La unión europea avanza con fuerza contra el mercado ilegal de mascotas
Durante décadas, Europa ha sido terreno fértil para el comercio informal de animales de compañía. La falta de un marco legal armonizado entre los Estados miembros permitió que miles de perros, gatos y especies exóticas cruzaran fronteras sin controles sanitarios, sin identificación y, en muchos casos, en condiciones de sufrimiento. Sin embargo, esta realidad está comenzando a cambiar. El Parlamento Europeo ha aprobado recientemente una ambiciosa legislación que marca un antes y un después en la regulación de la cría, venta y tenencia de mascotas en la región.
Este nuevo reglamento responde a una necesidad urgente: combatir un mercado ilegal que, solo en el caso de perros y gatos, mueve más de 1.300 millones de euros al año y se ha convertido en un terreno abonado para el fraude, el maltrato animal y el riesgo sanitario.
Hasta ahora, adquirir un cachorro o un gato sin ninguna garantía legal era tan fácil como visitar un portal en línea o cruzar de un país a otro. Mientras Bélgica obliga a que la compra de mascotas se realice exclusivamente en criaderos autorizados y bajo estrictas condiciones, en países vecinos como Polonia o Alemania existen miles de granjas informales donde los animales se reproducen y venden a precios bajos, sin vacunas, controles veterinarios ni trazabilidad.
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Este fenómeno no es marginal: se estima que cerca del 80% de las transacciones de mascotas en la Unión Europea se realizan de forma irregular. La ausencia de normativas homogéneas permitió que estas operaciones florecieran al margen de los derechos de los animales y de la protección al consumidor.
La reciente normativa aprobada por la Eurocámara busca revertir esta situación mediante una estrategia integral que incluye la obligatoriedad del registro de animales, la regulación de la cría y venta, y una mejor coordinación entre países para combatir el tráfico ilegal.
Microchips y trazabilidad: la base de un nuevo sistema
Uno de los pilares fundamentales de la nueva legislación es la identificación obligatoria mediante microchip subcutáneo para perros y gatos en todo el territorio europeo. La norma establece que todos los perros deberán estar registrados en un plazo máximo de cinco años, mientras que los gatos tendrán un margen de diez años. Esta información se integrará en bases de datos nacionales conectadas entre sí y a una plataforma central gestionada por la Comisión Europea.
El objetivo es claro: asegurar la trazabilidad de los animales de compañía, tanto para impedir su comercio irregular como para facilitar su localización en caso de pérdida o abandono. Este sistema de registros también permitirá mejorar las estadísticas sobre población animal y evaluar con mayor precisión las políticas públicas de bienestar animal.
Además, los criadores —incluidos los que operan desde sus hogares— deberán registrarse formalmente si tienen más de dos camadas al año. Para ello, tendrán que cumplir con condiciones mínimas sobre el cuidado de los animales, desde alimentación y espacio adecuado hasta controles veterinarios periódicos.
Adiós a la venta en tiendas y al maltrato encubierto
Otro avance significativo del reglamento es la prohibición de la venta de perros y gatos en tiendas de animales, un canal donde tradicionalmente ha sido difícil verificar la procedencia de los animales y sus condiciones de crianza. A esto se suma la restricción en la participación de ejemplares con mutilaciones estéticas —como cortes de orejas o colas— en concursos y exposiciones, práctica que aún persiste en varios países y que ha sido duramente cuestionada por organismos internacionales.
Estas medidas responden no solo a una preocupación ética, sino también a una cuestión de salud pública. El comercio informal de mascotas sin controles adecuados puede facilitar la propagación de enfermedades zoonóticas —aquellas que se transmiten de animales a humanos—, como la rabia, la leptospirosis o ciertas parasitosis.
En ese sentido, la regulación también impone que los animales importados desde terceros países con fines comerciales estén debidamente registrados antes de su entrada en la UE. Para viajes personales, se requerirá la preinscripción de las mascotas con un mínimo de cinco días de antelación.
La iniciativa legislativa llega en un contexto de fuerte respaldo social. Según el Eurobarómetro de 2023, un 77% de los ciudadanos europeos cree que se deben aplicar medidas más estrictas de bienestar animal. Además, el 44% de los hogares de la Unión conviven con al menos una mascota, lo que convierte a esta problemática en una preocupación cotidiana para millones de personas.
Organizaciones como la Coalición para el Listado Positivo han celebrado la aprobación de la ley, señalando que por fin se establece un terreno de juego equitativo entre los criadores responsables y aquellos que operaban al margen. “Era inaceptable que cualquiera pudiera criar animales en su sala de estar sin ninguna regulación”, afirmó Alberto Díez, portavoz de la coalición.
Si bien la normativa se centra principalmente en perros y gatos, el Parlamento Europeo ha abierto también la puerta a una discusión clave: la creación de un listado positivo comunitario que establezca qué especies pueden mantenerse legalmente como mascotas y cuáles no. Esta lista se basará en criterios de seguridad, salud y bienestar animal.
Varios países como Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo ya implementan estos listados, y en España y Francia se están desarrollando marcos similares. La necesidad de una regulación unificada es urgente, dado el incremento en el tráfico ilegal de especies exóticas.
De acuerdo con datos de la organización IFAW, entre 2017 y 2023 se decomisaron en Europa cerca de 2.500 animales exóticos provenientes de América Latina, principalmente de países como Colombia, Brasil, Panamá, México, Perú y Cuba. Muchos de estos animales eran transportados en condiciones extremas, con una alta tasa de mortalidad antes de llegar a su destino.
El tráfico de fauna exótica ya es considerado el tercer negocio ilegal más rentable del mundo, después del narcotráfico y el comercio de armas. Ante esta realidad, el listado positivo se plantea como una herramienta vital para frenar este mercado, proteger la biodiversidad y evitar tragedias como la aparición de especies potencialmente peligrosas en entornos urbanos.
Una legislación pionera que marca el rumbo
Aunque el texto legal aún debe ser negociado con el Consejo de la Unión Europea antes de su entrada en vigor definitiva, su aprobación por parte del Parlamento representa un hito histórico. Por primera vez, las instituciones comunitarias asumen una responsabilidad compartida sobre la protección de los animales de compañía, un ámbito que hasta ahora había quedado relegado a la jurisdicción nacional.
Tilly Metz, eurodiputada por Luxemburgo y una de las ponentes de la legislación, destacó la relevancia del avance, aunque también señaló áreas en las que aún hay trabajo por hacer. “Habría sido ideal incluir más protecciones para los perros de caza o los utilizados en investigación científica. Pero lo aprobado representa un paso firme y necesario”, expresó.
Metz también subrayó la importancia de prohibir mutilaciones estéticas y avanzar hacia una mayor trazabilidad, no solo por razones éticas, sino por la necesidad de garantizar un entorno seguro para animales y humanos.
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La nueva legislación marca el inicio de una transformación profunda del mercado de animales de compañía en Europa. Si bien todavía quedan desafíos en la implementación, su aprobación envía un mensaje claro: el bienestar animal es una prioridad para la Unión Europea, y cualquier forma de comercio, tenencia o cría debe estar sujeta a reglas claras, éticas y seguras.
Con este paso, Europa no solo responde a las demandas sociales y científicas en materia de bienestar animal, sino que también da ejemplo al mundo sobre cómo enfrentar con seriedad y compromiso el desafío de regular un mercado hasta ahora desbordado por la informalidad.

