Una campaña en Quito transforma la adopción de perros senior
En un esfuerzo por transformar la percepción social sobre la adopción de mascotas adultas, Mundo Mágico de la Mascota ha lanzado en Quito una iniciativa novedosa y conmovedora: Sugar Doggies. Esta campaña se enfoca exclusivamente en promover la adopción de perros senior, aquellos que por su edad avanzada suelen ser ignorados en refugios, a pesar de tener aún mucho amor por dar. La propuesta no solo busca encontrar hogares para estos animales, sino también elevar su valor percibido a través de beneficios tangibles para sus futuros tutores.
Una apuesta por la inclusión animal en la etapa más olvidada
Los perros adultos mayores enfrentan una realidad dura en los refugios: mientras los cachorros son rápidamente adoptados por familias entusiastas, los canes senior suelen permanecer por años sin ser elegidos, y muchos terminan sus vidas sin conocer un hogar definitivo. Sugar Doggies plantea un enfoque emocional y estratégico, entendiendo que adoptar a un perro mayor es un acto de amor que merece ser reconocido y respaldado.
Inspirada en un modelo previo implementado con éxito en Lima, Perú, por la agencia Potro y la Fundación Voz Animal, esta versión ecuatoriana adapta la propuesta a las necesidades locales. En Quito, donde se calcula que hay más de 1,3 millones de animales en situación de calle y aproximadamente un 25% son mayores de siete años, la campaña cobra una relevancia urgente.
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Sugar Doggies: Una estrategia con impacto emocional y comercial
Con el lema “Adopta un perro adulto que te mantenga”, la campaña utiliza el humor y la empatía para subrayar que los perros senior no son una carga, sino compañeros valiosos. Además de contar con una personalidad ya definida y una energía más equilibrada, estos animales suelen ser más tranquilos, adaptables y afectuosos.
Pero lo que hace única a esta campaña es su enfoque innovador: convierte a cada perro adoptado en una especie de «sponsor». A través del apoyo de distintas marcas, los nuevos tutores reciben beneficios concretos que hacen más atractiva la decisión de adopción.
Adoptar un perro mayor bajo la iniciativa Sugar Doggies trae consigo una serie de ventajas que van más allá del cariño canino. Gracias a los convenios con empresas aliadas, los adoptantes recibirán una variedad de premios, descuentos y obsequios diseñados para mejorar tanto la experiencia del animal como la del humano. Entre los beneficios se encuentran:
Viajes y hospedajes pet-friendly: descuentos especiales en hoteles adaptados a mascotas y tarjetas de asistencia médica veterinaria.
Moda y estilo: 20% de descuento en productos de la cadena EtaFashion.
Gastronomía: promoción 2×1 en hamburguesas en el restaurante “Queso te sirva de experiencia”.
Salud animal: suplementos nutricionales y vitamínicos de las marcas Wellness, Gerioox y cupones de alimentación ofrecidos por Ametea.
Bienestar humano: membresías gratuitas en gimnasios SmartFit y descuentos en el uso de bicicletas para movilidad urbana.
Estas alianzas permiten que la adopción no se limite a una acción solidaria, sino que se convierta también en una experiencia con reconocimiento social y económico. Así, el mensaje de la campaña se potencia: adoptar es ganar en todos los sentidos.
A pesar de los múltiples incentivos, Sugar Doggies pone especial énfasis en el perfil de los adoptantes. No se trata de entregar perros a cualquiera, sino de asegurarse de que los nuevos hogares cumplan con requisitos esenciales: contar con el tiempo necesario, espacio suficiente, recursos económicos adecuados y, por supuesto, mucho amor para ofrecer. Como explica la gerente comercial de Mundo Mágico de la Mascota, Andrea Aguirre, “Adoptar un perro adulto no solo transforma la vida del animal, también llena de amor la del tutor”.
La campaña también recuerda que los perros senior pueden tener requerimientos particulares, como visitas veterinarias más frecuentes, suplementos alimenticios o cuidados especiales. Sin embargo, también ofrecen una conexión emocional muy intensa y una gratitud visible, que muchas veces supera la relación que se desarrolla con perros más jóvenes.
La percepción generalizada de que los perros mayores son “un gasto”, “tristes” o “difíciles de cuidar” es uno de los mayores obstáculos que esta campaña busca derribar. En su lugar, Sugar Doggies presenta una narrativa positiva y empoderadora, donde los animales de edad avanzada son presentados como seres sabios, tranquilos, y con mucho por entregar.
El uso del humor —particularmente el juego de palabras del lema de la campaña— ayuda a acercar el mensaje a públicos más jóvenes y urbanos. A su vez, el diseño de los contenidos de la campaña ha sido pensado para generar alto impacto en redes sociales, lo cual es clave para su viralización y éxito a mediano plazo.
Una de las grandes virtudes de Sugar Doggies es que no se limita a ser una acción aislada, sino que tiene potencial de ser replicada en otras ciudades de Ecuador e incluso en otros países. Su modelo de alianzas público-privadas, sumado a su enfoque emocional y beneficios para el adoptante, demuestra que las campañas de adopción pueden reinventarse con creatividad y compromiso.
En un contexto global donde las tasas de abandono animal se mantienen elevadas y los refugios operan al límite de sus capacidades, iniciativas como esta se posicionan como soluciones integrales que combinan empatía, innovación y marketing social.
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El lanzamiento de Sugar Doggies en Quito es más que una campaña de seis meses: es una declaración de principios. Es una invitación a mirar más allá de la juventud y el “cachorreo” para valorar lo que realmente importa en una mascota: el vínculo, la lealtad, la compañía. La edad no debe ser un factor de descarte, sino una oportunidad para honrar la vida y darle una segunda chance a quienes creyeron que ya no la tendrían.
En definitiva, Sugar Doggies no solo promueve la adopción, sino que redefine el significado de dar y recibir amor. Y en ese camino, todos ganan.

