La percepción de estancamiento y el encarecimiento de la vida han reabierto el debate sobre el poder adquisitivo en El Salvador. Según los resultados de la más reciente encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) de la UCA, los salvadoreños consideran que el salario mínimo ideal debería situarse en US$548, una cifra que supera en un 34% al salario actual del sector comercio y servicios (US$408.80).
Este hallazgo surge en un contexto donde 9 de cada 10 personas perciben que el costo de la vida aumentó o se mantuvo igual de crítico durante el cierre de 2025, evidenciando que los ajustes salariales previos han sido insuficientes frente a la inflación acumulada.
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Salvadoreños estiman necesario un sueldo de US$548 para lograr estabilidad
A pesar de que en junio de 2025 entró en vigor un incremento del 12% al salario mínimo, la medida no logró el impacto esperado en la percepción ciudadana. Un 54.6% de los encuestados calificó dicho aumento como «poco o nada beneficioso». La razón principal, según el Iudop, es que el incremento se diluyó rápidamente ante el ascenso constante de los precios de la canasta básica.
El estudio profundiza en la economía doméstica para revelar una realidad compleja:
- Ingreso por integrante: Los salvadoreños estiman que cada miembro de la familia requiere un promedio de US$289.54 para subsistir.
- Costo por hogar: Considerando el tamaño promedio de los hogares (3.08 integrantes según el último Censo), una familia salvadoreña necesitaría un ingreso mensual de US$891.78 para cubrir sus necesidades básicas.
- Déficit de ingresos: El 32.5% de las familias declara que sus ingresos actuales son insuficientes, lo que las obliga a recurrir a préstamos, remesas —que crecieron un 18% en 2025— o a la reducción drástica del consumo.
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La presión inflacionaria ha golpeado directamente la dieta de la población. De acuerdo con la encuesta, el 58.2% de quienes percibieron alzas en los alimentos han tenido que dejar de consumir productos esenciales, principalmente carne de res, leche, frijoles y huevos.
El gasto en alimentos se ha consolidado como el rubro más pesado del presupuesto familiar, absorbiendo el 44% de los ingresos totales, seguido por los servicios básicos (26.4%) y medicamentos (10.2%).
Los datos del Iudop reflejan una desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la realidad del bolsillo salvadoreño. Mientras el gobierno y la empresa privada evalúan futuros ajustes, la ciudadanía ha marcado una meta clara: US$548 para lograr una estabilidad que, por ahora, parece lejana para la mayoría de la población trabajadora.
Fuente: Revistaeyn.com


