La cadena de grandes almacenes de lujo se encuentra en conversaciones con acreedores para asegurar un préstamo de hasta 1.000 millones de dólares, con la intención de esquivar una declaración de insolvencia en las próximas semanas. Este movimiento se suma a una serie de gestiones financieras que la compañía ha emprendido para estabilizar su negocio en un entorno económico desafiante y con un mercado laboral débil.
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Situación financiera y contexto
Saks, la firma estadounidense reconocida por su presencia en el segmento de lujo a través de Saks Fifth Avenue, continúa enfrentando desafíos financieros que se remontan a varios ejercicios. A lo largo de 2024 y 2025, la empresa ha atravesado periodos de pérdidas netas y ha visto deteriorar su capacidad de servicio de deuda. En este marco, la dirección ha estado evaluando distintas herramientas financieras para mantener operaciones sin interrupciones y, cuando ha sido posible, evitar una reestructuración operativa severa.
Según fuentes cercanas al grupo, las negociaciones se centran en un crédito de hasta 1.000 millones de dólares, con posibles aportes de fondos frescos cercanos a 750 millones de dólares y la posibilidad de reorganizar o acumular deuda existente para sostener la continuidad operativa tras un posible procedimiento voluntario de insolvencia. Las conversaciones implican a varios tenedores de bonos y se desarrollan con la intención de llegar a un acuerdo que permita a la compañía seguir operando, especialmente en sus tiendas emblemáticas y en su red de activos.
Cambios en la alta dirección
Como parte de los esfuerzos para estabilizar la empresa, Saks llevó a cabo cambios en su estructura directiva. El consejero delegado, Mark Metrick, dejó el cargo a principios de enero de 2026 tras un historial de más de tres décadas en la firma. Su salida fue substituida por Richard Baker, un ejecutivo con experiencia en el sector inmobiliario y con historial en la gestión de activos de lujo. Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia para reforzar la gestión y la toma de decisiones en un periodo de alta volatilidad para el sector minorista de lujo.
Resultados recientes y obligaciones financieras
En el primer trimestre de 2025, Saks reportó pérdidas netas de 232 millones de dólares. Esta cifra representó un incremento respecto a la cifra de pérdidas del mismo periodo de 2024, cuando la compañía ya había presentado resultados negativos. A finales de diciembre de 2025 la empresa tenía vencimientos significativos de intereses que superaban los 100 millones de dólares, una situación que subraya la necesidad de recapitalización o de acuerdos con acreedores para evitar incumplimientos adicionales.
Estrategias para reactivar el negocio
El entorno macroeconómico, con inflación persistentemente elevada y un mercado laboral que no ha mostrado signos claros de fortalecimiento, ha llevado a Saks a explorar diversas vías para reactivar su negocio en Estados Unidos. Entre las medidas consideradas figuraron la posible venta de participaciones minoritarias en activos clave, así como la desinversión de otros activos no estratégicos. En particular, la empresa exploró, en un periodo reciente, la venta de una participación minoritaria en Bergdorf Goodman, así como la desinversión de activos inmobiliarios, como una propiedad en Beverly Hills. Estas iniciativas buscan inyectar liquidez y reducir la carga de la deuda.
Refinanciación y acuerdos previos
Las gestiones para evitar la quiebra no son nuevas para Saks. En agosto del año anterior, la compañía había alcanzado un acuerdo con sus acreedores para refinanciar 600 millones de dólares, una operación que implicó la aceptación de pérdidas por parte de los acreedores pero permitió a la empresa mantener sus operaciones. Antes de esa operación, Saks ya había emprendido otros procesos de financiamiento, incluido un programa de 350 millones de dólares gestionado por SRL Credit Solutions. Estas acciones previas muestran una estrategia de rescate gradual, orientada a ganar tiempo mientras se estabilizan las finanzas.
Perspectivas futuras
La posibilidad de obtener un nuevo préstamo de hasta 1.000 millones de dólares representa una opción crucial para Saks, diseñada para evitar una declaración formal de quiebra en el corto plazo y para mantener la continuidad de sus operaciones comerciales. El éxito de estas negociaciones dependerá de la capacidad de la empresa para acordar condiciones que satisfagan a los acreedores, equilibrando la necesidad de liquidez con la viabilidad a largo plazo del negocio.
El impacto para los inversores y el mercado
Las noticias sobre una posible reestructuración o refinanciación suelen generar reacciones mixtas en el mercado, donde los inversores evalúan el balance entre el alivio de la liquidez y las implicaciones de pérdidas o dilución de valor para los accionistas. En el caso de Saks, la atención se centra en si la empresa podrá seguir operando sin recurrir a una quiebra formal y en qué medida los acreedores aceptarán nuevas condiciones de deuda y capital.
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Saks continúa navegando un periodo de alta incertidumbre financiera, intentando evitar la quiebra mediante una combinación de refinanciaciones, aportes de capital y posibles desinversiones. La decisión final dependerá de las negociaciones con sus acreedores y de la capacidad de la dirección para estabilizar las operaciones en un entorno económico desafiante. A medida que evolucionen estas conversaciones, los próximos meses serán determinantes para definir el destino de la cadena de lujo y su presencia en el mercado estadounidense.
Fuente: Modaes


