Louis Vuitton vuelve a sus raíces relojeras con el lanzamiento del LV Monterrey, una pieza de edición limitada que reinterpreta los icónicos relojes LV I y LV II de finales de los años 80, este nuevo modelo conjuga tradición, espíritu viajero y modernidad, consolidando el legado de la Maison en el mundo de la alta relojería.
El diseño del LV Monterrey se inspira en las líneas originales creadas por la arquitecta italiana Gae Aulenti, quien colaboró con Louis Vuitton en 1988 para dar vida a sus primeros relojes de pulsera. La nueva versión mantiene la forma de guijarro sin asas, característica de los modelos originales, pero la actualiza con una caja de oro amarillo de 18 quilates y una esfera de esmalte Grand Feu blanco.
Con solo 188 unidades disponibles en todo el mundo, el LV Monterrey se presenta como una pieza de colección exclusiva. Su diseño minimalista y refinado está pensado para los amantes de la relojería que valoran el savoir-faire artesanal y la historia detrás de cada creación. La corona, ubicada a las 12 en punto, rinde homenaje a los relojes de bolsillo y al pasado ferroviario que inspiró los primeros modelos.
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El movimiento interno también ha sido actualizado: el LV Monterrey incorpora el calibre automático LFTMA01.02, desarrollado por La Fabrique du Temps Louis Vuitton. Este mecanismo garantiza precisión y durabilidad, elevando el reloj a los estándares más exigentes de la alta relojería contemporánea.
Más allá de su estética, el LV Monterrey representa un puente entre generaciones. Su diseño respeta los códigos gráficos originales, pero los adapta a una nueva era de coleccionistas y entusiastas. Según Matthieu Hegi, director artístico de La Fabrique du Temps, “reinterpretar una creación significa respetar su diseño y su espíritu”.
La esfera del reloj destaca por su escala railroad en rojo y azul, un guiño visual a los relojes de tren que inspiraron los primeros modelos. Este detalle refuerza el espíritu viajero de la Maison, presente desde sus inicios en el diseño de baúles y accesorios para exploradores modernos.
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El nombre “Monterrey” tiene una historia curiosa: originalmente, los relojes se llamaban Montre I y Montre II, pero el público estadounidense comenzó a referirse a ellos como “Monterrey”, y el apodo se convirtió en parte de su identidad. Louis Vuitton recupera ese nombre como homenaje a su legado y a la cultura que rodea sus creaciones.
Este lanzamiento no forma parte de la colección habitual de la Maison, lo que lo convierte en una pieza única y altamente codiciada. Su exclusividad y diseño atemporal lo posicionan como un reloj de culto entre los conocedores del lujo y la innovación.


