Las grandes corporaciones no están acostumbradas a las derrotas.
Bolivia derrotó a McDonald’s y Perú a Coca-Cola.
Pensé.
Aterrizo en Lima. Una vez más, el cielo está gris. Y al fondo, Miraflores y la frontera con San Isidro. Hablo con mis amigos peruanos. Inca Kola es un icono nacional. La bebida con la que no pudo la bebida más bebida del mundo, tras el agua.
Hace unas décadas, era habitual leer en la prensa peruana celebraciones de cómo una marca parida en el país, derrotaba por goleada en las cuotas de mercado, a la gran bebida mundial. Durante años, Coca-Cola, se tomó el «caso Perú» como la gran mácula de su expansión. Los habitantes de Togo, los de Nauru, los de Nueva Zelanda, los de Brasil, los habitantes de Laponia, los subsaharianos… todos amaban a Coca-Cola…. Salvo en un lugar.
Coca-Cola, había intentado convertirse en el refresco más vendido en Perú, pero nunca logró superar a una marca muy querida en el país, Inca Kola.
Leo en Atlas obscura: “Una bebida que el Chicago Tribune describió una vez como “amarilla radiactiva” con “un aroma a chicle”, y que el escritor argentino Jorge Luis Borges calificó de “bebida inverosímil”.
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Coca-Cola, tras ver que no podía con el refresco nacional, decidió unirse con Inca Kola en lugar de competir, comprando la mitad de la marca y un tercio de las acciones de la empresa familiar local. En un acto que algunos interpretaron como una rendición,
Inca Kola se lanzó en Lima en 1935, durante el 400 aniversario de la fundación de la ciudad. Su sabor único, enfatizaron sus creadores, era una receta secreta basada en frutas exclusivamente andinas. Y su nombre y logotipo original hablan de la herencia inca que Perú reclama con fuerza.
A partir de los 60, los eslóganes de la empresa promocionaban la bebida como el sabor nacional del Perú y llamaban a los consumidores a apoyarlos patrióticamente frente a las marcas extranjeras.
Durante décadas Coca-Cola, estudió el caso de aquella bebida amarilla. Era un asunto no negociable, derrotarla. Hasta que en 1996 Coca-Cola se dio por rendida y puso los millones sobre la mesa.
Finalmente, en febrero de 1999 se dio el anuncio oficial. Coca-Cola adquirió un 49% de las acciones de la empresa peruana. El acuerdo contemplaba que Inca Kola se convertiría en el único embotellador oficial de Coca-Cola en Perú, mientras que la estadounidense se encargaría de internacionalizar la bebida incaica.
Sin embargo, la expansión de la marca peruana a otros países no pudo replicar el éxito de sus tierras. Inka Kola tenía sus fronteras, era Perú, y para los peruanos.

