Scrumbles se retira de B Corp y redirige su aporte a Save the children
En un movimiento que ha generado debate dentro del mundo empresarial ético, la compañía británica Scrumbles, dedicada a la producción de alimentos sostenibles para mascotas, ha anunciado su decisión de abandonar su certificación B Corp. En lugar de renovar su pertenencia a esta comunidad, la empresa ha optado por destinar la suma equivalente a su cuota anual —estimada en 11.000 euros— a la organización humanitaria Save the Children. Esta decisión, según sus fundadores, responde a una creciente preocupación sobre la pérdida de credibilidad del sello B Corp y su vinculación con prácticas de greenwashing.
Una marca con valores, pero sin sellos
Scrumbles se ha ganado un lugar destacado en el sector de la alimentación para animales de compañía gracias a su compromiso con la sostenibilidad, el bienestar animal y la transparencia. Fundada por Aneisha Soobroyen y su esposo Jack Walker, la marca ha sido reconocida por utilizar ingredientes naturales, evitar aditivos innecesarios y reducir su impacto ambiental mediante envases reciclables y procesos responsables.
Durante años, la empresa fue parte del movimiento B Corp, una comunidad global de empresas que cumplen con altos estándares sociales, ambientales y de gobernanza. Sin embargo, recientemente, su liderazgo ha comenzado a cuestionar el verdadero valor de esta certificación.
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En declaraciones recogidas por el medio especializado Sustainability Magazine, Soobroyen expresó con contundencia: “Ya no necesitamos un logo para hacer lo correcto. La certificación ha perdido fuerza y se ha convertido en un símbolo más estético que transformador”. Esta postura refleja una creciente desilusión entre ciertos sectores empresariales que, si bien comparten los ideales fundacionales de B Corp, consideran que su implementación se ha desviado hacia fines más simbólicos que reales.
B Corp bajo la lupa: ¿Sello de ética o herramienta de marketing?
El movimiento B Corp ha crecido significativamente en la última década, atrayendo a grandes y pequeñas empresas de diversos sectores. Su objetivo es reconocer y certificar a aquellas organizaciones que no solo buscan beneficios económicos, sino que también persiguen objetivos sociales y medioambientales positivos.
Sin embargo, esta expansión ha traído consigo críticas. Entre ellas, la más frecuente es la acusación de que algunas compañías han utilizado el sello como una estrategia de marketing más que como un compromiso real con el cambio. Este fenómeno, conocido como greenwashing, consiste en aparentar prácticas responsables sin cumplirlas de forma genuina.
La crítica de Scrumbles se alinea con esta preocupación. Desde su perspectiva, el sello B Corp ya no garantiza un compromiso ético auténtico, y en algunos casos podría incluso servir para encubrir comportamientos empresariales cuestionables. Esta percepción no es exclusiva de Scrumbles; otras voces dentro del ámbito empresarial y académico han comenzado a cuestionar la coherencia y exigencia del sistema de certificación.
Más allá de la crítica institucional, la decisión de Scrumbles de redirigir su inversión hacia Save the Children tiene un fuerte contenido simbólico. Según la compañía, esta acción busca demostrar que las empresas pueden actuar con responsabilidad social sin necesidad de validaciones externas.
La donación de los 11.000 euros que se habrían destinado a la recertificación B Corp tiene también un efecto tangible: apoyar a una organización con una trayectoria consolidada en la protección de la infancia en situaciones de vulnerabilidad. De esta forma, Scrumbles establece un nuevo precedente para aquellas marcas que desean impactar positivamente sin depender de sellos o certificaciones.
Este gesto también envía un mensaje a los consumidores: que la coherencia entre discurso y práctica empresarial es más importante que el marketing o las etiquetas. Al apostar por la acción directa, la empresa busca reforzar su credibilidad y mantener la confianza del público en su marca.
La salida de Scrumbles del ecosistema B Corp plantea preguntas más amplias sobre el papel de las certificaciones éticas en un contexto empresarial cada vez más exigente. Si bien estas acreditaciones surgieron como herramientas para distinguir a las compañías comprometidas con el desarrollo sostenible, hoy enfrentan el reto de mantenerse relevantes y confiables en un entorno donde los consumidores son cada vez más críticos e informados.
El caso de Scrumbles podría marcar un punto de inflexión. Según expertos consultados por medios británicos, la iniciativa de la marca podría generar un efecto dominó, motivando a otras empresas a replantear su participación en B Corp y a considerar formas alternativas de canalizar sus recursos hacia acciones sociales o medioambientales con impacto directo.
Por otro lado, también podría impulsar una revisión interna dentro de B Lab, la organización responsable de la certificación, para fortalecer sus procesos y combatir las prácticas de greenwashing que afectan su legitimidad.
Coherencia empresarial como diferencial
Lo que distingue a Scrumbles en esta situación no es solo su crítica, sino la forma en que ha optado por actuar: alineando sus valores con sus decisiones financieras. En lugar de limitarse a señalar deficiencias, la empresa ha tomado una medida concreta y visible, que demuestra su compromiso con la ética empresarial más allá del marketing.
Este enfoque puede representar una nueva etapa en la evolución de las marcas sostenibles, donde el énfasis no está en los sellos externos, sino en la coherencia interna, la acción directa y la transparencia frente al público. En un mercado donde la confianza del consumidor es clave, este tipo de decisiones puede ser más eficaz que cualquier certificación.
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Para Scrumbles, este cambio no representa una ruptura con sus principios, sino una reafirmación de ellos. La empresa sigue apostando por un modelo de negocio responsable, pero ahora lo hace sin intermediarios, guiándose por sus propias convicciones y por una visión más directa del impacto social que desea generar.
En definitiva, la renuncia al sello B Corp y la donación a Save the Children representan un llamado de atención al ecosistema empresarial: los compromisos éticos no pueden ser solo decorativos. Deben traducirse en acciones tangibles, incluso si eso implica cuestionar estructuras ampliamente aceptadas.


