Quilmes reorganiza su estructura regional y centraliza la gestión del cono sur en Buenos Aires
Cervecería y Maltería Quilmes, una de las empresas más emblemáticas de la industria de bebidas en Sudamérica y parte del grupo AB InBev, anunció una profunda reestructuración que redefine su modelo operativo para América del Sur. A partir de 2026, la compañía integrará bajo una sola dirección sus operaciones de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia en una nueva Unidad de Negocios Latinoamérica Sur, con sede regional en Buenos Aires.
Este cambio no solo implica un rediseño organizacional, sino también un movimiento estratégico que consolida el papel de Argentina como epicentro de decisiones para el Cono Sur, en un contexto donde las grandes multinacionales buscan optimizar estructuras y fortalecer su presencia en mercados clave.
UNA NUEVA ETAPA REGIONAL CON SEDE EN BUENOS AIRES
La creación de la Unidad de Negocios Latinoamérica Sur tiene como objetivo reforzar la sinergia entre países con dinámicas de mercado similares, impulsar la innovación y avanzar en la premiumización del portafolio de marcas. Según fuentes corporativas, la decisión responde a la necesidad de unificar la gestión comercial y operativa, permitiendo mayor eficiencia y una estrategia más coherente en la región.
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Con Buenos Aires como sede central, Quilmes refuerza su importancia dentro del esquema global de AB InBev, que posee presencia en más de 50 países. Este movimiento también se alinea con una tendencia creciente entre las grandes multinacionales: concentrar la dirección regional en países con infraestructura sólida, capital humano especializado y peso histórico dentro del grupo.
El nuevo esquema organizativo trae consigo un relevo en la conducción. Pablo Panizza, actual Head Global de Ventas y Distribución de AB InBev con base en Nueva York, regresará a Argentina en enero de 2026 para asumir la presidencia de la flamante unidad. Por su parte, Martín Ticinese, quien lideró Cervecería y Maltería Quilmes durante siete años, se trasladará a Estados Unidos para ocupar un cargo global como Presidente de Marcas Core en la casa matriz, con responsabilidad sobre las principales etiquetas del grupo en 50 mercados.
Ambos ejecutivos representan dos etapas complementarias del desarrollo de Quilmes: Panizza, con un perfil operativo y de expansión regional, y Ticinese, enfocado en innovación, transformación digital y fortalecimiento de marcas.
EL REGRESO DE PANIZZA Y SU ROL ESTRATÉGICO
Con más de 25 años de trayectoria dentro del grupo, Pablo Panizza simboliza la continuidad y la experiencia regional. Ingresó a la compañía en el año 2000 a través del Programa Jóvenes Profesionales y desarrolló su carrera en el área comercial, liderando operaciones en Paraguay y Chile antes de ser presidente de Quilmes para Argentina y Uruguay.
En 2018 se trasladó a Nueva York, donde se integró al equipo global de AB InBev. Desde allí impulsó estrategias de ventas y distribución en mercados clave, con foco en la digitalización de canales y la expansión de la red comercial. Su retorno a Buenos Aires marcará el inicio de una etapa centrada en la integración operativa, el desarrollo de talento local y la consolidación del liderazgo de Quilmes en el Cono Sur.
TICINESE, UN PERFIL GLOBAL CON SELLO LOCAL
Durante la presidencia de Martín Ticinese, Cervecería y Maltería Quilmes atravesó uno de los períodos más desafiantes de su historia reciente, marcado por la inflación, la inestabilidad económica y los cambios en los hábitos de consumo. A pesar de ese contexto, el ejecutivo logró sostener una gestión exitosa que combinó innovación, sostenibilidad y foco en el consumidor.
Entre sus principales logros se destacan el lanzamiento de Andes Origen, el posicionamiento de Michelob Ultra como cerveza premium, la introducción de la primera cerveza sin gluten del país y la expansión de la categoría de cervezas sin alcohol. También lideró la transformación digital del modelo de negocio mediante BEES, una plataforma B2B que conecta a miles de puntos de venta con la empresa y ha sido replicada por AB InBev en otros mercados.
Su nueva posición en Nueva York, al frente de las “marcas core” del grupo (las más reconocidas y rentables a nivel global), refleja la confianza de la matriz en su capacidad para gestionar a escala mundial y transferir su experiencia del mercado sudamericano a otros entornos competitivos.
El nuevo esquema organizativo no busca eliminar las particularidades de cada país, sino fortalecer la cooperación regional. Cada mercado mantendrá su autonomía en temas operativos, pero compartirá una visión común en materia de estrategia, innovación y desarrollo de portafolio.
La apuesta por Buenos Aires como centro regional responde tanto a factores históricos como a la infraestructura industrial existente. Quilmes cuenta con más de 135 años de presencia en Argentina, 10 plantas productivas, 2 malterías, una bodega, una chacra de lúpulo, una fábrica de tapas y una red de 135 distribuidores que abastecen a más de 300.000 puntos de venta.
En total, la compañía emplea a más de 5.000 trabajadores directos y mantiene vínculos con más de 6.000 proveedores pyme, lo que la convierte en uno de los actores industriales y logísticos más relevantes del país.
LA IMPORTANCIA DEL CONO SUR PARA AB INBEV
Para AB InBev, el Cono Sur representa un mercado de alto valor estratégico. A diferencia de otras regiones, la zona combina una fuerte tradición cervecera, una base de consumidores leales y un potencial creciente de premiumización, especialmente en Chile y Uruguay. La integración de los cinco países bajo una misma unidad permitirá coordinar estrategias de marketing, desarrollo de productos y expansión de marcas globales de manera más eficiente.
Además, esta reorganización coincide con un escenario en el que las grandes cerveceras buscan adaptarse a nuevos hábitos de consumo. Las categorías sin alcohol, las cervezas artesanales y las propuestas bajas en calorías ganan terreno entre los jóvenes adultos, impulsando una transformación profunda del mercado. En ese sentido, el liderazgo regional desde Buenos Aires facilitará el intercambio de tendencias y la ejecución de proyectos transversales.
El desafío principal de la reestructuración radica en mantener la identidad local de cada operación dentro de una estructura unificada. Cada país posee un contexto económico, cultural y regulatorio distinto, lo que exige equilibrio entre la estandarización regional y la flexibilidad local.
A la vez, la integración puede generar oportunidades de escala: mejor negociación con proveedores, optimización de costos logísticos, impulso al comercio intrarregional y mayor capacidad de innovación. También se espera que Buenos Aires gane peso como centro de decisiones y talento, potenciando la posición de Argentina dentro del mapa global de AB InBev.
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La creación de la Unidad de Negocios Latinoamérica Sur es más que una reorganización administrativa: es una señal de confianza en el potencial del Cono Sur y una reafirmación del rol de Quilmes como eje estratégico del grupo.
Con una trayectoria que combina historia industrial, liderazgo de mercado y capacidad de adaptación, Quilmes se prepara para una nueva etapa que buscará equilibrar tradición y modernidad, expandiendo su influencia regional y consolidando su aporte a la red global de AB InBev.


