«Del Búnker a la Vela» es el tema que propone Willem F. Schol, Presidente de AmericaMalls & Retail y Director de Empresas.
Durante décadas, el mandato implícito de los Directorios fue claro: proteger el patrimonio, controlar el riesgo y asegurar la continuidad. La resiliencia se convirtió en la virtud suprema. Balances sólidos, estructuras robustas, disciplina financiera. Resistir el golpe y volver a la normalidad.
Pero hoy la normalidad ya no vuelve.
Un análisis reciente de Harvard Business Review no solo plantea que la resiliencia es insuficiente; sugiere algo más incómodo: la resiliencia mal entendida puede convertirse en el mayor enemigo de la evolución estratégica.
Muchos directorios celebran su fortaleza financiera sin advertir que esa misma fortaleza puede estar financiando su obsolescencia.
En un entorno de disrupción tecnológica acelerada, inteligencia artificial, reconfiguración geopolítica y transformación del comportamiento del consumidor, la resiliencia es una estrategia de supervivencia.
La adaptabilidad es una estrategia de liderazgo.
Y eso cambia radicalmente el rol del Directorio.
La Trampa de la “Eficacia Estática”
Uno de los mayores riesgos actuales no es el error estratégico, sino la eficacia del pasado. Directorios altamente profesionales, con comités robustos y métricas precisas, pueden terminar supervisando con excelencia… un modelo que está perdiendo relevancia.
Cuando el foco está exclusivamente en:
- Cumplimiento presupuestario
- EBITDA trimestral
- Optimización operativa
Se corre el riesgo de perfeccionar un modelo que el mercado ya comenzó a abandonar.
La historia reciente está llena de empresas que no murieron por falta de liquidez, sino por exceso de apego a una fórmula que había dejado de funcionar.
Si el Directorio solo exige resiliencia, está pidiendo a la gerencia que resista.
Pero si el mercado cambió de dirección, resistir es simplemente retrasar lo inevitable.
El Nuevo Mandato del Directorio: De Controlador a Arquitecto de Opciones
La adaptabilidad no significa improvisación. Significa diseño deliberado de opciones estratégicas.
Un Directorio moderno debe dejar de actuar únicamente como comité de control para convertirse en un comité de hipótesis estratégicas. Eso implica tres transformaciones estructurales en su agenda.
Redefinir el Apetito de Riesgo
Tradicionalmente, el riesgo se ha entendido como volatilidad financiera. Hoy el mayor riesgo estratégico es la inacción.
Un Directorio adaptativo:
- Autoriza presupuestos explícitos de experimentación.
- Permite múltiples apuestas pequeñas en lugar de una gran apuesta rígida.
- Acepta que parte del capital será destinado a aprendizaje, no solo a rentabilidad inmediata.
No se trata de apostar la empresa. Se trata de construir un portafolio dinámico de opciones estratégicas.
La pregunta ya no es: “¿Cómo evitamos el error? Sino: “¿Qué estamos aprendiendo más rápido que nuestros competidores?”
Ver también: El propósito corporativo: ¿Brújula Estratégica o Maquillaje de Cumplimiento?
Cambiar los Incentivos del CEO y la Alta Gerencia
La adaptabilidad no nace de un software, sino de una cultura.
Si el CEO es evaluado exclusivamente por resultados trimestrales, jamás priorizará una transformación que erosione el corto plazo para construir el largo.
Un Directorio verdaderamente estratégico:
- Incorpora métricas de transformación en la evaluación del CEO.
- Exige evidencia de desarrollo de talento adaptable.
- Protege a la gerencia cuando experimenta con responsabilidad.
La innovación no fracasa por falta de ideas. Fracasa cuando el sistema de incentivos castiga el error inteligente.
Fluidez de Capital: El Tabú del Presupuesto Anual
Muchos Directorios aprueban presupuestos anuales rígidos como si el entorno fuera estable.
En un contexto de volatilidad estructural, la asignación de capital debe ser dinámica. Esto implica:
- Revisiones estratégicas trimestrales.
- Mecanismos formales de reasignación rápida de recursos.
- Capacidad de desinvertir en áreas históricas sin apego emocional.
La verdadera disciplina financiera no es proteger cada peso invertido. Es tener la valentía de redirigirlo cuando las hipótesis cambian.
¿Cómo se Ve Esto en la Práctica?
Un Directorio orientado a la adaptabilidad:
- No solo revisa resultados; revisa supuestos estratégicos.
- No solo pregunta por márgenes; pregunta por relevancia futura.
- No solo mide eficiencia; mide velocidad de aprendizaje.
- No solo controla riesgo; diseña opciones.
La agenda cambia.
La conversación cambia.
La evaluación cambia.
El Riesgo de Preservar lo que Funciona
La resiliencia te mantiene en el juego. La adaptabilidad te permite ganarlo. El mayor riesgo para un Directorio hoy no es aprobar una mala inversión. Es aprobar la continuidad de una buena estrategia… cuando el mundo ya cambió.
En esta nueva era, el Directorio no está llamado a preservar el statu quo, sino a liderar la evolución constante del modelo de negocio.
La pregunta ya no es: “¿Cómo nos protegemos de esta crisis?” Sino: “¿Qué capacidades debemos desarrollar para que la próxima crisis nos encuentre más rápidos, no solo más fuertes?”
Porque en el nuevo entorno competitivo, no sobrevive el mejor protegido. Sobrevive el que aprende primero.
Y esa responsabilidad comienza — inevitablemente — en la sala del directorio.


