Burberry ha cerrado el tercer trimestre de su ejercicio (que finalizó el 28 de diciembre) con unas ventas de 659 millones de libras (780 millones de euros), lo que representa una caída del 6,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este descenso se ha visto impulsado por la debilidad de los mercados en Asia y Europa, donde la marca ha enfrentado retos significativos. A pesar de estos resultados negativos, la compañía continúa con un plan estratégico de revitalización, impulsado por la confianza de su CEO, Joshua Schulman, en que el grupo tiene oportunidades para recuperar el crecimiento en el futuro.
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La caída en ventas se debe principalmente a la mala actuación en el mercado de Asia-Pacífico, donde Burberry ha registrado un descenso de hasta el 9%. China, un pilar crucial para el sector del lujo, ha estado atravesando diversas crisis económicas que han reducido el poder adquisitivo de los consumidores. Dado que los consumidores chinos representan un tercio de las ventas en la industria del lujo, este debilitamiento ha tenido un impacto considerable en el desempeño financiero de Burberry y de otros grandes grupos de lujo, como LVMH y Kering, que también han reportado resultados adversos.
En Europa, Oriente Próximo y África, Burberry también ha enfrentado una contracción en sus ventas, que ha sido del 2%. Sin embargo, la compañía ha conseguido un ligero crecimiento del 4% en América, lo que sugiere que, a pesar de los desafíos en otras regiones, hay segmentos del mercado en los que la marca está logrando atraer a más clientes. Schulman ha indicado que las nuevas colecciones de Burberry han generado un aumento en el interés y la deseabilidad de la marca entre los consumidores de lujo, aunque también ha enfatizado la necesidad de fomentar una transformación más profunda para revertir la situación actual.
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Los resultados del tercer trimestre llegan tras unas pérdidas de 74 millones de libras (88 millones de euros) que la empresa reportó durante el primer semestre del ejercicio, donde había registrado previamente ganancias de 158 millones de libras (189,7 millones de euros) en el mismo periodo del año anterior. A pesar de estas dificultades, Burberry se muestra optimista en cerrar la segunda mitad del ejercicio revertiendo las pérdidas iniciales, aunque su recuperación dependerá de su capacidad para competir con marcas como Hermès y Prada, que han sabido sobrellevar la crisis en el sector del lujo que comenzó a finales de 2023.


