De Narváez avanza hacia una compra histórica que redefiniría el supermercadismo argentino
La posible adquisición de una de las mayores cadenas de supermercados del país por parte del Grupo De Narváez (GDN) está generando una creciente expectativa en el sector minorista. La operación, que se encuentra en una etapa decisiva, podría marcar el regreso definitivo de Francisco de Narváez a un rol protagónico dentro del negocio que históricamente caracterizó a su familia. Si las negociaciones prosperan, el empresario pasaría a controlar un porcentaje significativo del comercio minorista argentino, reforzando la presencia que ya obtuvo desde 2020 con la compra de las operaciones locales de Walmart bajo la marca Changomás.
Una propuesta que reconfigura el tablero del retail argentino
Las conversaciones entre De Narváez y los representantes de la cadena francesa avanzaron de manera sostenida durante los últimos meses. El grupo argentino presentó una oferta cercana a los 1.000 millones de dólares, un monto que refleja tanto la dimensión de la compañía en el mercado local como la ambición del proyecto.
El proceso formal de recepción de ofertas cerró recientemente, con un banco internacional actuando como intermediario para la búsqueda del comprador definitivo. Junto a GDN, otros actores de peso también manifestaron interés, entre ellos grupos empresariales locales y fondos de inversión internacionales. No obstante, la decisión final quedará en manos de la casa matriz extranjera, que evaluará no sólo el monto ofrecido, sino también la solidez operativa y la capacidad de gestión del nuevo candidato.
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La propuesta de GDN no es únicamente financiera. El grupo ya opera una red extensa de tiendas bajo diversos formatos y cuenta con experiencia demostrada en la reconversión de grandes operaciones, como ocurrió con Walmart. Esta trayectoria aporta un valor estratégico adicional que podría inclinar la balanza a su favor.
El regreso de un apellido emblemático del supermercadismo
El interés de De Narváez por recuperar un rol central dentro del retail argentino tiene raíces profundas. Su familia lideró uno de los grupos comerciales más influyentes del siglo XX con la cadena Casa Tía, fundada en 1946 y distribuida por gran parte de la región. La historia de la empresa se remonta incluso a Europa Oriental, donde su fundador inició en el rubro antes de emigrar tras la Segunda Guerra Mundial.
Casa Tía llegó a operar más de un centenar de locales en Sudamérica hasta que, a finales de los años noventa, fue vendida en una operación millonaria. Tras esa transacción, la cadena cambió nuevamente de manos y terminó integrada en el negocio de la propia Carrefour. Después de aquella desvinculación, De Narváez se mantuvo alejado de la industria por varios años, hasta que su regreso se materializó en 2020 con la compra de Walmart Argentina, que posteriormente renombró como Changomás.
La transición fue rápida: el grupo adquirió la compañía, desarrolló un plan de inversiones de más de cien millones de dólares y avanzó en la transformación de sus tiendas, logística y presencia territorial. Hoy maneja hipermercados, supermercados, marcas de farmacias, tiendas mayoristas y servicios automotrices bajo una estrategia unificada.
El rol de los socios estratégicos
En esta nueva operación, GDN actúa como accionista mayoritario dentro de un consorcio formado junto a un fondo global especializado en marcas de consumo y retail. Esta firma tiene presencia en el sector de alimentos, moda, tecnología y e-commerce, y mantiene vínculos previos con De Narváez a través de inversiones compartidas en diversas compañías regionales. Esa asociación potencia la capacidad financiera del proyecto y agrega una mirada internacional a la futura gestión.
La articulación entre ambos grupos no es nueva: ya trabajaron en negocios de indumentaria y en firmas de alimentos y bebidas reconocidas a nivel latinoamericano. Esa sinergia facilita el acceso a capital, acelera procesos de expansión y aporta know-how global, tres factores relevantes para administrar una cadena con miles de empleados y amplio alcance geográfico.
Para completar la operación, De Narváez evalúa desprenderse de algunos activos internacionales. Entre ellos se encuentra una reconocida cadena de supermercados de Uruguay, que actualmente posee alrededor de un centenar de locales en ese país. Si bien el grupo mantiene una importante participación en esa plaza desde hace décadas, la prioridad ahora es fortalecer su presencia en Argentina, por lo que una eventual venta permitiría liberar recursos para concretar la adquisición.
Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia: concentrar esfuerzos en el mercado argentino, donde el volumen de ventas, la cantidad de tiendas y el impacto en la economía interna son mayores que en el resto de sus operaciones regionales.
Una operación que podría cambiar el mapa del mercado
La cadena de origen francés cuenta con una de las redes más extensas del país. Sus tiendas se distribuyen en más de un centenar de municipios y emplean a decenas de miles de trabajadores, con una fuerte concentración en la región metropolitana. En cambio, Changomás opera bajo un esquema de cobertura federal, con presencia en la mayoría de las provincias.
La integración de ambas redes generaría un conglomerado minorista de enorme escala, con capacidad para competir directamente con los principales jugadores del rubro. En términos de participación de mercado, la unión de las dos operaciones concentraría una proporción cercana a un tercio del comercio minorista formal del país, lo que podría tener un impacto significativo en la estructura competitiva.
Desde el punto de vista del consumidor, el movimiento podría traducirse en mejoras de precios por economías de escala, mayor variedad de productos y expansión de servicios en línea. Para la cadena, en tanto, implicaría una ampliación de su logística, acuerdos con proveedores de todo el país y un fortalecimiento de su presencia en zonas densamente pobladas.
El tamaño actual del Grupo De Narváez
A nivel global, GDN gestiona más de 600 locales distribuidos en varios países de la región y emplea a más de 20.000 personas. Sólo en Argentina, sus operaciones actuales incluyen casi 8.000 trabajadores y más de medio centenar de sucursales en formatos diversos. Su presencia se complementa con operaciones en Ecuador, donde concentra la mayor parte de su estructura, y en Uruguay, donde la empresa opera desde hace décadas.
Si se concreta la compra, la compañía sumaría miles de empleados y una red de tiendas que ampliaría su escala de forma exponencial. Esto transformaría al mercado argentino en su principal territorio de operaciones, por encima incluso de otros países donde hoy tiene fuerte presencia.
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Aunque aún no existe una decisión definitiva por parte de la cadena internacional, el avance de las negociaciones genera expectativa tanto en el sector como entre los analistas del mercado. Para De Narváez, la concreción de esta compra no sólo significaría el retorno a las primeras ligas del supermercadismo argentino, sino también la consolidación de un proyecto regional que ha venido creciendo de manera sostenida durante los últimos años.
De confirmarse, esta operación sería una de las más relevantes en la historia reciente del retail argentino y tendría impacto directo en proveedores, trabajadores, consumidores y en la competencia dentro del sector. El país se encuentra ante un posible reordenamiento del mapa comercial, y las próximas semanas serán decisivas para conocer el desenlace de una negociación que podría modificar profundamente el negocio del supermercado en Argentina.
Fuente: Perfil


