La deshidratación felina, un riesgo ignorado por muchos dueños en verano
El verano suele asociarse con tiempo libre, vacaciones, descanso al sol y temperaturas elevadas. Sin embargo, para quienes tienen mascotas, especialmente gatos, esta estación también implica riesgos que muchas veces pasan desapercibidos. Las olas de calor afectan no solo a los humanos, sino también a los animales, que pueden sufrir severas consecuencias si no se toman precauciones. Uno de los peligros más comunes, pero también más ignorados, es la deshidratación.
En este contexto, el II Barómetro Felino realizado por Sanicat, marca especializada en productos para el bienestar de los gatos, ha revelado datos alarmantes: el 30% de los cuidadores de gatos en España no sabe identificar los síntomas de deshidratación en sus mascotas. Esta falta de conocimiento puede derivar en diagnósticos tardíos, complicaciones de salud y, en los casos más extremos, incluso la muerte del animal.
La deshidratación felina, un riesgo silencioso
A diferencia de los perros, los gatos tienen un comportamiento más reservado cuando se sienten mal. Esto hace que, muchas veces, sus síntomas pasen desapercibidos o sean atribuidos a cambios en el comportamiento. La deshidratación, en particular, puede desarrollarse de manera progresiva y empeorar si no se detecta a tiempo.
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Entre los síntomas más frecuentes de deshidratación en gatos, los veterinarios destacan:
Pérdida de elasticidad en la piel: si al estirar suavemente la piel del cuello del gato, esta no regresa de inmediato a su posición original, podría ser señal de que le falta hidratación.
Encías secas o pegajosas: una boca húmeda es señal de buena hidratación; si las encías están resecas o con aspecto viscoso, hay que prestar atención.
Ojos hundidos o secos: la mirada opaca y los ojos menos prominentes pueden indicar una disminución de líquidos.
Pérdida de apetito: los gatos deshidratados suelen comer menos, lo que puede agravar el cuadro.
Menor frecuencia de micción: orinar poco o con menos frecuencia también puede reflejar que el gato no está consumiendo suficiente agua.
El barómetro revela una brecha entre la percepción y el conocimiento real: aunque un 71,6% de los cuidadores asegura saber cómo detectar la deshidratación, solo un 20% conoce todos los síntomas, mientras que el resto solo puede identificar algunos o directamente no identifica ninguno. Esta desinformación es más frecuente en hombres (33%) y personas mayores de 60 años (36%), lo que indica la necesidad urgente de campañas de concienciación más inclusivas y amplias.
La hidratación de los gatos depende, en gran medida, de factores ambientales. A diferencia de otros animales, los felinos domésticos beben agua con menor frecuencia, especialmente si no se sienten cómodos con su entorno o si los recipientes de agua no están bien ubicados o mantenidos.
Sanicat, como parte de su compromiso con la salud felina, señala que el uso de arenas absorbentes y de alta calidad puede ser un aliado para detectar signos tempranos de deshidratación. Productos como Sanicat Active White, por su capacidad de absorber rápidamente la orina y controlar la humedad, facilitan a los cuidadores observar cambios en los hábitos de micción de sus gatos.
Un cambio en la frecuencia con la que el gato utiliza el arenero, la textura de su orina o la presencia de heces secas puede ser una señal de alerta. En este sentido, la higiene del arenero no solo mejora la calidad de vida del animal, sino que también se convierte en una herramienta de monitoreo de su salud.
Dado que los gatos no siempre muestran de forma evidente que están deshidratados, es fundamental que los cuidadores adopten medidas preventivas para garantizar que sus animales se mantengan hidratados, frescos y protegidos durante los días más calurosos.
A continuación, se presentan algunas recomendaciones clave para cuidar la hidratación felina en verano:
1. agua limpia, fresca y siempre disponible
Es indispensable cambiar el agua al menos dos veces al día y asegurarse de que esté a temperatura agradable. Colocar varios bebederos en distintos puntos de la casa puede motivar al gato a beber más. Algunos cuidadores optan por fuentes eléctricas con flujo constante, ya que el movimiento del agua resulta más atractivo para los gatos.
Además, agregar cubitos de hielo en el bebedero puede ser útil para mantener el agua fresca por más tiempo.
2. crea espacios con sombra y ventilación
Durante los picos de calor, los gatos deben tener acceso a lugares frescos y sombreados dentro del hogar. Cerrar cortinas, bajar persianas y permitir la circulación del aire ayuda a crear refugios térmicos naturales. Se recomienda habilitar camas en pisos fríos, como cerámica o baldosas, o incluso colocar una toalla húmeda bajo el gato.
3. cepillado frecuente
En especial para los gatos de pelo largo, el cepillado regular ayuda a eliminar el pelo muerto, mejora la ventilación de la piel y favorece la regulación térmica. También previene la formación de nudos que podrían causar incomodidad y aumentar el estrés térmico.
4. refresca a tu gato con suavidad
Otra estrategia consiste en humedecer el pelaje del gato con un paño húmedo o utilizar toallitas especiales diseñadas para mascotas. Estas prácticas pueden reducir la temperatura corporal sin causar incomodidad. En el caso de razas sin pelo, usar protector solar apto para animales en zonas expuestas puede prevenir quemaduras, siempre bajo supervisión veterinaria.
5. vigila su comportamiento
Prestar atención a cambios sutiles en el comportamiento puede ser clave. Si el gato duerme más de lo habitual, evita el contacto, se esconde o muestra signos de apatía, podría estar atravesando una crisis relacionada con el calor o la deshidratación. En esos casos, es recomendable acudir al veterinario cuanto antes.
La llegada del calor no debería ser sinónimo de riesgo para nuestros compañeros felinos. Como parte del círculo familiar, los gatos requieren cuidados específicos que se adapten a las estaciones del año, especialmente durante el verano, cuando las temperaturas pueden alcanzar niveles peligrosos.
La iniciativa de Sanicat al difundir los resultados del Barómetro Felino tiene como objetivo generar conciencia sobre estos temas e inspirar una tenencia más responsable. La educación es una herramienta poderosa para prevenir, y saber cómo identificar los primeros signos de deshidratación puede marcar la diferencia entre una intervención oportuna y una emergencia veterinaria.
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Cuidar de la salud felina en verano implica más que proporcionar alimento y un lugar cómodo donde dormir. Es necesario mantenerse informado, observar atentamente a nuestras mascotas y adaptar el entorno para garantizar su bienestar. Aumentar el conocimiento sobre los signos de deshidratación, implementar rutinas de prevención y utilizar productos que faciliten el monitoreo de su salud, como una buena arena para gatos, son pasos simples pero cruciales.
En definitiva, un gato bien hidratado es un gato sano, feliz y protegido ante los embates del calor estival.


