Diverland regresa a Mendoza Shopping con una pista de hielo
En el corazón de Guaymallén, Mendoza, el invierno se vive con una propuesta que va más allá de las compras tradicionales. Mendoza Shopping reabre una experiencia que ya dejó su huella el año pasado: la pista de patinaje sobre hielo de Diverland Argentina. Este atractivo vuelve para transformar al centro comercial en un verdadero polo de entretenimiento familiar y turístico, reforzando su rol como punto de encuentro social y cultural.
La edición 2024 de esta experiencia sobre hielo no solo retoma el formato exitoso del año pasado, sino que llega renovada, con mejoras operativas, horarios ampliados y una clara intención de convertirse en el epicentro del entretenimiento invernal en Mendoza. Con una pista de 340 m² ubicada en el Patio de Comidas del shopping, y capacidad para hasta 100 personas por turno, la propuesta apunta tanto a residentes como turistas que buscan algo más que tiendas y gastronomía.
Reinventar el centro comercial: de paseo de compras a experiencia sensorial
La llegada de Diverland Argentina al Mendoza Shopping evidencia una tendencia que ya se consolida en los centros comerciales modernos: la transformación del espacio de consumo en una experiencia multisensorial. En palabras de Jesica Lois, gerente general del centro comercial, “la pista de hielo mejora la experiencia de nuestros clientes, sumando una opción de entretenimiento y diversión para toda la familia. No es solo una atracción: es una forma de crear recuerdos memorables y fortalecer el vínculo entre la comunidad y el shopping”.
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Este tipo de acciones responden al cambio en las expectativas del consumidor actual. Hoy, las personas buscan vivir momentos, no solo adquirir productos. La integración de espacios recreativos, actividades culturales y experiencias deportivas dentro de centros comerciales amplía su tiempo de permanencia, multiplica las visitas y diversifica los públicos, haciendo que lugares como Mendoza Shopping dejen de ser exclusivamente puntos de compra para convertirse en polos de vida social.
Patinaje sobre hielo: un plan inclusivo y de bajo umbral de entrada
Una de las claves del éxito de la pista es su accesibilidad. Diseñada para incluir a públicos de todas las edades, desde niños a partir de 3 años hasta adultos mayores, la experiencia está pensada para ser segura, divertida y participativa. Los menores de 7 años deben ingresar acompañados por un adulto responsable, mientras que los mayores de esa edad pueden disfrutar del espacio sin supervisión directa, lo que otorga libertad a las familias para organizarse y aprovechar la visita al máximo.
Además, la pista ofrece todos los elementos necesarios para que el visitante solo tenga que llegar con ganas de deslizarse. Se proveen patines que abarcan una amplia variedad de talles (del 24 al 47), aunque también se permite el uso de patines propios. Este detalle no es menor: para muchos aficionados al patinaje, la posibilidad de usar su propio equipo mejora la experiencia y reduce el costo, especialmente si planean visitar la pista varias veces durante la temporada.
Horarios extendidos y vacaciones: la estrategia ideal
Uno de los factores que fortalece el impacto de esta propuesta es su coincidencia con el receso escolar de invierno. El evento estará disponible desde el 5 de julio hasta el 10 de agosto, lo que cubre el periodo de vacaciones de la mayoría de las provincias. Además, el horario de funcionamiento fue diseñado para ofrecer la máxima flexibilidad: de domingo a jueves, de 10 a 22 hs, y los viernes y sábados, hasta la medianoche.
Esta estrategia permite atraer tanto al público familiar durante el día como a jóvenes y adultos que buscan alternativas de ocio nocturno. De hecho, el horario extendido en fin de semana responde a una demanda creciente de actividades recreativas que escapen del circuito gastronómico o nocturno tradicional, y que propongan una vivencia distinta.
Un precio competitivo para una experiencia de calidad
El costo de la actividad fue fijado en $12.000 por sesión de 40 minutos, un precio que, si bien puede parecer elevado a primera vista, se alinea con el tipo de propuestas de temporada en centros comerciales de gran afluencia. Si se lo compara con otras opciones de entretenimiento urbano –como entradas al cine, parques temáticos o espectáculos– el valor resulta competitivo, sobre todo si se considera la infraestructura, el mantenimiento del hielo y la seguridad del espacio.
Además, se trata de una inversión emocional: el patinaje sobre hielo tiene un componente lúdico que activa la nostalgia, despierta la curiosidad y fortalece el vínculo entre generaciones, algo difícil de cuantificar pero altamente valorado por las familias.
Turismo y consumo: un impacto positivo en la economía local
La reincorporación de la pista también debe analizarse desde el punto de vista del impacto económico. Al ser una actividad que atrae tanto a mendocinos como a turistas, su presencia en el shopping impulsa el consumo indirecto en otros rubros: gastronomía, estacionamiento, tiendas de ropa, accesorios y entretenimiento complementario. Es una forma inteligente de revitalizar el flujo de visitantes en un periodo clave del calendario comercial.
Además, actividades como esta refuerzan el posicionamiento de Mendoza como destino turístico integral, más allá del enoturismo o los paisajes naturales. Al sumar propuestas urbanas modernas y atractivas, la provincia amplía su repertorio cultural y de entretenimiento, captando nuevos perfiles de visitante.
Opiniones y expectativas: la comunidad se suma al desafío
El entusiasmo del público no se hizo esperar. Desde las redes sociales y a través de experiencias previas, muchas familias han manifestado su alegría por el regreso de Diverland. En testimonios recogidos durante la primera edición, visitantes destacaron cómo incluso quienes nunca habían patinado antes lograron disfrutar la experiencia. Para algunos fue una aventura compartida entre padres e hijos; para otros, una primera aproximación a un deporte poco accesible en regiones sin nieve.
Desde Diverland Argentina, el equipo de comunicación expresó que las expectativas son altas. “El público ya nos ha manifestado el deseo de volver a disfrutar de esta experiencia. Con la pista de hielo como gran protagonista, los invitamos a deslizarse y repetir la experiencia, o incluso a profundizar en el aprendizaje del patinaje”, señalaron.
Una apuesta a la emoción y la conexión
Más allá de lo lúdico, el patinaje tiene un componente emocional potente. Desafiarse a uno mismo sobre el hielo, reírse de una caída, tomarse de la mano con alguien para no perder el equilibrio… todo eso genera vínculos, recuerdos y relatos compartidos. Mendoza Shopping, al apostar por esta propuesta, no solo se posiciona como un espacio moderno e innovador, sino que también responde a una necesidad humana esencial: conectar a través del juego.
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La reapertura de la pista de hielo en Mendoza Shopping es mucho más que una atracción estacional. Es una muestra clara de cómo los centros comerciales están evolucionando hacia formatos experienciales, donde el entretenimiento, la socialización y el turismo se integran con la actividad comercial.
Al combinar una actividad física divertida con un entorno seguro, familiar y accesible, la propuesta se consolida como uno de los planes estrella del invierno mendocino. Una fórmula que, si se sostiene y evoluciona, puede marcar un camino para otros espacios similares en el país.

