Elea acelera su expansión con 25 lanzamientos y apuesta regional por biosimilares
La industria farmacéutica argentina atraviesa una etapa de reconversión marcada por la innovación, la accesibilidad y la expansión regional. En ese marco, Laboratorios Elea, uno de los principales actores del sector en Argentina, está desplegando una ambiciosa estrategia que combina inversión propia, precios competitivos y desarrollo de productos biotecnológicos de alta complejidad. La empresa no solo planea lanzar 25 nuevos productos en 2025, sino que también avanza con fuerza en el mercado internacional, comenzando por Chile, donde prepara el desembarco de su versión local de la semaglutida, el principio activo del popular Ozempic.
Este enfoque de crecimiento, centrado en la producción local y en la accesibilidad, ya está generando un fuerte impacto tanto en el sistema de salud argentino como en la proyección regional de la marca.
Un modelo industrial enfocado en volumen y accesibilidad
A diferencia de otras farmacéuticas que privilegian márgenes elevados por unidad, Elea ha optado por una estrategia de escala, que prioriza el volumen de ventas por sobre la rentabilidad individual de cada producto. Esta visión, liderada por su CEO Gustavo Pelizzari, se apoya en la estructura de un grupo industrial consolidado, con capacidad productiva propia y foco en reinversión continua.
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“Priorizamos las unidades por sobre el precio, porque creemos que el acceso es tan importante como la innovación”, sostiene Pelizzari. Esa lógica se refleja claramente en el caso de Dutide, la versión argentina de semaglutida, desarrollada íntegramente por Elea como alternativa al caro medicamento Ozempic del laboratorio danés Novo Nordisk.
Dutide: un antes y un después en el tratamiento de la diabetes y la obesidad
Lanzado en diciembre de 2024, Dutide se convirtió en uno de los mayores éxitos del mercado farmacéutico local. Solo en sus primeros meses, alcanzó las 45.000 unidades vendidas por mes, casi duplicando el volumen de la versión original importada. Pero el verdadero diferencial está en el precio: mientras el producto extranjero ronda los 653.000 pesos mensuales (alrededor de 550 dólares), Dutide se comercializa a un valor cercano a los 128.000 pesos, una reducción del 80% que transforma radicalmente el acceso al tratamiento.
“Cuando un producto es bueno, como en este caso, queremos que toda la población tenga la posibilidad de acceder”, enfatizó el CEO. Esta visión no solo democratiza el uso de un medicamento clave para el control de enfermedades crónicas, sino que también alivia significativamente el gasto público y privado en salud.
Impacto en el sistema: ahorro y alcance en tratamientos oncológicos
Otro ejemplo del enfoque de alto impacto de Elea es PembroX, su biosimilar de Keytruda, uno de los medicamentos oncológicos más utilizados y costosos del mundo. La versión nacional no solo mantiene la eficacia del original, sino que también ha logrado una reducción del gasto estatal de más de 150 millones de dólares en un solo año.
El producto forma parte de un portafolio de alta complejidad que se consolida como uno de los ejes estratégicos de la empresa. Este segmento ya representa cerca del 40% de la facturación total, y Elea se posiciona como el único laboratorio argentino que produce biosimilares de forma completamente integrada, desde la materia prima hasta el producto final.
Expansión regional: el desembarco en Chile y más allá
El éxito local ha impulsado a la compañía a intensificar su presencia internacional, con foco en América Latina. Según confirmó Pelizzari, Dutide llegará próximamente a Chile, donde será comercializado a través de uno de los laboratorios más importantes del país. El proceso de registro ya está en marcha, y se espera que el producto tenga un impacto similar al logrado en Argentina, gracias a su eficacia probada y su precio competitivo.
La expansión no se detiene ahí. Elea ya tiene presencia en Perú, Colombia, Uruguay y Paraguay, y planea próximamente abrir operaciones en Brasil, uno de los mercados más grandes y competitivos de la región. Además, la empresa exporta productos a más de 40 países, incluyendo mercados de África y Europa del Este, con un enfoque que prioriza productos de alta complejidad y deja de lado los medicamentos más comunes o “commodities”.
Uno de los pilares del crecimiento de Elea es su capacidad de inversión constante, sin recurrir a financiamiento externo. La compañía destina entre 25 y 30 millones de dólares anuales a mejorar su infraestructura y ampliar su capacidad productiva.
En 2024, inauguró una planta para sólidos oncológicos, y durante 2025 prevé sumar dos nuevas instalaciones: una dedicada a la producción de suplementos alimenticios y otra especializada en la elaboración de lotes pequeños de medicamentos oncológicos, orientados a enfermedades raras o de baja incidencia.
Este enfoque, que equilibra la masividad con la especialización, permite a Elea mantenerse competitiva y ofrecer productos de vanguardia sin comprometer la eficiencia económica.
A pesar de un contexto económico adverso, que en 2024 provocó una caída del 20% en el mercado de medicamentos de venta libre (OTC) en Argentina, Elea logró destacarse con un crecimiento superior al 15% en este segmento. La clave: precios bajos, inversión publicitaria inteligente y activaciones comerciales en puntos estratégicos.
El área OTC representa alrededor del 30% del negocio total de Elea, y actúa como una plataforma clave para posicionar la marca entre los consumidores, fortalecer su imagen y ampliar la llegada de sus productos a distintas capas sociales.
“Vimos en la recesión una oportunidad para expandirnos. Mientras otros ajustaban, nosotros apostamos”, explicó Pelizzari. La frase resume el espíritu de una compañía que busca consolidarse como líder regional sin perder de vista las oportunidades locales.
Con 85 años de trayectoria, Elea ha logrado una síntesis poco común en la industria farmacéutica argentina: combina innovación, escala y responsabilidad social en un modelo empresarial robusto. Su liderazgo no se mide solo por volumen de ventas, sino también por el impacto positivo en el sistema de salud y en el acceso de la población a tratamientos de calidad.
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El desafío para los próximos años será sostener esta dinámica en un contexto de incertidumbre económica y creciente competencia global. Pero los resultados de 2024 —el mejor año en la historia de la empresa— y los planes para 2025 anticipan una etapa de consolidación y expansión que podría marcar un nuevo capítulo en la industria farmacéutica regional.
“Nuestro crecimiento no depende del contexto argentino. Estamos preparados para seguir avanzando”, concluyó su CEO. En un sector donde la innovación suele estar atada a precios inalcanzables, Elea propone un camino alternativo: el de la ciencia accesible, sustentada en la industria nacional y proyectada al mundo.


