Proveedor argentino de Nike y Adidas redujo más de la mitad personal
La industria manufacturera de calzado en Argentina atraviesa momentos complejos, y uno de los casos más emblemáticos es el de la planta que produce zapatillas para marcas globales como Nike y Adidas. En los últimos meses esta fábrica, históricamente uno de los mayores empleadores del sector, ha reducido su personal a menos de la mitad respecto a su capacidad operativa de hace algunos años, reflejando un proceso de reconfiguración que tiene múltiples causas económicas y estructurales en el país.
Una caída progresiva de empleo
La empresa en cuestión, conocida como uno de los principales ensambladores de calzado deportivo en Argentina, ha ido recortando su fuerza laboral de manera sostenida desde mediados de 2024 hasta principios de 2026. En términos concretos, recientes despidos llevaron a que su dotación de trabajadores en la planta de Misiones quedara en torno a 220 empleados, cifra que representa menos de la mitad de los que laboraban allí hace un año. Esta reducción se dio con la desvinculación de más de 40 trabajadores a comienzos de 2026, en medio de un contexto de menor producción y caída de la demanda.
El proceso no es nuevo ni aislado. A lo largo de 2025, la firma ya había ajustado su plantilla de manera significativa en esa misma planta, pasando de más de 470 empleados a alrededor de 300, lo que implica recortes del orden del 40% en distintos momentos del último año.
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El achique de personal estuvo acompañado por decisiones estratégicas de reapertura o cierre de instalaciones. En enero de 2025, la compañía cerró completamente su planta ubicada en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, donde trabajaban cientos de empleados. Esa fábrica producía exclusivamente para Adidas y su cierre implicó la pérdida de empleo para aproximadamente 360 trabajadores. Tras esta medida, la producción de calzado deportivo se concentró en la sede de Eldorado, Misiones.
Sin embargo, la reubicación de la industria no logró revertir la situación de descenso en la actividad productiva. Eldorado, que había sido uno de los centros industriales más importantes del sector, también sufrió una disminución progresiva de la plantilla y de las líneas de producción operativas.
Causas económicas y mercados cambiantes
Los recortes laborales y cierres de plantas no pueden entenderse sin considerar el contexto macroeconómico y comercial que enfrenta Argentina. Los sectores fabriles han reportado una fuerte contracción en la producción y en la demanda interna, con cifras que muestran retrocesos significativos en la producción de calzado y prendas relacionadas. La apertura de las importaciones, la competencia de productos extranjeros y la pérdida de competitividad frente a costos internos altos han sido citados como factores que presionan a las industrias locales.
Además, el contexto cambiario y comercial —marcado por variaciones en tipos de cambio, tasas de interés elevadas y costos logísticos— ha generado incertidumbre para las empresas que necesitan importar insumos o ajustar sus estrategias de abastecimiento. En varios casos, las firmas han mencionado que estas condiciones reducen su capacidad de responder a las exigencias del mercado con eficiencia, obligándolas a emprender reestructuraciones profundas para sostener su continuidad operativa.
La situación de la planta que produce para Nike, Adidas y otras marcas es representativa de desafíos más amplios que enfrenta la industria del calzado argentino. A nivel sectorial, los datos oficiales muestran que la producción de calzado y prendas relacionadas sufrió retrocesos interanuales profundos, con caídas significativas en los niveles de fabricación y en el uso de la capacidad instalada de las fábricas. Esta dinámica afecta no solo a los trabajadores directamente vinculados a la producción, sino también a proveedores, distribuidores y toda la cadena de valor asociada a esta actividad industrial.
Además de los ajustes en el empleo, muchas empresas del sector han tenido que reducir sus turnos, suspender actividades o renegociar condiciones laborales para intentar mantener operaciones mínimas. Las tensiones entre la necesidad de mantener los niveles de producción y la presión de costos y competencia externa han generado un escenario de incertidumbre constante.
La reducción de personal en esta fábrica emblemática tiene impacto directo en las comunidades donde opera. En regiones como Misiones y Buenos Aires, la presencia de instalaciones manufactureras de gran escala ha sido históricamente un motor de empleo y actividad económica para miles de familias. Los despidos y cierres de plantas no solo reducen el ingreso de cientos de empleados sino que, en muchos casos, afectan a economías locales que dependen de estos centros industriales.
La pérdida de empleo en sectores tradicionales de manufactura también plantea interrogantes sobre el futuro del desarrollo productivo en Argentina y cómo superar las barreras estructurales que limitan la competitividad. En este contexto, diversos actores del sector ven con preocupación la persistencia de medidas que permiten una mayor entrada de productos importados sin procesos compensatorios que protejan o estimulen la producción local.
Mientras tanto, desde sindicatos y asociaciones empresariales se espera que el ritmo de los pedidos por parte de las marcas internacionales determine la continuidad de las operaciones en Argentina. En el caso de la mencionada fábrica, algunos informes señalan que la producción local tiene asegurada actividad solo hasta mediados de 2026, dependiendo de las órdenes que realicen Nike, Adidas u otros clientes clave.
A mediano y largo plazo, la supervivencia de la industria manufacturera de calzado argentino dependerá tanto de la recuperación de la demanda interna como de la implementación de políticas que favorezcan la competitividad productiva, el acceso a insumos y la estabilidad macroeconómica.
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La reducción de personal en la fábrica argentina que produce zapatillas para marcas globales no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia más amplia de ajuste industrial y reconfiguración del empleo en sectores manufactureros. Las decisiones empresariales, aunque explicadas oficialmente como medidas de eficiencia ante un mercado desafiante, evidencian una compleja interacción entre condiciones económicas internas y dinámicas globales de producción y comercio.
El resultado de estas transformaciones impacta no solo en las cifras de empleo sino también en el tejido social de las regiones afectadas, generando desafíos para trabajadores, comunidades y formuladores de políticas que buscan equilibrar competitividad con sostenibilidad laboral en la industria local.
Fuente: DF Sud


