Los precios mayoristas crecieron 1,6% en junio con impulso nacional
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los datos correspondientes a la evolución de los precios mayoristas en Argentina durante junio de 2025. De acuerdo con el reporte oficial, el Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) registró un incremento del 1,6% respecto a mayo, lo que marca un nuevo repunte luego de la leve caída del 0,3% observada en el mes anterior. Este aumento estuvo influenciado principalmente por la suba de precios en los productos de origen nacional, aunque los bienes importados también presentaron un alza.
El SIPM, que refleja la variación de los precios a nivel mayorista en el país, mostró una subida del 1,7% en los productos nacionales y del 1,3% en los importados. Estas cifras evidencian una presión moderada pero constante en los precios que impacta principalmente sobre los insumos y productos destinados al consumo intermedio y final dentro del país.
Las categorías que impulsaron el alza
Dentro del grupo de productos nacionales, algunas divisiones específicas tuvieron un mayor peso en el incremento del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM). Entre ellas se destacan:
Tabaco: con una incidencia del 0,21% sobre el índice general.
Petróleo crudo y gas: con una contribución de 0,20%.
Alimentos y bebidas: que aportaron 0,18%.
Productos refinados del petróleo: con una participación del 0,17%.
Vehículos automotores, carrocerías y repuestos: sumaron un 0,16%.
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Estos sectores reflejan áreas estratégicas de la economía argentina que suelen estar expuestas tanto a factores locales —como regulaciones e impuestos— como a fluctuaciones del mercado internacional.
Evolución en lo que va del año
En términos acumulados, el SIPM muestra una suba del 9,2% durante el primer semestre de 2025. Este comportamiento resulta significativamente inferior al registrado en el mismo período de años anteriores, lo que pone de manifiesto una desaceleración de la inflación mayorista.
A nivel interanual, es decir, comparando con junio de 2024, los precios mayoristas experimentaron un aumento del 21,2%. Esta cifra, si bien elevada, contrasta fuertemente con las tasas de tres dígitos que caracterizaron a los períodos de alta inflación recientes en Argentina. La tendencia a la baja parece consolidarse, especialmente si se considera que el índice había registrado incrementos mensuales superiores al 10% en varios tramos de 2023.
Otros indicadores: IPIB e IPP
Además del IPIM, el INDEC difundió la evolución de dos índices complementarios: el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) y el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP).
El IPIB, que mide los precios sin considerar impuestos ni márgenes de comercialización, tuvo un aumento mensual del 1,5%. Esta variación también se explicó por subas del 1,5% en productos nacionales y del 1,3% en importados. En la comparación interanual, este índice acumuló una variación del 19,6%.
Por su parte, el IPP, que representa el costo de los bienes desde la perspectiva del productor, reflejó un comportamiento idéntico en términos mensuales: un incremento del 1,5%, tanto en productos primarios como en manufacturados y energía eléctrica. En la medición interanual, la variación fue del 20,9%.
Estos dos indicadores, menos influidos por factores impositivos y comerciales, permiten observar con mayor precisión las tendencias inflacionarias subyacentes en el sistema de producción argentino.
En el mismo informe, el INDEC también informó sobre el índice del costo de la construcción, que mostró un aumento del 1,3% en junio. En la medición interanual, este indicador trepó un 31%. A pesar de este número más alto en comparación con el SIPM o el IPIM, también se observa una moderación en el ritmo de crecimiento de los costos del sector, lo cual puede tener un efecto positivo en la planificación y desarrollo de obras públicas y privadas a mediano plazo.
Reacción del presidente Javier Milei
El presidente de la Nación, Javier Milei, celebró estos resultados en sus redes sociales y destacó el rumbo descendente que empieza a delinearse en los principales indicadores inflacionarios. En su publicación, señaló:
“Se consolida la tendencia de la tasa de inflación en torno al 20% anual. Si bien aún falta mucho por mejorar, la tendencia es la correcta. Recordemos que veníamos de registros iniciales de más del 50% mensual. TMAP. VLLC!”
La frase final alude a sus ya conocidas siglas: “Todo marcha a la perfección” y “Viva la libertad, carajo”, como emblemas de su estilo de comunicación en plataformas digitales.
La referencia a una inflación anual en torno al 20% representa una meta ambiciosa, teniendo en cuenta la magnitud del ajuste que ha emprendido su gobierno desde su asunción. Sin embargo, los datos más recientes parecen darle cierto respaldo, al menos en lo que respecta al comportamiento de los precios mayoristas.
Análisis del contexto macroeconómico
El desempeño del SIPM y los demás índices publicados debe interpretarse dentro de un escenario económico complejo. A pesar de la moderación inflacionaria observada, aún persisten desafíos como la caída del consumo interno, la recesión en algunos sectores productivos y un mercado laboral en tensión.
Además, el tipo de cambio oficial ha mostrado una relativa estabilidad, lo que ha contribuido a contener los precios de los productos importados. No obstante, la brecha cambiaria con el dólar paralelo continúa generando distorsiones, especialmente en los costos de reposición de bienes importados.
Por otro lado, el ajuste fiscal, las restricciones al gasto público y la reducción del déficit han generado una menor presión monetaria, lo cual también incide en el control de la inflación. Sin embargo, estas políticas pueden tener un costo social importante en el corto plazo, con un impacto directo en el poder adquisitivo de la población.
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Con el primer semestre del año ya cerrado, los analistas anticipan que la evolución de los precios mayoristas será clave para determinar el comportamiento de la inflación minorista, especialmente en los rubros más sensibles como alimentos, combustibles y transporte.
De mantenerse esta tendencia moderada, el gobierno nacional podría avanzar en su objetivo de estabilizar la economía sin recurrir a herramientas de control de precios, lo cual representaría un cambio estructural respecto a gestiones anteriores.
No obstante, será fundamental monitorear la evolución de los salarios, el nivel de actividad económica y la política cambiaria para evaluar si esta desaceleración inflacionaria es sostenible a largo plazo.


