La economía de China continúa mostrando una expansión moderada pero sostenida en 2025, estimándose un crecimiento del 4,9%. Este avance, aunque significativo tras años de aceleración, se encamina hacia una desaceleración hacia el 2026, cuando las proyecciones sitúan el crecimiento alrededor del 4,4%. El análisis, basado en el Informe China Economic Update del Banco Mundial, subraya que la demanda interna atraviesa momentos de fragilidad, mientras que el impulso externo —especialmente las exportaciones— mantiene al país en una trayectoria de crecimiento positivo. Este panorama revela que, para sostener la demanda futura, las autoridades podrían necesitar combinar estímulos a corto plazo con reformas estructurales robustas.
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Una característica clave del periodo observado es la resiliencia de las exportaciones frente a un entorno de incertidumbre comercial global. En el tercer trimestre de 2025, el PIB mostró un avance trimestral de 1,1%, lo que elevó el crecimiento acumulado del año a 5,2% interanual. Esa dinámica indica que, a pesar de posibles tensiones comerciales, la demanda en mercados emergentes y en desarrollo continúa jugando un papel decisivo para las ventas chinas en el exterior.
El Banco Mundial señala, sin embargo, que estas exportaciones no están exentas de riesgos. Aunque la demanda de países en desarrollo ha sostenido la actividad exportadora, persisten interrogantes sobre la fortaleza de los márgenes de las empresas y la situación laboral interna. El avance de las exportaciones podría moderarse en el corto plazo, especialmente si se materializa una reducción más amplia de aranceles o cambios en la demanda global.
Demanda interna: debilidades y retos
A la vez, el consumo doméstico no ha mostrado un dinamismo suficiente para compensar la desaceleración de otros componentes de la demanda. El gasto de los hogares continúa contenido, en parte por un mercado laboral que no ha recuperado plenamente su rigidez y por el impacto patrimonial derivado de caídas en el precio de la vivienda. Este cuadro dificulta una aceleración sostenida del consumo privado, un pilar clave para sostener una expansión equilibrada a medio plazo.
El consenso del Banco Mundial es claro: para sostener el crecimiento, China debe reforzar la demanda interna en un entorno externo todavía incierto. Esta idea se apoya en dos pilares complementarios: estímulos a corto plazo y reformas estructurales orientadas a mejorar el entorno económico y social.
Proyecciones para 2025 y 2026
Las proyecciones indican un crecimiento de 4,9% para 2025, apenas una décima menos que el año anterior, seguido por un descenso a 4,4% en 2026. Este escenario refleja una economía que continúa expandiéndose, pero a una velocidad que se va moderando ante el ajuste inmobiliario y una confianza de ingresos más cautelosa entre los hogares. En este marco, las políticas de estímulo enumeradas por analistas y organismos internacionales pueden tener un efecto mixto: por un lado, apoyar la demanda interna y la inversión; por otro, depender de la capacidad de estructurar reformas que reduzcan la fricción en la economía.
Política macro y reformas recomendadas
El Banco Mundial subraya que la clave está en un enfoque equilibrado que combine alivio inmediato con reformas que fortalezcan la estructura económica. Entre las medidas recomendadas se destacan:
- Refuerzo de la demanda interna a través de políticas fiscales y monetarias bien calibradas, que eviten disparar la inflación al tiempo que fomenten el consumo y la inversión.
- Reformas para mejorar el entorno empresarial y facilitar un ajuste ordenado del sector inmobiliario, solucionando deficiencias que han limitado la actividad de las familias y las empresas.
- Fortalecimiento de la sostenibilidad fiscal a nivel local para evitar desequilibrios que puedan erosionar la confianza de inversores y consumidores.
- Avances en el sistema de protección social para reducir la vulnerabilidad ante shocks económicos y crear un piso de consumo más sólido.
Ajustes en el sector inmobiliario y protección social
El sector inmobiliario se mantiene como un factor central de la historia económica china. El ajuste prolongado de este sector ha tenido efectos en la riqueza de los hogares y ha influido en la decisión de gasto. Las reformas que faciliten un reequilibrio ordenado entre la oferta y la demanda, y que al mismo tiempo aseguren una transición suave para las familias, pueden ayudar a liberar el gasto de consumo reprimido y a sostener la inversión en otras áreas productivas.
Paralelamente, el informe reconoce un elevado nivel de ahorro de los hogares, estimado en aproximadamente el 31% de la renta disponible, con concentración en vivienda y depósitos. Este comportamiento ahorrativo, si se canaliza hacia planes de pensiones, seguros de vida y fondos de inversión, puede convertirse en un motor adicional para el consumo a largo plazo. Para ello, se propone ampliar el abanico de instrumentos financieros disponibles y desarrollar los mercados de capitales para mejorar la asignación de capital en una dirección compatible con un crecimiento sostenible.
Instrumentos y mercados: qué puede cambiar
El Banco Mundial enfatiza la necesidad de diversificar y profundizar en los mercados de capitales para que el ahorro de los hogares encuentre oportunidades de rendimiento y seguridad en instrumentos variados. En particular, propone:
- Desarrollo de planes de pensiones más flexibles y seguros de vida que incentiven el ahorro para el consumo futuro sin perder liquidez inmediata.
- Ampliación de la oferta de fondos de inversión y otros vehículos que permitan a los hogares distribuir mejor su riqueza entre consumo presente y ahorro para el futuro.
- Reforma financiera que mejore la eficiencia en la asignación de recursos y alinee las decisiones de inversión con un crecimiento a largo plazo y mayor resiliencia a shocks externos.
Situación internacional y persistencia de riesgos
A pesar de que la demanda de economías en desarrollo sostiene las exportaciones chinas, el informe advierte de una trayectoria de crecimiento que podría verse afectada por la volatilidad de la economía global. Factores como cambios en la política comercial, variaciones en las tasas de interés y fluctuaciones en la demanda de clientes extranjeros pueden influir en la velocidad de crecimiento. En este contexto, la prioridad para las autoridades es mantener una política económica que reduzca la incertidumbre y fomente una evolución suave hacia un modelo más equilibrado entre consumo, inversión y exportaciones.
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2025 presenta a China con un crecimiento moderado pero sólido, impulsado en buena medida por la fortaleza de sus exportaciones a pesar de señales de debilidad en el consumo interno. La expectativa para 2026 es de una desaceleración adicional, lo que subraya la necesidad de un marco de políticas más integradas que proteja el crecimiento mientras se impulsa la demanda interna y se impulsan reformas estructurales. El Banco Mundial sugiere que la vía para lograr un crecimiento sostenible pasa por combinar estímulos a corto plazo con reformas profundas que fortalezcan la protección social, el entorno empresarial y la sostenibilidad fiscal a nivel local.
Fuente: Modaes


