Los argentinos que más cambian de trabajo según un informe reciente
En un mercado laboral argentino marcado por la incertidumbre económica y la búsqueda de mejores condiciones de vida, la rotación de empleados se ha convertido en una constante. Pese a cierta recuperación del poder adquisitivo en el último año, la sensación general entre los trabajadores es que el salario todavía no alcanza para cubrir sus necesidades, lo que los empuja a explorar nuevas oportunidades laborales.
Un reciente informe de la consultora especializada en recursos humanos Randstad arroja luz sobre este fenómeno, destacando qué segmentos del mercado laboral presentan mayor propensión al cambio de empleo y cuáles tienden a mostrar mayor estabilidad.
Más del 30% de los trabajadores evalúa cambiar de empleo
Según el estudio, realizado a nivel nacional y con datos acumulados de los últimos cinco años, aproximadamente un 34% de los trabajadores argentinos expresó durante el primer semestre de 2025 su intención de abandonar su empleo actual. De ellos, un 12% efectivamente concretó el cambio.
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Aunque estos niveles de intención se han mantenido relativamente estables en el tiempo, se observó una clara desaceleración en 2020 y 2021, durante los momentos más críticos de la pandemia de COVID-19. La emergencia sanitaria, combinada con una economía paralizada, desincentivó el movimiento laboral y reforzó la tendencia a conservar el empleo, incluso en condiciones poco favorables.
A partir de 2022, con la recuperación progresiva de la actividad económica, el interés por cambiar de trabajo comenzó a reactivarse, aunque bajo un enfoque más estratégico y menos impulsivo.
Sectores con mayor rotación: operativos y digitales a la cabeza
Uno de los principales hallazgos del informe es que no todos los perfiles laborales se comportan de la misma manera frente al cambio. Los trabajadores con tareas operativas —es decir, aquellos que realizan actividades manuales, técnicas o rutinarias— son los que muestran mayores niveles de rotación e intención de cambio. Un 39% de ellos manifestó que está evaluando cambiar de empleo, y un 18% ya lo ha hecho recientemente, cifras que se ubican por encima del promedio general.
Este comportamiento puede explicarse por varios factores: la escasa posibilidad de desarrollo profesional en estos puestos, los bajos salarios y las condiciones laborales muchas veces poco favorables. En un contexto inflacionario, donde el sueldo pierde valor rápidamente, estos trabajadores buscan alternativas que les permitan sostener su nivel de vida o, al menos, mejorar levemente sus ingresos.
En segundo lugar, aparecen los perfiles digitales, que si bien gozan de mejores condiciones y mayor demanda, también presentan una dinámica cambiante. Un 14% de estos profesionales cambió de empleador en los últimos seis meses. No obstante, su intención de cambio (25%) se mantiene levemente por debajo del promedio general.
Profesionales: mayor estabilidad pero con señales de alerta
Contrariamente a los segmentos anteriores, los trabajadores con perfiles profesionales (como administrativos, técnicos especializados y roles gerenciales) evidencian menor movilidad. Solo un 11% de ellos realizó un cambio de trabajo reciente y un 26% manifestó su intención de hacerlo en el corto plazo. Esta aparente estabilidad no necesariamente responde a un alto nivel de satisfacción, sino más bien a la prudencia frente a un escenario económico que todavía no transmite seguridad de largo plazo.
De hecho, los profesionales suelen valorar otras dimensiones más allá del salario, como la estabilidad, el desarrollo de carrera, el clima laboral y el equilibrio entre vida personal y trabajo. Esto genera un perfil más conservador en términos de rotación, aunque no exento de insatisfacción si esas condiciones no se cumplen.
Salario e insatisfacción: las principales causas del cambio
Para comprender por qué los trabajadores argentinos buscan cambiar de empleo, el estudio de Randstad profundizó en los motivos más recurrentes. En primer lugar, el deterioro del poder adquisitivo aparece como el factor determinante. La inflación acumulada ha erosionado de forma significativa los ingresos reales, llevando a muchas personas a considerar un cambio como única alternativa para mejorar su situación económica.
Andrea Ávila, directora ejecutiva de Randstad Argentina, explicó que “la insatisfacción con las remuneraciones es el principal motor de cambio. Los salarios han quedado muy retrasados frente al costo de vida, lo que genera frustración y expectativas de mejora en otro lugar”.
Sin embargo, Ávila también destaca que el salario ya no es el único criterio para tomar decisiones laborales. “Cada vez más trabajadores priorizan la calidad de vida, la posibilidad de crecimiento profesional, el aprendizaje constante y la flexibilidad laboral”, señala.
Este fenómeno ha llevado a muchas personas a abandonar empleos seguros pero monótonos, en busca de entornos más estimulantes, con desafíos, innovación y sentido de propósito. El llamado “desgaste emocional” o la falta de motivación en el día a día laboral también se consolidan como razones de peso para el cambio.
Doble empleo y pluriempleo: estrategias de supervivencia
Frente a esta situación, otra tendencia en alza es la del pluriempleo. Muchos argentinos —particularmente en los sectores más golpeados— se ven obligados a sumar más de un trabajo para alcanzar ingresos dignos. Este fenómeno no solo afecta la calidad de vida y el tiempo personal, sino que también genera mayor rotación, ya que las personas exploran permanentemente nuevas combinaciones de empleos que les permitan optimizar ingresos y horarios.
En este sentido, el mercado laboral argentino se ha vuelto más fragmentado e inestable. Si bien existen oportunidades —sobre todo en sectores como tecnología, salud, educación y logística—, también es evidente que muchos trabajadores aceptan condiciones desfavorables ante la urgencia económica.
El análisis de Randstad sugiere que las empresas deben prepararse para un entorno laboral más dinámico, donde la retención del talento será un desafío constante. No alcanza con pagar buenos salarios: los trabajadores también demandan formación, reconocimiento, horarios flexibles, trabajo remoto y oportunidades de crecimiento.
Además, los departamentos de recursos humanos deben desarrollar estrategias que contemplen la diversidad de perfiles y necesidades: mientras algunos trabajadores buscan estabilidad y previsibilidad, otros priorizan la innovación, la autonomía y la movilidad.
En este contexto, entender las motivaciones detrás del cambio laboral se convierte en una herramienta esencial para atraer, desarrollar y fidelizar el talento. A su vez, para los trabajadores, es clave identificar qué variables personales pesan más en su decisión de permanecer o dejar una organización: salario, motivación, bienestar emocional o desafíos profesionales.
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El estudio de Randstad revela que el mercado laboral argentino se encuentra en plena transformación. La presión económica, la evolución de las expectativas personales y los cambios en la cultura del trabajo están modelando nuevos comportamientos tanto en empleadores como en empleados.
Aunque los perfiles operativos y digitales encabezan la lista de mayor rotación, la insatisfacción salarial atraviesa a todos los segmentos. Las empresas que comprendan estas nuevas dinámicas y ofrezcan respuestas a medida estarán mejor posicionadas para atraer y retener talento en un país que, pese a sus dificultades, sigue siendo resiliente y lleno de potencial humano.

