La llegada de Keir Starmer al poder con el Partido Laborista ha traído consigo cambios significativos en el ámbito económico del Reino Unido, pero también ha generado preocupaciones entre los sectores empresariales, especialmente el de la moda. En su primer presupuesto de otoño, presentado por la ministra de Economía, Rachel Reeves, se anunciaron propuestas fiscales que buscan recaudar 40.000 millones de libras (48.276 millones de euros) a través de incrementos impositivos. Estas medidas se toman en un contexto de aumento del costo de vida y la inflación global, lo que ha llevado al sector de la moda a expresar su descontento ante las nuevas cargas impositivas.
Ver también: Amazon Inaugura el Futuro de las Entregas con Drones
El British Retail Consortium (BRC), que representa a las principales empresas del retail, ha destacado que el nuevo esquema del National Insurance Scheme (NIC), diseñado para aumentar las contribuciones a la seguridad social, tendrá un impacto considerable en el sector. Con un aumento de la contribución del 13,8% al 15% y la reducción del umbral secundario de 9.100 a 5.000 libras anuales, el BRC advierte que el costo total de estas medidas podría alcanzar hasta 7.000 millones de libras al año, impactando a 52 empleados por el aumento de los costes laborales, así como a proveedores y consumidores.
El presupuesto también contempla un incremento en los salarios para los empleados del sector, lo que significará un gasto adicional de 2.730 millones de libras anuales. Además, el enfoque hacia la sostenibilidad, que incluye medidas para limitar el uso de plásticos en los envases, representa un coste extra estimado de 2.000 millones de libras para la industria. A pesar de la intención de estos movimientos, el sector minorista teme que los costes adicionales sin compensación adecuada puedan traducirse en un aumento de precios para los consumidores y una reducción de la competitividad del sector británico en el contexto global.
Ver también: H&M Impulsa la Sostenibilidad en Polonia con Energía Solar
En cuanto a las tasas comerciales, el presupuesto incluye una reducción de hasta un 40% en los impuestos que deben pagar los establecimientos comerciales. Sin embargo, el BRC ha expresado que simplemente redistribuir estas tasas no es suficiente para mitigar los efectos de los costes adicionales propuestos. Además, el sector ha continuado su demanda de restaurar el esquema de compras tax free para turistas, abolido hace cuatro años, que, según estimaciones, ha tenido un impacto negativo significativo sobre la economía británica y ha desviado a millones de turistas a otros destinos, perjudicando así las ventas en el sector de la moda, especialmente en productos de lujo.

