Mayor riesgo de Lyme en dueños de mascotas durante el verano
La llegada del verano no solo significa más tiempo al aire libre y paseos prolongados con nuestras mascotas, también implica un aumento en la exposición a garrapatas, vectores responsables de transmitir enfermedades como la de Lyme. Recientes investigaciones y campañas de sensibilización en España advierten sobre el creciente riesgo que enfrentan los dueños de perros y gatos, especialmente en zonas donde las garrapatas proliferan con facilidad durante los meses más cálidos.
Las mascotas como vía indirecta de transmisión
Un reciente informe titulado SOS Garrapatas, elaborado por la Fundación SOS Lyme en conjunto con el Colegio de Veterinarios de Zaragoza, ha puesto el foco en un aspecto poco considerado: las personas que conviven con mascotas tienen mayor probabilidad de entrar en contacto con garrapatas, lo que incrementa significativamente el riesgo de contraer la enfermedad de Lyme. La razón es sencilla: estos animales de compañía suelen frecuentar parques, jardines y zonas rurales, lugares propicios para la presencia de estos parásitos.
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De hecho, un estudio citado en el informe, publicado en la revista científica Plos One, reveló que seis de cada diez personas que conviven con mascotas han detectado garrapatas en su propio cuerpo o en miembros de su familia, en contraste con menos de la mitad de quienes no tienen animales. Es decir, el vínculo estrecho entre humanos y animales incrementa el riesgo de forma indirecta.
La prevención es clave tanto para el bienestar de las mascotas como para la salud de sus dueños. El doctor Mariano Bueno, presidente de la Fundación SOS Lyme y director de Biosalud Day Hospital, destaca que es fundamental adoptar una doble protección: los humanos deben vestirse adecuadamente para evitar picaduras y los animales deben recibir tratamientos antiparasitarios eficaces.
Ropa de manga larga, pantalones, botas cerradas y gorra pueden parecer una molestia en pleno verano, pero son herramientas simples para reducir el riesgo. Asimismo, aplicar repelentes específicos en perros y gatos, según sus características y estilo de vida, se vuelve indispensable. No todos los productos son iguales, y por eso se recomienda consultar siempre con el veterinario antes de elegir entre pipetas, collares o tabletas orales.
Mitos, remedios falsos y prácticas peligrosas
Una de las principales alertas del informe se centra en la proliferación de productos sin base científica que se ofrecen como soluciones milagrosas contra las garrapatas. El auge del comercio electrónico ha facilitado la circulación de dispositivos ultrasónicos, collares con aceites esenciales, esprays naturales y hasta golosinas “anti-garrapatas”, ninguno de los cuales cuenta con respaldo médico o veterinario confiable.
El problema con estos productos no es solo su ineficacia, sino la falsa sensación de seguridad que proporcionan, lo que puede llevar a descuidar métodos de protección realmente eficaces. Desde la Fundación SOS Lyme insisten en que la ciencia debe guiar la prevención: los productos autorizados han sido testados y ofrecen resultados comprobables.
Las garrapatas suelen elegir zonas protegidas y con piel fina tanto en animales como en personas. Las orejas, el cuello, la base de la cola o entre los dedos son lugares habituales donde se alojan estos parásitos, que pueden pasar desapercibidos especialmente en animales con pelaje largo o oscuro. Es por eso que se aconseja revisar cuidadosamente a las mascotas después de cada paseo, utilizando peines especiales si es necesario.
En caso de detectar una garrapata, es crucial retirarla con ganchos homologados y mediante un movimiento rotatorio ascendente, nunca con los dedos ni pinzas inadecuadas. Posteriormente, se recomienda acudir a un profesional sanitario para valorar posibles consecuencias y seguir el protocolo adecuado. Una extracción incorrecta o tardía puede facilitar la transmisión de la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la enfermedad de Lyme.
Lyme: una enfermedad difícil de diagnosticar
Uno de los principales retos asociados al Lyme es su capacidad para pasar desapercibida durante las primeras fases. A menudo es conocida como “la gran imitadora” porque sus síntomas iniciales se confunden con otras afecciones comunes como la gripe, la fibromialgia o incluso trastornos reumatológicos.
El doctor Bueno detalla que, tras el periodo de incubación, pueden aparecer síntomas como dolor de cabeza, fatiga, fiebre, inflamación de ganglios, molestias articulares y musculares, y alteraciones neurológicas o cardíacas. En algunos casos se presenta un eritema migratorio (una mancha en forma de diana en la piel), aunque no siempre ocurre.
El diagnóstico precoz es esencial. Existen herramientas avanzadas como el test Lymecheck que permiten confirmar la enfermedad de forma más específica. Una vez detectada, el tratamiento puede incluir antibióticos en fases iniciales y terapias más sofisticadas si la infección ha progresado. Entre estas se encuentran la INUSpheresis (filtrado de plasma), la hipertermia corporal o la terapia fotodinámica endovenosa.
Con el objetivo de sensibilizar a la población y evitar el aumento de casos, la Fundación SOS Lyme ha lanzado una campaña nacional que incluye formación a profesionales médicos y veterinarios, así como materiales informativos para el público en general. La colaboración con la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y el Colegio de Veterinarios de Zaragoza busca un abordaje integral del problema.
La clave está en la prevención, y esta comienza con la educación. Saber dónde se esconden las garrapatas, cómo evitarlas y cómo actuar ante una picadura puede marcar la diferencia entre una tarde al aire libre sin consecuencias y el inicio de una enfermedad crónica.
Recomendaciones básicas para paseos seguros con mascotas
Antes del paseo:
Viste ropa clara para detectar mejor a las garrapatas.
Usa pantalones largos metidos dentro de los calcetines y camisas de manga larga.
Aplica repelente en la piel expuesta.
Protege a tu mascota con productos antiparasitarios efectivos.
Durante el paseo:
Evita zonas con vegetación densa o con pasto alto.
Camina por el centro de los senderos y evita sentarte directamente en el suelo.
Después del paseo:
Revisa minuciosamente a tu mascota. En especial:
Orejas
Cuello
Base de la cola
Entre los dedos
Bajo las axilas y patas traseras
Examina tu cuerpo, especialmente detrás de las rodillas, la nuca, la cintura y el cuero cabelludo.
En casa:
Mantén el jardín podado y sin maleza.
Lava la ropa usada durante el paseo y toma una ducha al regresar si estuviste en zonas de riesgo.
Atención a los síntomas:
Consulta al veterinario si tu mascota presenta apatía, fiebre, o pérdida de apetito.
Si tú presentas síntomas similares a la gripe tras una picadura, acude al médico.
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El amor por las mascotas no debe cegarnos ante los riesgos que también implica convivir con ellas, sobre todo cuando hablamos de enfermedades transmitidas por vectores como las garrapatas. Informarse, actuar con prevención y seguir pautas de cuidado rigurosas pueden mantener tanto a los animales como a sus humanos lejos de una amenaza creciente como el Lyme. Este verano, más que nunca, conviene salir al campo con responsabilidad y conocimiento.


