En una operación resonante en el mundo empresarial chileno, Álvaro Saieh ha concretado la venta más importante de acciones de SMU desde septiembre de 2023. Con ella, el empresario endeudado decidió liquidezar una parte de sus participaciones en la cadena de supermercados —propietaria de Unimarc, Mayorista 10, Super 10 y Alvi— a fin de fortalecer su estructura financiera y cumplir con sus obligaciones.
Una venta que rompe con dos años de estabilidad
La transacción ejecutada por Álvaro Saieh significó la venta de aproximadamente 42,6 millones de acciones de SMU, por un valor total cercano a 6.737 millones de pesos chilenos, equivalentes a unos US$ 7 millones. Esto representa un 0,74 % de la propiedad total de la firma. Tras la operación, Saieh mantendría un porcentaje cercano al 43,8 % del capital total del holding, consolidando aún su posición como principal accionista.
Este movimiento se destaca por ser la venta diaria de títulos más grande efectuada por Álvaro Saieh o vinculada a él desde el 6 de septiembre de 2023, cuando CorpGroup Inversiones, su grupo de inversión, realizó una venta aún mayor: 67 millones de acciones por un monto equivalente a 10.600 millones de pesos. Aquel saldo aún resuena en los mercados y es comparable a la operación actual, que recupera en una sola jornada prácticamente el mismo valor que venía generando de manera paulatina.
Desde comienzos de 2025, Saieh ya había vendido títulos por un total de 39,5 millones de acciones, hechas a través de Inversiones Sams, filial del Grupo Saieh, en un período que abarcó desde abril hasta junio. Con esta última venta de junio, el monto total acumulado por la venta de acciones de SMU durante el año asciende a 13.200 millones de pesos, cifra que cumple un propósito claro: obtener liquidez para el pago de intereses y amortizaciones de la deuda que lo vinculan a acreedores bajo compromisos semestrales.
Los compromisos financieros que enfrenta Álvaro Saieh contemplan varias cláusulas de financiamiento. Sus acreedores pueden, entre otras cosas, exigirle que genere ganancias de capital mediante la venta de acciones de SMU cuando los dividendos de la supermercadista no sean suficientes para cubrir los pagos de deuda. La entrega de utilidades —dividendos— ha mostrado márgenes variables, lo que lleva al grupo a optar por la venta de acciones como mecanismo complementario.
De hecho, esta dinámica ha tendido a repetirse. Los dividendos tradicionales derivados de SMU no siempre llegan con oportunidad o en monto suficiente para superar el nivel de coberturas solicitadas por los acreedores. Por ello, Saieh ha debido recurrir con frecuencia a las ventas de acciones, generando enormes flujos de caja con los cuales cubrir sus compromisos semestrales de intereses y amortización de crédito.
El control de SMU y el desafío de mantener el 45 % estratégico
Si bien esta venta implica una reducción en el porcentaje de propiedad por parte de Álvaro Saieh, su posición como controlante del grupo no se ve mayormente amenazada, según coinciden analistas vinculados al mercado. La clave radica en un movimiento previo de gran relevancia: la venta del 11 % del capital de SMU que estaba en manos del fondo Southern Cross.
Con la dispersión de ese bloque accionario entre distintos inversionistas institucionales —principalmente AFP y compañías de seguros—, se diluyó el poder de negociación gestado por un único accionista minoritario con capacidad de influir en decisiones estratégicas. En consecuencia, la subasta de ese 11 % implicó que ninguna entidad quedó lo suficientemente próxima a Álvaro Saieh como para desafiar su rol de controlador.
Este factor clave —una acción del exterior que se tradujo en menor consolidación de poder por parte de otros grupos— también permitió al empresario flexibilizar su meta interna. Hasta hace poco, el piso estratégico se situaba en un 45 % del total del capital de SMU para asegurarse el control. Sin embargo, con las recientes operaciones, ese piso ya no parece representar una restricción, siempre que siga por encima del 43–44 % y mantenga la cohesión accionaria para preservar su influencia en la compañía.
Comparando la operación de junio de 2025 con la de septiembre de 2023
La venta realizada el 6 de septiembre de 2023 por CorpGroup Inversiones fue histórica: 67 millones de acciones por 10.600 millones de pesos en una sola jornada. Ese evento marcó un momento clave en la gestión de pasivos de Saieh, y dejó un precedente de magnitud. Ahora, con el cierre de junio, la transacción de 42,6 millones de acciones —valoradas en 6.737 millones de pesos—, refleja una estrategia más consolidada, que combina necesidad de caja con el objetivo de mantener el control.
En términos de liquidez, esta última venta se asemeja a la acumulada entre abril y junio de 2025 (39,5 millones en total). Eso indica que Saieh mantuvo una frecuencia de ventas alta durante el año, suficiente para generar recursos por 13.200 millones de pesos en seis meses. El repentino retiro de acciones en un área concentrada del mercado no representa solo una operación financiera: también demuestra la condición primero táctica para hacer frente a obligaciones y, segundo, política para preservar su rol de accionista mayoritario en SMU.
Esto genera varias reflexiones en el mercado. En primer lugar, el uso estratégico de ventas de capital —acciones— como reemplazo parcial de dividendos para el pago de deuda, muestra la interrelación entre el plan financiero personal de Saieh y el rendimiento operativo de SMU. Aunque la supermercadista ha presentado buenos resultados, sus dividendos no siempre son suficientes frente a las exigencias del grupo matriz y de los acreedores.
En segundo lugar, la dispersión del bloque accionario de Southern Cross remite a una situación mucho más sostenible para la estabilidad de control. Saieh sigue requiriendo cierto nivel de presencia para mantener su capacidad de decisión; pero la distribución acrisolada de ese otro 11 % impide la emergencia de un competidor con poder de veto. En suma, la solidez del control aún está vigente.
Otro ángulo relevante es el aspecto bursátil: cuando un accionista importante como Saieh opta por vender, puede generar cierto impacto sobre la percepción del mercado. La reacción de analistas e inversionistas apunta a la estabilidad de SMU y al contexto estratégicamente financiero de Saieh, más que a una señal de debilitamiento de la cadena de supermercados. Es más bien una operación ordenada, dirigida a cumplimiento de obligaciones y no una liquidación desesperada.
De la estrategia financiera del controlador a las implicancias de gobernanza
Este episodio también abre el debate sobre gobernanza corporativa en empresas chilenas de gran tamaño. Cuando las estructuras de propiedad están dominadas por una familia o un grupo, la venta de acciones —incluso parcial— puede generar inquietudes respecto a dilución del control, cambios en el rumbo estratégico o aspiraciones de compra hostil. No obstante, en este caso, los mecanismos de control permanecen intactos y bien equilibrados.
Desde el punto de vista financiero, una mirada clave es que Saieh muestra inteligencia al diversificar sus fuentes de liquidez en forma desarrollada. Vender acciones, más allá de solo tomar deuda, implica liberar capital sin comprometer deuda adicional en el holding. Esa maniobra le permite reducir el flujo de salidas por pago de intereses, permitiendo fortalecer la posición crediticia y, posteriormente, acceder a mejores condiciones de financiamiento.
Las implicancias para los inversionistas individuales e institucionales también son notables. Cuando vean a Saieh realizando ventas parciales periódicamente, la lectura más racional es que se trata de un plan de refinanciamiento ordenado y transparente, con contratos de deuda condicionados a resultados operativos y financieros. Esa lectura mitiga el riesgo reputacional y la percepción especulativa en torno a la compañía.
El futuro cercano: proyecciones y escenarios
¿Qué podemos esperar de aquí en adelante? El horizonte no es trivial. Saieh debe continuar equilibrando sus necesidades de caja con su voluntad de mantener un control estratégico sobre SMU. Si las condiciones del mercado, tasas de interés y operaciones de la cadena supermercadista se mantienen estables o mejoran, podría recalibrar su estrategia para evitar vender más participaciones.
En caso contrario, puede optar por ampliar a otros activos del grupo para liquidar capital o incluso incluir nuevos instrumentos financieros. Alternativas como refinanciamiento a través de deuda de corto plazo, o apalancamiento adicional en propiedades tangibles del holding, podrían aparecer en su radar.
También es posible que decida un mix que incluya otras fuentes de efectivo, como aumento en rendimiento de dividendos, venta parcial de otros activos no estratégicos, o el ingreso de nuevos inversionistas que compren paquetes de acciones. Sin embargo, esa vía demanda cuidado en la estructura accionaria y preservación del control accionario.
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La venta de 42,6 millones de acciones de SMU por parte de Álvaro Saieh durante junio de 2025 se inscribe en una estrategia financiera definida: cumplir con sus compromisos de deuda, sin comprometer el control del holding, y aprovechar momentos de liquidez bursátil para fortalecer sus cuentas. A diferencia de una venta de urgencia, la operación responde a una pauta de refinanciamiento semestral, coordinada con acreedores que monitorean el flujo de caja del grupo.
Además, la dispersión del 11 % originalmente vinculado a Southern Cross reduce la amenaza de un competidor accionario significativo, permitiendo a Saieh manejar su piso estratégico sin presiones externas. Esto también vuelve la operación más transparente y alineada con los principios de gobernanza.
En definitiva, se trata de un movimiento que combina inteligencia financiera, disciplina en la gestión de deuda y una clara visión de control corporativo. La decisión de vender reflejó una estrategia prudente, eficaz y perfectamente válida dentro de los parámetros de los mercados financieros. En el mercado, la conversación ya ha cambiado: no se comenta tanto la venta en sí, sino la forma en que fue ejecutada. Y eso, para Saieh, representa en sí mismo una victoria.

