Saks, el conocido grupo estadounidense de grandes almacenes, está dando pasos firmes para completar su proceso de reestructuración financiera. En un movimiento clave para su liquidez y capacidad operativa, la compañía ha conseguido 300 millones de dólares adicionales dentro del marco de los 1.750 millones de dólares de capital aprobados por el tribunal de Estados Unidos a finales de febrero. Con esta ampliación, el total de capital disponible durante la fase de reorganización asciende a 1.450 millones de dólares, de los cuales una parte significativa ya ha sido desembolsada para sostener la actividad comercial, mientras que el remanente, alrededor de 650 millones de dólares, quedará accesible una vez que la empresa reciba la aprobación definitiva del tribunal.
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La dirección de Saks subraya que este incremento de liquidez es fundamental para impulsar su plan quinquenal y para asegurar la continuidad operativa de la cadena de tiendas, así como para avanzar en la reconfiguración logística que la compañía ha puesto en marcha desde el inicio del proceso. En paralelo, la compañía ha seguido fortaleciendo sus relaciones con proveedores clave y ha obtenido la aprobación del plan de negocios quinquenal por parte de los principales acreedores, lo que permite avanzar con la estrategia prevista para los próximos años.
El plan aprobado por los tenedores de bonos es un componente central de la estrategia de reestructuración. Este plan, que ha contado con el visto bueno de los acreedores, establece las líneas maestras para la transformación de Saks, incluyendo ajustes en la gestión de inventarios, inversiones selectivas en tiendas y el fortalecimiento de la plataforma de compras en línea. Con estas medidas, la empresa busca ganar eficiencia operativa y sostener su presencia en un mercado minorista cada vez más competitivo.
A pesar de los avances en la financiación y en la planificación estratégica, Saks todavía está a la espera de la luz verde definitiva del tribunal de Estados Unidos. Este paso es crucial para confirmar la legalidad y la viabilidad de la operación de reestructuración, así como para formalizar la transacción de capital y el plan de reorganización. La fecha prevista para completar la salida del proceso de quiebra sigue siendo a finales de 2026, una meta ambiciosa que requiere coordinación entre la dirección, los acreedores y el tribunal.
En el ámbito operativo, Saks ha mostrado señales de recuperación y confianza. En las últimas semanas, la compañía ha reportado un aumento notable en la demanda de sus productos. En particular, las ventas de las primeras semanas de marzo han registrado una subida del 60% interanual respecto al mismo periodo del año anterior, lo que sugiere una mejora en la demanda de su oferta de moda y accesorios entre los consumidores. Este repunte se ha producido en un contexto en el que la empresa ha trabajado para restablecer la confianza de sus proveedores, una pieza clave para asegurar la continuidad de suministro y evitar interrupciones que podrían afectar el rendimiento de la red de tiendas.
La operación de financiamiento adicional se suma a un historial reciente de medidas para optimizar la cadena de suministro. Saks ha avanzado en una reconfiguración logística que prioriza tres centros de distribución y servicio — ubicados en Texas, Pensilvania y California — con el objetivo de mejorar la eficiencia de entrega y reducir tiempos de reposición. Este reorganización de la logística no solo apoya la capacidad de respuesta ante la demanda, sino que también facilita la gestión de inventarios y la ejecución de promociones y lanzamientos en tiendas y plataformas digitales.
Desde el punto de vista estratégico, la continuidad de Saks depende en gran medida de la capacidad para equilibrar la liquidez con inversiones selectivas que impulsen el crecimiento sostenible. La decisión de mantener abiertas la mayor parte de su red de tiendas es un signo de confianza en la fortaleza de la marca y en su relevancia para el consumidor. Al mismo tiempo, el nombramiento de un nuevo consejero delegado, Geoffroy van Raemdonck, ha marcado un ajuste en la dirección ejecutiva, aportando una visión orientada a la optimización operativa y a la ejecución disciplinada del plan de quiebra.
Además, el impulso de la demanda y el fortalecimiento de relaciones con proveedores han contribuido a generar ingresos significativos para Saks Global en el corto plazo. Casi 600 marcas han participado en el proceso de recuperación y han generado ventas minoristas por valor de aproximadamente 1.400 millones de dólares. Este rendimiento reciente representa un crecimiento notable en comparación con periodos similares del año anterior y refleja la resiliencia de la oferta de Saks y su capacidad para capitalizar la demanda de productos de moda de alto perfil.
No obstante, la empresa continúa enfrentando desafíos inherentes a un proceso de quiebra. Entre ellos figura la necesidad de garantizar que la expansión de capital y la ejecución del plan quinquenal sean compatibles con las condiciones y expectativas del tribunal. La viabilidad de la salida de la quiebra en el horizonte de 2026 depende de la capacidad de Saks para gestionar eficazmente sus costos, optimizar su estructura de capital y mantener la confianza de acreedores y proveedores a lo largo de la fase de reestructuración.
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La noticia reciente de Saks representa un paso significativo en su estrategia para salir de la reorganización con una base financiera reforzada y una operación más eficiente. Aunque la aprobación final del tribunal sigue pendiente, el incremento de 300 millones de dólares en financiación adicional refuerza la posición de la compañía para sostener su crecimiento, mantener su red de tiendas y continuar ejecutando un plan quinquenal orientado a la rentabilidad y a la estabilidad a largo plazo.


