La confianza de los consumidores en Chile mostró una leve recuperación durante junio, según reveló el más reciente Índice de Confianza del Consumidor (CCI) elaborado por Ipsos. El indicador marcó 42,7 puntos, subiendo un punto respecto al mes anterior. Sin embargo, el avance no basta para cambiar el tono general de desconfianza que ha caracterizado la primera mitad del año.
Confianza de los consumidores
Pese al leve incremento en la confianza de los consumidores, desde Ipsos advierten que no hay razones para celebrar. La percepción negativa se mantiene estable y el país continúa lejos del umbral de 50 puntos, que representa un escenario de confianza optimista. Además, se mantiene la tendencia de no encadenar dos meses consecutivos de mejoría, lo que refleja una fragilidad persistente en el ánimo de los consumidores.
La cifra registrada en junio de 2025 es idéntica a la del mismo mes de 2024, lo que indica que la confianza del consumidor chileno ha permanecido estancada durante un año completo. Nicolás Fritis, country manager de Ipsos Chile, subraya este hecho como un reflejo de una “consistencia poco alentadora” en la percepción del escenario económico.
Este estancamiento contrasta con la narrativa optimista que han intentado proyectar las autoridades. Durante los días en que se aplicó la encuesta —entre el 23 de mayo y el 6 de junio—, ocurrieron eventos clave como el Chile Day en Nueva York, el Cyber Day 2025, y la Cuenta Pública del Presidente Gabriel Boric, quien junto al ministro de Hacienda, Mario Marcel, calificó a la economía chilena como en un “punto de inflexión”.
A pesar de estos anuncios y esfuerzos comunicacionales, el impacto en la percepción ciudadana fue mínimo, lo que demuestra una brecha entre el discurso político y la experiencia económica cotidiana de las personas.
En el ranking de las 30 economías evaluadas por Ipsos, Chile subió dos lugares en comparación con mayo, situándose en la posición 24. Aunque esto representa una leve mejora, sigue ocupando el último lugar entre los países latinoamericanos incluidos en la medición, lo que evidencia un rezago regional en términos de confianza del consumidor.
Mientras naciones como Brasil y Perú han mostrado avances significativos, Chile parece quedar rezagado frente a sus pares en la región, lo que puede tener implicancias tanto en la inversión como en el comercio y el consumo interno.
Detalles del comportamiento por categoría
El CCI se compone de cuatro grandes subíndices: expectativas económicas, situación económica actual, seguridad laboral y disposición para realizar inversiones. Estos componentes permiten entender con mayor profundidad las variaciones del índice general y las áreas donde los consumidores muestran más o menos optimismo.
La categoría de expectativas económicas fue la única que retrocedió en junio, bajando 1,5 puntos y ubicándose en 55,7. A pesar de esta caída, sigue siendo el único componente que se mantiene en terreno optimista, es decir, por sobre los 50 puntos.
En contraste, las categorías de situación económica actual, inversiones y trabajo mostraron alzas. La percepción de la situación económica actual subió 2,5 puntos, lo que sugiere una mejora leve en cómo los consumidores valoran su presente financiero.
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El indicador relacionado con el trabajo tuvo el mayor aumento, con un alza de 3,4 puntos, y se consolidó como el que más ha crecido en los últimos doce meses. Este dato fue destacado por Ipsos como un elemento positivo que podría tener repercusiones en otras áreas del consumo.
La mejora en el ámbito laboral es significativa, ya que el 38 % de los encuestados aseguró sentirse más seguro en relación con su trabajo o el de sus cercanos. Esto representa un incremento de 8,6 puntos porcentuales respecto a mayo. Además, creció la proporción de personas que se sienten en condiciones de realizar una compra importante, llegando a tres de cada diez entrevistados.
Un entorno laboral más estable puede actuar como catalizador para otras decisiones económicas, desde el consumo hasta la inversión en educación o vivienda, y esto es algo que el mercado y las políticas públicas deberían considerar.
Tendencias internacionales en confianza del consumidor
El escenario global ofrece un contexto más alentador. El promedio mundial del Índice de Confianza del Consumidor llegó a 48,2 puntos, marcando su primera alza desde enero con un incremento de 0,8 puntos respecto al mes anterior.
Todas las regiones experimentaron aumentos en la confianza, con la excepción de Medio Oriente y África, donde se registró una caída de 1,6 puntos. Norteamérica continúa liderando a nivel global con un promedio de 51,1 puntos, seguida por Asia Pacífico, que también se mantiene en terreno optimista con 50,9 puntos.
A nivel de países, Indonesia encabeza el ranking de mayor confianza, seguido por India, Malasia y Singapur. En el otro extremo, Hungría ocupa el último lugar.
En Latinoamérica, la confianza del consumidor mostró una recuperación generalizada, con un alza promedio de 1,2 puntos. Brasil fue el país más destacado, con un incremento de 3,4 puntos, seguido de Perú, que subió 2,6. Estos datos contrastan con la situación chilena y evidencian que otros países de la región sí están logrando avances más consistentes.
Aunque el aumento de junio no es suficiente para hablar de una recuperación sólida, sí abre la puerta a ciertas oportunidades. Si se logra consolidar la percepción positiva sobre el empleo y se mantienen las condiciones de estabilidad, es posible que se reactive el consumo en los próximos meses.
Por otro lado, el hecho de que las expectativas económicas estén bajando podría representar un freno a ese potencial impulso. Los consumidores siguen creyendo que el futuro será mejor que el presente, pero esa confianza se está debilitando poco a poco.
El gran desafío para los próximos meses será romper con la inercia del estancamiento, lograr que la confianza crezca de forma sostenida y superar la volatilidad que ha marcado la primera mitad del año. Para ello, será clave que las medidas económicas anunciadas se traduzcan en mejoras reales y visibles para la ciudadanía.
La evolución de la confianza de confianza de los consumidores muestra señales mixtas. Por un lado, hay una mejora real, especialmente en la percepción del empleo y la disposición al consumo. Por otro, persiste un nivel general de desconfianza que impide hablar de una recuperación sólida o sostenida.
Chile se mantiene rezagado en el contexto internacional y regional, lo que obliga a mirar con atención los factores que inciden en el ánimo del consumidor. Las cifras positivas en el ámbito laboral podrían ser el punto de partida para una tendencia más optimista, pero aún es temprano para saber si se trata de un cambio estructural o simplemente de una pausa temporal en medio del pesimismo.


