente en sucursales cercanas a la frontera y con acceso a registros especiales para argentinos.
Por su parte, la medida refuerza la competitividad del comercio chileno frente al mercado argentino, que sufre de precios más altos y restricciones a la importación. Esto genera un flujo constante de capital hacia tiendas chilenas, estimulando la economía local y creando oportunidades de empleo en logística, ventas y transporte de mercancías.
Limitaciones y desafíos
A pesar de la ventaja de precios, los argentinos enfrentan restricciones: solo se permite una unidad por tipo de electrodoméstico al año, y deben pagar todos los aranceles e impuestos correspondientes. Además, la logística de traslado y la necesidad de declarar correctamente los productos puede ser un desafío para algunos compradores.
También existe un factor de disponibilidad: no siempre los modelos exactos están disponibles en ambos países, por lo que los compradores deben adaptarse a las opciones disponibles en Chile.
Con la normalización del paso Cristo Redentor a horario completo y la apertura de nuevas rutas de transporte, se espera que el flujo de argentinos a Chile por compras de línea blanca siga aumentando. Además, el fenómeno podría extenderse a otros productos de alto valor, como muebles, electrónica y equipos tecnológicos, consolidando a Chile como un destino de turismo de compras regional.
Expertos en comercio internacional destacan que esta tendencia no solo refleja la diferencia de precios, sino también la capacidad de Chile para mantener un mercado competitivo, con diversidad de productos y facilidades para la compra de extranjeros, mientras que Argentina sigue enfrentando restricciones y precios más altos.
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La flexibilización en la importación de electrodomésticos de línea blanca ha generado un impacto inmediato en el comercio chileno y un ahorro sustancial para los consumidores argentinos. Incluso considerando los aranceles y tributos, la diferencia de precios puede superar el 50% en productos como lavadoras, heladeras y aires acondicionados.
Este fenómeno refleja no solo la brecha de precios entre ambos países, sino también la adaptabilidad del comercio chileno para atraer consumidores internacionales. Con la continuidad de estas medidas, se espera que el turismo de compras en línea blanca crezca aún más, consolidando un nuevo mercado estratégico para tiendas y retailers en el país.


