Las farmacias de San Juan buscan alternativas frente al desplome del consumo
En un contexto económico adverso, las farmacias de San Juan se enfrentan a una realidad desafiante: una marcada disminución en la venta de medicamentos y productos de cuidado personal. La retracción del consumo ha impactado directamente en el sector, obligando a los establecimientos a adoptar una serie de estrategias comerciales para sostener su actividad, mantener la fidelidad de los clientes y sobrellevar el incremento de costos operativos.
La situación no es ajena al resto del país, pero en San Juan las farmacias han mostrado una respuesta activa y creativa para enfrentar esta coyuntura. A través de acuerdos con laboratorios, promociones especiales y beneficios dirigidos a los sectores más afectados, como los jubilados, buscan resistir la caída en la demanda que ya se refleja con fuerza en sus balances mensuales.
Beneficios especiales para mantener tratamientos activos
Una de las principales preocupaciones de los profesionales del sector es que muchos pacientes estén interrumpiendo tratamientos médicos por no poder afrontar el costo total de los medicamentos, especialmente aquellos que no cuentan con cobertura de obras sociales. En este escenario, algunos laboratorios han decidido intervenir directamente.
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Según explicó Carlos Otto, secretario legal y técnico de la Federación Argentina de Cámara de Farmacias, los laboratorios están implementando programas de beneficios para reducir el abandono de terapias prolongadas. Estos programas contemplan acciones como la entrega gratuita de una dosis adicional o descuentos significativos sobre tratamientos extendidos. “Si un paciente necesita tres dosis, en muchos casos la tercera puede salir gratis. En otros, el laboratorio asume un porcentaje del precio, llegando a descuentos del 60 o incluso del 70%”, señaló Otto.
Estas medidas buscan garantizar la continuidad de tratamientos vitales en un contexto donde la caída en las unidades dispensadas preocupa a todo el sistema sanitario. Según datos del sector, solo en mayo se registró una disminución del 27% en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que marca una fuerte contracción del consumo farmacéutico.
Además de las acciones impulsadas por los laboratorios, muchas farmacias están generando sus propias campañas promocionales, con descuentos individuales y adaptados a las posibilidades de cada local. Uno de los focos está en la perfumería y cosmética, segmentos que también vieron reducido su volumen de ventas en los últimos meses. Las promociones en estos rubros actúan como incentivo para atraer a clientes que, por razones económicas, priorizan cada vez más lo esencial.
Otra estrategia que ha cobrado relevancia es el desarrollo de promociones específicas para jubilados, un grupo especialmente golpeado por la crisis. Mauricio Barceló, farmacéutico y referente del sector en San Juan, explicó que los establecimientos están brindando atención especial a estos clientes, con rebajas en medicamentos sin cobertura que representan una ayuda directa en el contexto del ajuste que sufre esta franja de la población.
Barceló, sin embargo, advierte que esta práctica no puede sostenerse de manera indefinida sin poner en riesgo la viabilidad económica de las farmacias. “No es conveniente mantener descuentos permanentes porque el sector también está afectado por la suba de costos y los retrasos en los pagos de las obras sociales”, señaló.
Pagos en cuotas y consumo racional
Otra de las herramientas que están utilizando las farmacias para reactivar el consumo es la posibilidad de financiar compras a través de tarjetas de crédito. Este mecanismo permite que los clientes accedan a productos de mayor valor o a tratamientos completos que, de otra manera, podrían resultar inaccesibles en un único pago.
Pero a pesar de estas opciones, el comportamiento del consumidor ha cambiado de manera notable. Hoy en día, las personas priorizan la adquisición de productos esenciales y dejan de lado otros considerados “secundarios”, como los suplementos vitamínicos, energizantes o digestivos. Esta tendencia, que se observa en todo el país, se acentúa en San Juan por el peso que tienen las farmacias de barrio en la atención de la población.
Barceló ilustra esta situación con un ejemplo cotidiano: “Antes, si ibas a compartir un asado con amigos, llevabas un digestivo. Ahora no lo hacés. La gente piensa dos veces antes de gastar y, si tiene que elegir entre comprar un suplemento o comida, elige la comida”.
El descenso en las ventas no solo afecta a las farmacias, sino a toda la cadena de valor vinculada a la producción, distribución y comercialización de medicamentos. Los laboratorios enfrentan una menor rotación de sus productos y deben buscar mecanismos para sostener la demanda. Las droguerías, por su parte, también ven afectado su flujo de operaciones, lo que genera una presión adicional sobre el sistema.
Este fenómeno genera un círculo vicioso: al disminuir la facturación, las farmacias tienen más dificultades para reponer stock o cumplir con los pagos a proveedores, lo que a su vez afecta su funcionamiento diario. Por eso, las estrategias comerciales actuales buscan no solo atraer consumidores, sino también preservar la sostenibilidad del negocio a mediano plazo.
En este contexto, el sector farmacéutico sanjuanino enfrenta una encrucijada: adaptarse a un entorno de crisis sin perder de vista el rol social que cumple. Las farmacias no son únicamente puntos de venta, sino también espacios de orientación y contención para pacientes que, en muchos casos, no acceden fácilmente al sistema de salud.
Por eso, las estrategias que se están aplicando apuntan a reforzar el vínculo con la comunidad, a través de beneficios concretos y propuestas que permitan sostener tratamientos sin poner en riesgo la economía familiar. Sin embargo, también queda claro que se necesitan políticas públicas más activas para acompañar al sector y a los consumidores.
Algunas propuestas que se han planteado desde cámaras empresarias incluyen incentivos fiscales, líneas de crédito para farmacias pequeñas y medianas, y acuerdos con el Estado para garantizar el abastecimiento de ciertos medicamentos esenciales. La sostenibilidad del sistema depende, en buena medida, de que las farmacias puedan seguir operando con normalidad en un contexto de inflación y retracción económica.
Si bien las estrategias actuales han permitido atenuar el impacto de la crisis en algunas farmacias, los referentes del sector coinciden en que será necesario mantener la creatividad y reforzar la cooperación entre actores de la cadena farmacéutica. El futuro dependerá de la capacidad de adaptarse a las nuevas realidades del consumo y de sostener la confianza de los clientes.
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San Juan, con su entramado de farmacias de barrio y comercios de cercanía, tiene una estructura que favorece ese vínculo directo con el consumidor. Si se logran mantener canales abiertos de diálogo con los laboratorios, las obras sociales y el Estado, será posible encontrar salidas que beneficien a todos los actores del sistema.
En definitiva, la caída del consumo ha obligado a las farmacias sanjuaninas a repensar su forma de operar, pero también ha puesto en valor su papel como actores fundamentales en el cuidado de la salud pública. La crisis, como tantas otras veces, es también una oportunidad para innovar, resistir y fortalecer el lazo con la comunidad.

