El empleo en comercio y servicios muestra señales de recuperación en Argentina
Durante 2025, el mercado laboral argentino atravesó uno de los períodos más desafiantes de los últimos años como consecuencia de la desaceleración económica, el retroceso del consumo interno y el proceso de reorganización que experimentaron numerosas empresas del sector privado. Sin embargo, dentro de ese escenario complejo, el segmento vinculado al comercio y los servicios comenzó a mostrar signos moderados de estabilidad que permiten anticipar un posible cambio de tendencia hacia el mediano plazo.
Los datos disponibles correspondientes a los primeros diez meses del año evidencian una leve mejora en los niveles de empleo formal dentro de estas actividades, lo que resulta particularmente relevante si se tiene en cuenta que este sector concentra una porción significativa del trabajo registrado en el país. En términos generales, la evolución positiva fue acotada, pero suficiente para contrarrestar parcialmente el deterioro que había comenzado a observarse en etapas previas.
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El comportamiento del empleo en comercio y servicios no fue uniforme. Mientras algunas ramas lograron sostener o incluso incrementar su dotación de personal, otras continuaron atravesando procesos de ajuste como consecuencia de la caída de la actividad económica. Este fenómeno responde a múltiples factores, entre ellos la transformación de los hábitos de consumo, la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos operativos y la reconfiguración de los modelos de negocio.
De hecho, informes sectoriales indican que, en determinados momentos de 2025, el número de trabajadores registrados en el conjunto de comercio y servicios presentó variaciones interanuales cercanas al 0,2%, lo que evidencia un crecimiento muy moderado, aunque positivo en comparación con el año anterior.
Esta dinámica refleja la capacidad de adaptación de ciertas actividades frente a un contexto económico restrictivo. Rubros vinculados a servicios educativos, tecnológicos o profesionales lograron sostener su demanda de empleo, mientras que otros segmentos más dependientes del consumo masivo enfrentaron mayores dificultades para mantener sus plantillas.
Uno de los factores determinantes en la evolución del empleo dentro de estas actividades fue el avance sostenido de la digitalización. La expansión del comercio electrónico, el crecimiento de los servicios online y la automatización de procesos administrativos obligaron a muchas compañías a redefinir sus necesidades laborales.
Este proceso no necesariamente implica una reducción absoluta del empleo, sino más bien una transformación en los perfiles requeridos. Las empresas demandan cada vez más trabajadores con competencias digitales, habilidades tecnológicas y capacidad para desempeñarse en entornos híbridos que combinan operaciones físicas y virtuales.
En este sentido, la transición hacia modelos omnicanal generó nuevas oportunidades en áreas como logística, atención remota al cliente, análisis de datos y gestión de plataformas digitales. No obstante, también aceleró la reconversión laboral en posiciones tradicionales vinculadas a tareas manuales o administrativas.
Estabilidad relativa frente a otros sectores económicos
A pesar de las dificultades, el comercio y los servicios lograron mantener un comportamiento relativamente más estable que otras ramas de la economía. Mientras algunos sectores industriales registraron caídas significativas en su nivel de empleo durante el mismo período, las actividades comerciales vinculadas a la prestación de servicios mostraron una mayor resiliencia.
En el acumulado de los primeros nueve meses de 2025, la dotación promedio de personal en estas áreas se incrementó levemente respecto al mismo período del año anterior, lo que permitió sostener el número total de trabajadores registrados en niveles similares a los de 2024.
Este desempeño puede explicarse por el carácter transversal del sector, que incluye desde actividades financieras y educativas hasta servicios profesionales, logística y comercio minorista. La diversidad de subsectores permite amortiguar los efectos negativos de la desaceleración económica sobre el empleo agregado.
De cara al nuevo año, las proyecciones para el empleo en comercio y servicios se mantienen cautelosas. Si bien la recuperación del consumo interno será un factor clave para impulsar nuevas contrataciones, también lo será la evolución de variables macroeconómicas como la inflación, el tipo de cambio y el acceso al crédito.
En paralelo, se espera que la consolidación de estrategias digitales continúe redefiniendo el mercado laboral. Las empresas que logren integrar canales de venta físicos y virtuales, optimizar sus procesos logísticos y mejorar la experiencia del cliente estarán en mejores condiciones para generar nuevos puestos de trabajo.
Asimismo, la capacitación de la fuerza laboral en competencias tecnológicas será fundamental para facilitar la transición hacia los nuevos modelos de negocio. La adaptación a estas tendencias podría convertirse en un elemento determinante para la creación de empleo formal en los próximos años.
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Más allá de la mejora observada, el sector todavía enfrenta desafíos importantes. Entre ellos se destacan la informalidad laboral, la volatilidad del consumo y la presión de costos operativos. La sostenibilidad del crecimiento del empleo dependerá, en gran medida, de la capacidad de las empresas para incrementar su productividad sin afectar la estabilidad de sus plantillas.
En este contexto, las políticas orientadas a fomentar la formalización del trabajo, promover la inversión en tecnología y estimular la demanda interna podrían desempeñar un papel decisivo en la evolución del empleo en comercio y servicios.
La combinación de estos factores determinará si la leve recuperación registrada durante 2025 logra consolidarse como una tendencia sostenida o si, por el contrario, se trata de un fenómeno transitorio condicionado por variables coyunturales.
Fuente: Fashion Network


