En noviembre, el consumo de moda en España mostró una aceleración notable que rompió la trayectoria de meses anteriores y dejó claro que prendas de vestir, textiles y calzado están impulsando el dinamismo del comercio minorista. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las ventas minoristas del grupo de equipamiento personal —que agrupa estas categorías— registraron un aumento interanual del 12,6%, superando con claridad al conjunto del comercio minorista y situándose como uno de los principales motores del consumo del mes.
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Este avance representa el mayor incremento mensual del año, y supera con amplitud el máximo previo de 2025, alcanzado en agosto, cuando se anotó un crecimiento del 8,7%. En noviembre, el consumo de moda se mantiene firme frente a octubre, periodo que ya había mostrado una subida notable del 8,4%, y frente al mismo mes del año anterior, cuando el sector mostró una caída del 1,1%. Así, la moda se consolida como un componente clave para entender la evolución del gasto de los hogares en España.
A simple vista, las cifras del INE revelan una clara divergencia entre la moda y el conjunto del comercio minorista. Mientras las ventas totales minoristas avanzaron un 5,6% interanual en noviembre, la categoría de moda creció a un ritmo más que el doble, reforzando su papel como motor de consumo. Este diferencial subraya la resistencia y la demanda específica de productos de vestimenta, textiles y calzado entre los consumidores españoles, incluso cuando otros segmentos muestran un crecimiento más moderado.
La trayectoria de la moda no surge de la nada; es el resultado de una dinámica que ha evolucionado a lo largo del año. Tras un agosto destacado, con un crecimiento del 8,7%, la moda moderó su ritmo en septiembre (7,7%), experimentó una nueva aceleración en octubre y terminó cerrando el año con un repunte superior en noviembre. Este patrón de aceleración reciente sugiere que los hogares españoles están retomando inversiones en ropa, calzado y textiles, posiblemente impulsados por campañas comerciales, ofertas estacionales y una mayor disponibilidad de producto en tiendas y plataformas online.
Dentro del conjunto del gasto minorista, la moda se sitúa por encima de la media. En noviembre, mientras el conjunto del comercio minorista crece un 5,6%, la línea de equipamiento personal —ropa, textiles y calzado— avanza un 12,6%, duplicando el ritmo general del comercio y consolidando la relevancia de este subsector para la economía del consumo. Este rendimiento refuerza la idea de que la moda está fungiendo como un ancla de gasto para los hogares, al tiempo que apoya a tiendas físicas y plataformas digitales que apuestan por ofertas, promociones y novedades.
Si miramos el comportamiento anual, el acumulado de enero a noviembre muestra una trayectoria positiva para la moda, con un crecimiento interanual del 6,5% en el conjunto de los once primeros meses frente al año anterior. En contraste, el conjunto del comercio minorista avanzó un 5,1%, quedando por debajo del rendimiento del equipamiento personal, que ha mostrado una subida más marcada a lo largo del año. Este desequilibrio relativo subraya la fortaleza sostenida de la moda frente a otros grupos de productos.
Ahora bien, ¿qué aporta el desglose por productos dentro del área de equipamiento personal? En noviembre, la moda lidera con claridad, registrando un incremento interanual del 12,6% y una subida acumulada del 6,5% en los once meses transcurridos. Le siguen, por ejemplo, los bienes de equipo del hogar, que crecen un 4,5% en noviembre y un 4,3% en el acumulado anual, y los productos sanitarios, que avanzan un 5,5% interanual y un 5% desde enero hasta noviembre. Este perfil demuestra que, aunque la moda gana altura, otros sectores también aportan al crecimiento del comercio minorista, pero en menor medida.
El índice de comercio al por menor (ICM) es elaborado cada mes a partir de una encuesta realizada a 12.000 empresas cuya actividad principal está en la división 47 de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) de comercio al por menor, excepto vehículos de motor y motocicletas. El objetivo es captar, a muy corto plazo, las características y la evolución de la actividad en el sector, permitiendo a analistas y responsables de políticas públicas entender tendencias y posibles impactos de coyunturas económicas en el consumo de bienes de primera necesidad y de uso cotidiano, como es el caso de la moda.
Impacto en la economía y en el comercio minorista
El repunte de noviembre no solo celebra un récord de crecimiento en el ámbito de la moda, sino que también subraya la resiliencia del gasto privado en España frente a un entorno marcado por la volatilidad de otros factores macroeconómicos. El desempeño superior de la moda frente al promedio del comercio minorista puede estar asociado a varias dinámicas:
- Renovación de inventarios y lanzamiento de colecciones de temporada que incentivan compras por impulso o por necesidad de vestir con cambios estacionales.
- Estrategias comerciales y promociones que facilitan la elección de productos de moda, aumentando el ticket medio por cliente.
- Mayor confianza de los consumidores en su poder adquisitivo, que se traduce en un gasto más robusto en prendas y calzado.
Sin embargo, es posible que otras variables estén moderando el crecimiento en segmentos diferentes, como la alimentación o los bienes de uso del hogar, que también muestran comportamientos relevantes dentro del conjunto del comercio minorista. En cualquier caso, la línea de moda parece haber dejado atrás un periodo de crecimiento sólido pero más contenido y se encamina a cerrar el año con un impulso significativo.
Perspectivas para el cierre del año y el inicio del próximo
Si la tendencia actual se mantiene, la moda podría continuar siendo un motor clave en la evolución del consumo minorista a lo largo del último tramo del año. Factores como la llegada de campañas de temporada, el interés por renovar vestuario de cara a las festividades y la disponibilidad de ofertas pueden sostener la demanda. Por otro lado, la atención de comerciantes y responsables de políticas públicas podría focalizarse en mantener condiciones que favorezcan la liquidación de inventarios y la captación de ingresos en un periodo tan relevante para el comercio minorista.
La experiencia de 2025, con altibajos en varios meses, sugiere que la moda es una categoría capaz de generar impactos positivos sostenidos, incluso cuando el comportamiento global de consumo es más variable. En este sentido, el dato de noviembre refuerza la idea de que el sector de vestimenta, textil y calzado mantiene un papel crucial para sostener el crecimiento general del comercio minorista y, por extensión, de la economía nacional.
Notas metodológicas
El ICM se elabora a partir de una muestra de 12.000 empresas del sector minorista, que proporcionan información sobre ventas, volúmenes y variaciones interanuales. Esta metodología permite detectar tendencias a corto plazo y ofrece una lectura cercana de la salud del comercio a nivel sectorial. La interpretación de los resultados debe considerar posibles sesgos estacionales y la influencia de factores externos, como cambios en precios, ofertas estacionales y variaciones en la confianza del consumidor.
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En noviembre, el consumo de moda en España dio un salto significativo, marcando su mayor alza interanual del año y superando al conjunto del comercio minorista. Este rendimiento, liderado por prendas de vestir, textiles y calzado, subraya la importancia de la moda como motor de la economía y como impulsora del gasto de los hogares durante el penúltimo mes del año. Para analistas y decisores, este dato refuerza la necesidad de vigilar de cerca la evolución de la moda y su impacto en los indicadores de consumo, al tiempo que invita a observar cómo evolucionan las condiciones de venta y promocionales que condicionan la demanda en un periodo tan clave para el comercio minorista.
Fuente: Modaes

