Lululemon afronta un 2026 con perspectivas más conservadoras y una reconfiguración en su consejo. La firma, conocida por sus prendas de fitness premium y su línea athleisure, ha adelantado una guía financiera que se sitúa por debajo de las expectativas de los analistas para el próximo año, mientras avanza en una reorganización estratégica que incluye el ingreso de un ejecutivo con experiencia en la industria de la moda. Un movimiento que coincide con una batalla de poder interna protagonizada por el fundador de la empresa y otros actores clave, lo que añade un elemento adicional de incertidumbre para inversores y empleados.
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Perspectivas para 2026: ingresos y beneficios por debajo de estimaciones
La compañía presentó una guía para el ejercicio 2026 que señala ingresos de entre 11.350 y 11.500 millones de dólares, cifra que se sitúa por debajo del consenso de analistas, estimado en torno a 11.520 millones. En cuanto a beneficios por acción, la previsión oscila entre 12,10 y 12,30 dólares, por debajo de las expectativas que rondan los 12,58 dólares. Aunque la empresa señala que aún es temprano en el año fiscal y que la guía es prudente, la ausencia de un CEO permanente añade un grado adicional de cautela ante estas proyecciones.
Los responsables de la gestión explican que el objetivo es, gradualmente, reforzar la venta a precio completo en Norteamérica mediante diversas iniciativas. Entre estas destacan el lanzamiento de productos nuevos, la reducción de la variedad de unidades de mantenimiento de existencias (SKU) y un reequilibrio de inventarios, con el fin de mejorar márgenes y dinamizar la demanda de artículos de mayor valor. Meghan Frank, codirectora ejecutiva interina y directora financiera, subrayó que la meta es recuperar impulso en un segmento clave para la compañía.
Estrategias para enfrentar la desaceleración y la competencia
El entorno de consumo actual, con menor dinamismo en el gasto y una competencia más intensa, ha puesto a Lululemon en la observación de un mercado donde Nike, grandes conglomerados y marcas emergentes como Alo Yoga y Vuori buscan ganar terreno. En este contexto, la empresa ha enfatizado su enfoque en reforzar la experiencia de compra a precio completo, así como en optimizar su oferta de productos para sostener el crecimiento sin depender excesivamente de rebajas.
La dirección también ha señalado que la empresa espera mitigar casi en su totalidad el impacto de los aranceles de importación de EE. UU. sobre su modelo de negocio. Esto implica ajustes en la cadena de suministro y en la estructura de precios, con miras a preservar los márgenes ante un entorno de aranceles que, en el último ejercicio, ya habían reducido el margen bruto de la compañía.
Desafíos operativos: inflación, confianza del consumidor y cadena de suministro
Analistas señalan que la combinación de inflación persistente, presión sobre el poder adquisitivo de los consumidores y una modesta renovación de diseños contribuye al escenario desafiante para la demanda de ropa y calzado deportivos de gama alta. La estructura de precios premium de la marca, que ha sido un pilar de su posicionamiento, podría enfrentar mayor resistencia si la confianza del consumidor continúa debilitándose.
En el cuarto trimestre, el margen bruto de la empresa experimentó una caída significativa, con un descenso cercano a 550 puntos básicos, de los cuales alrededor de 520 puntos pueden atribuirse a la incidencia de aranceles. Aun así, la compañía logró superar las expectativas del mercado durante la temporada navideña, apoyada por un crecimiento del 17% en ingresos internacionales, lo que destaca el balance entre fortalezas y retos que enfrenta la firma.
Impulso competitivo y gestión del liderazgo
La trayectoria de liderazgo de Lululemon ha estado marcada por una transición tras la salida de Calvin McDonald a principios de año. En paralelo, la empresa se encuentra inmersa en una intensificación de su disputa interna entre el directorio y el fundador Chip Wilson, quien posee una participación cercana al 4,3% y ha cuestionado decisiones relativas a la sucesión del CEO y la continuidad de ciertos directivos. Wilson ha propuesto medidas para reforzar la gobernanza, incluyendo la posibilidad de elecciones anuales del consejo y la introducción de tres consejeros independientes.
En respuesta a estas dinámicas, Lululemon anunció el nombramiento de Chip Bergh, ex CEO de Levi Strauss, como nuevo miembro del consejo de administración. Bergh aporta experiencia en transformaciones empresariales y en la industria de la confección, un rasgo que, según analistas, podría fortalecer la visión estratégica de la empresa durante un periodo de cambios.
El comité de supervisión del consejo también se enfrenta a decisiones sobre la renovación de otros cargos. David Mussafer, por ejemplo, no buscará una reelección al finalizar su mandato, lo que forma parte de un proceso de revisión de la estructura directiva que acompaña a la estrategia de crecimiento de la firma.
Reacciones del mercado y contexto internacional
Tras la presentación de resultados y la guía actualizada, las acciones experimentaron movimientos en las operaciones posteriores al cierre, registrando una caída de alrededor del 1,5%. A lo largo del año, el descenso acumulado se acerca a un rango del 23%, reflejo de la combinación de resultados por debajo de las expectativas y las tensiones inherentes a la gobernanza corporativa en un momento de ajuste estratégico.
A nivel de producción y aprovisionamiento, la compañía depende en gran medida de proveedores en China. Este componente de la cadena de suministro se ve afectado por las dinámicas de aranceles y costos logísticos, lo que añade complejidad a la gestión de inventarios y a la fijación de precios para el año que viene.
Proyecciones y lectura de los analistas
David Swartz, analista de Morningstar, destacó que la incorporación de Bergh refuerza el consejo gracias a su trayectoria en transformación de negocios en el sector textil y de moda. En su lectura, la guía prudente de la empresa para 2026 tiene sentido, especialmente por la ausencia de un CEO permanente, lo que introduce un elemento de cautela en la ejecución de la estrategia.
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En conjunto, la visión de Lululemon para 2026 destaca la intención de consolidar su posicionamiento en el segmento de lujo accesible dentro del mundo del athleisure, al tiempo que se gestionan los desafíos de crecimiento, competencia y gobernanza. La compañía persigue una trayectoria que equilibre innovación de producto, eficiencia operativa y una gobernanza que aporte estabilidad durante un periodo de transición.


