El movimiento de OTB en Latinoamérica, específicamente en México, marca un hito importante en su estrategia de expansión global y refleja la ambición del grupo italiano liderado por Renzo Rosso de consolidar y fortalecer su presencia en mercados clave en un momento en el que el sector de la moda y el lujo experimenta cambios significativos y oportunidades de crecimiento sustancial. La creación de una filial jurídica en Ciudad de México en 2024, que centralizará las operaciones del conglomerado en la región, simboliza un paso estratégico para la firma, ya que busca no solo ampliar su alcance físico a través de la apertura de nuevas tiendas monomarca en distintas ciudades, sino también profundizar en su gestión y control de marca mediante una presencia más directa y cercana al consumidor local. La decisión de gestionar directamente sus puntos de venta en México responde a una tendencia global del grupo, orientada a reducir la dependencia de intermediarios y potenciar la creación de experiencias de marca auténticas, que alineen sus productos y conceptos con las particularidades culturales y las preferencias de los consumidores latinoamericanos.
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Este movimiento no surge en un vacío, sino que forma parte de un plan más amplio de internacionalización y diversificación del grupo, que en los últimos años ha consolidado su presencia en países como Estados Unidos, Canadá, y en varias partes de Asia y Europa. La estrategia de control directo sobre las marcas de OTB en mercados con alto potencial busca elevar el valor de sus marcas y adaptarlas mejor a los canales y hábitos de consumo locales, donde la personalización, el lujo experiencial y la conexión cultural son cada vez más demandados. En el caso particular de México, una nación que se caracteriza por su vigor cultural, creatividad, y una economía cada vez más pujante en segmentos premium y de lujo, la estrategia adquiere aún mayor relevancia. La apertura de tiendas en ciudades como Guadalajara, Monterrey, León, Cancún, Puebla y Querétaro no solo incrementará la presencia de las marcas del grupo en puntos neurálgicos de la actividad económica y cultural, sino que también dializa su acceso a diferentes perfiles de consumidores, desde turistas internacionales hasta los residentes locales con un gusto desarrollado por las marcas de moda de alta gama.
La alianza con El Palacio de Hierro, uno de los mayores y más emblemáticos operadores de grandes almacenes en América Latina, representa una pieza clave de este plan de expansión. La colaboración permitirá a OTB no solo aprovechar la distribución en uno de los principales espacios comerciales de México, sino también integrar sus marcas en un entorno que refleja el estilo de vida, las tendencias y las necesidades del consumidor mexicano. La estrategia combina tiendas monomarca, que sirven como embajadas de marca con experiencias completas y exclusivas, con concesiones en espacios seleccionados, facilitando así la presencia en localizaciones estratégicas y en los formatos de retail más relevantes. La flexibilidad que ofrece este modelo de distribución permitirá a la compañía adaptarse rápidamente a las preferencias del mercado local, gestionar mejor su presencia y maximizar su visibilidad en un escenario altamente competitivo.
La apuesta de OTB en México también involucra intensificar las acciones de marketing y la experiencia en el punto de venta, promoviendo una identidad de marca más sólida y conectada con el imaginario cultural del país. La visión del presidente del grupo, Renzo Rosso, enfatiza la importancia de tener una presencia física sólida y cercana, no solo como una estrategia de ventas, sino como un medio para construir un vínculo emocional y genuino con las clientes y clientes mexicanos. Rosso reconoce el carácter único y creativo de México, calificándolo como una «capital creativa y cultural con un estilo y una energía únicos», y esta percepción influye en la decisión de que la presencia de sus marcas en este mercado sea auténtica, arraigada en la cultura local y en el espíritu de innovación y carácter que fluye en la sociedad mexicana.
Este movimiento también forma parte de la evolución constante del grupo en su proceso de internacionalización, en el que ha puesto especial énfasis en ampliar su alcance en regiones con potencial de crecimiento en moda y lujo, consolidando en su portafolio marcas como Diesel, Marni, Maison Margiela, Jil Sander y Viktor&Rolf. La presencia internacional de OTB, que ya supera los 80 países con una plantilla que supera los 7,000 empleados, requiere de estrategias que permitan una gestión más eficiente y una mayor proximidad con los mercados donde su impacto puede ser más significativo. La expansión en México no solo busca incrementar sus ventas y presencia comercial, sino también fortalecer su identidad de marca en un mercado cada vez más cosmopolita y competitivo. La apertura de nuevas tiendas y concesiones, junto con el esfuerzo de conectar con la cultura local, tiene como objetivo distinguir sus marcas en un contexto global, donde la atención a la experiencia del cliente y la adaptación a las particularidades culturales son factores determinantes para el éxito.
No obstante, el contexto económico y comercial en el que se realiza esta expansión presenta desafíos. En el último ejercicio, OTB reportó una reducción en su facturación global del 5%, situándose en 1,700 millones de euros, y una caída del 20% en su EBITDA, que quedó en 275,8 millones de euros respecto a los 347,6 millones del ejercicio anterior. Estos números reflejan un entorno complejo, marcado por las fluctuaciones del mercado global, la dinámica de consumo y las tensiones económicas que aún afectan la industria del lujo y la moda. Sin embargo, la estrategia de inversión en mercados emergentes y en crecimiento, como México, representa una apuesta a largo plazo, en la que la gestión directa, la integración vertical y la diferenciación cultural son considerados pilares fundamentales para revertir estas tendencias desfavorables y potenciar la rentabilidad y el valor de las marcas.
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En definitiva, el movimiento de OTB en México simboliza una apuesta estratégica de alto perfil en un mercado que combina tradición, modernidad y una economía en crecimiento. La inauguración de su filial, las próximas aperturas físicas y la alianza con El Palacio de Hierro, reflejan un compromiso claro con su visión de crecimiento sostenible, centrado en ofrecer una experiencia de marca auténtica, adaptada a las particularidades culturales y preferencias del consumidor latinoamericano. La clave estará en cómo estas acciones logren traducirse en una mayor fidelización, reconocimiento de marca y rentabilidad en un mercado que, aunque desafiante, ofrece enormes oportunidades para las marcas de moda de lujo que logren entender y conectar verdaderamente con su público local. La presencia de OTB en México, que aún está en sus fases iniciales de desarrollo, tiene el potencial de consolidarse como un ejemplo de éxito en la integración de marcas internacionales en un contexto cultural vibrante y en constante evolución.


