Empresas brasileñas, resiliencia frente a la amenaza arancelaria de EE.UU., aunque la Administración Trump ha anunciado un plan para imponer aranceles del 50 % a los productos importados desde Brasil a partir del 1 de agosto, el impacto sobre las grandes compañías brasileñas se espera sea moderado. De acuerdo con el análisis de Fitch Ratings, la mayoría de las empresas calificadas exhiben baja exposición directa a EE.UU., lo que mitiga riesgos significativos sobre sus perfiles crediticios.
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Exposición limitada a EE.UU.
Brasil exportó a EE.UU. aproximadamente el 15 % de su volumen total de exportaciones en 2024, cifra que corresponde a cerca del 1,5 % del PIB nacional. Además, gran parte de esos envíos consiste en commodities como café, carne, jugo de naranja, petróleo y pulpa de madera, productos fácilmente redireccionables a otros mercados como Europa, Asia o América Latina .
Según Fitch, entre las empresas calificadas con exposición de ingresos al comercio con EE.UU., solo cuatro casos superan el 10 %. Muchas compañías presentan un nivel de venta directa a ese mercado inferior, lo que limita la vulnerabilidad ante posibles gravámenes.
Empresas con mayor exposición
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Embraer, fabricante aeronáutico, obtiene alrededor del 35–63 % de sus ingresos del mercado estadounidense, dependiendo del cálculo. Las aeronaves ejecutivas y regionales representan su segmento más sensible a restricciones arancelarias. No obstante, la escasez global de aviones y posibles exenciones arancelarias de sectores críticos podrían mitigar el impacto .
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Productores de pulpa y papel como Suzano y Eldorado, y la petrolera PRIO, cuentan con una exposición menor al 30 %, pero también con capacidad de redirigir ventas según demanda.
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Gerdau, JBS, Marfrig y otras grandes firmas cuentan con operaciones productivas en EE.UU., lo que atenúa el efecto de nuevos gravámenes dentro del mercado doméstico estadounidense.
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WEG, fabricante de equipos eléctricos, indica que menos de un tercio de sus ventas estadounidenses proceden de exportaciones directas desde Brasil. La diversificación internacional del grupo y su presencia en más de doce países se considera un escudo ante la incertidumbre comercial.
Fitch: ambiente crediticio estable pese a los retos
Fitch sostiene que, a pesar del ruido político y la estrategia proteccionista de EE.UU., el perfil de crédito del sector corporativo brasileño permanece sólido en 2025. Las perspectivas para 2026 también indican estabilidad, con fundamentos financieramente conservadores.
El principal desafío interno no radica en los aranceles, sino en el endurecimiento monetario: el Banco Central de Brasil elevó la tasa Selic a 15 %, tras un aumento de 450 puntos básicos en menos de un año. Se proyecta que el recorte comience a principios de 2026, con una meta del 12 % para fin de año.
Las empresas han adoptado un enfoque prudente: han retrasado inversiones, reducido dividendos y priorizado liquidez. De hecho, Fitch evidencia que las líneas de refinanciación se encuentran bien cubiertas, y el plazo de vencimiento de la deuda local está distribuido entre 2025 y 2026 (23 %) y los pagos transfronterizos son mínimos (~ 3 mil millones USD), fácilmente refinanciables desde el mercado local .
Ventana de oportunidades estratégicas
Varias compañías brasileñas están rediseñando sus estrategias ante este entorno adverso:
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Gerdau reconsidera planes de expansión en México, optando por aumentar producción en EE.UU. para aprovechar los aranceles y su red local.
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WEG planea redirigir ventas desde Brasil a mercados alternativos como México o India, para abastecer la demanda estadounidense desde hubs regionales más eficientes.
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Brasil plantea presentar un plan de contingencia que incluye líneas de crédito para apoyar a unas 10.000 empresas afectadas por los aranceles, buscando evitar una disrupción masiva del tejido exportador.
Riesgos potenciales
Aunque Fitch proyecta un escenario controlable, existen amenazas que podrían alterar la trayectoria esperada:
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Una escalada en la disputa comercial generar un impacto similar al conflicto entre EE.UU. y China en 2024, con efectos en mercados financieros y vulneración del entorno macro.
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Los elevados niveles de deuda pública brasileña, estimados en cerca del 79 % del PIB para 2025, mantienen al país fuera del investment grade, impidiendo una recuperación de confianza y acceso más barato a capital.
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La dependencia crítica de la economía brasileña del ciclo de commodities y la política monetaria restrictiva limita flexibilidad en la respuesta ante nuevos shocks externos.
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Brasil enfrenta una amenaza comercial significativa, pero sus empresas calibradas con criterios conservadores, diversificación geográfica y balance financiero sólido están bien posicionadas para resistir el impacto. Aunque sectores específicos como aeronáutica y química podrían registrar efectos notables, la mayoría del tejido corporativo brasileño posee bajo grado de exposición o mecanismos efectivos de mitigación.
La clave está en la diversificación de mercado, la liquidez adecuada y la capacidad de reformular la cadena de valor, factores que están permitiendo que las empresas no solo sobrevivan, sino que mantengan estabilidad crediticia y operacional en medio de la incertidumbre global.

