El alza de precios complica la tenencia de mascotas en Nigeria
La inflación y la crisis económica afectan incluso a los propietarios de perros en Nigeria, quienes enfrentan crecientes dificultades para alimentar a sus animales debido al aumento del costo de los alimentos para mascotas.
Durante los últimos dos años, Nigeria ha atravesado una compleja crisis económica que ha impactado a todos los sectores de su sociedad. A medida que los precios de productos básicos como el arroz se han duplicado desde 2023, la presión sobre los hogares ha crecido. Sin embargo, el alcance de esta crisis no se limita a los estratos más vulnerables. Incluso aquellos que tradicionalmente pertenecen a una clase media relativamente estable, como los dueños de perros, están sintiendo el peso del aumento de los precios en un aspecto inesperado: la alimentación de sus mascotas.
Aunque hoy en día tener perros en casa puede parecer una práctica común, en Nigeria es un fenómeno relativamente reciente. Históricamente, en este país africano era más frecuente la cría de animales como gallinas y cabras, cuya finalidad estaba directamente ligada al consumo alimentario o económico. No obstante, en las últimas dos décadas se ha observado un crecimiento en la tenencia de perros en entornos urbanos, impulsado en parte por preocupaciones de seguridad en un país marcado por altos índices de criminalidad, pero también por el deseo de compañía y vínculo afectivo.
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Según un estudio de 2023 realizado por TGM Statbox, alrededor del 42% de los nigerianos ya cuentan con alguna mascota en sus hogares. Esta cifra refleja una transformación cultural significativa. Sin embargo, el mantenimiento de estos animales, especialmente los perros, se ha vuelto una carga difícil de sostener debido al aumento de los precios en los productos importados, en especial la comida para mascotas.
Dueños preocupados por sus mascotas
La historia de Peter Anthony y su familia, residentes de la ciudad de Ibadan, ilustra esta situación con claridad. Ellos comparten su hogar con Flora, una pastor alemán que solía recibir una dieta nutritiva sin mayores complicaciones económicas. Sin embargo, la inflación ha obligado a la familia a modificar los hábitos alimentarios del animal. Hoy, Flora consume porciones reducidas de fideos mezclados con pescado o huevos, una combinación muy diferente de los alimentos balanceados que solía recibir.
A pesar de estos recortes, Anthony considera que aún tienen suerte de poder alimentar a su mascota y costear visitas al veterinario. En contraste, muchas familias nigerianas han debido renunciar a tener perros o, en el peor de los casos, abandonarlos.
La inflación y la pérdida del poder adquisitivo
Las causas de este escenario se remontan a decisiones económicas tomadas en mayo de 2023, cuando el gobierno federal de Nigeria eliminó el subsidio a los combustibles y devaluó la moneda nacional, el naira. Como consecuencia directa, la inflación escaló rápidamente, alcanzando un pico de 34,80% en diciembre del mismo año, la cifra más alta en los últimos 30 años. Aunque la inflación se redujo a 23,71% en abril de 2024, el daño ya estaba hecho.
Este fenómeno ha erosionado el poder adquisitivo de millones de personas. Según el Banco Mundial, el 31% de los nigerianos viven actualmente por debajo del umbral de pobreza extrema, fijado en 2,15 dólares al día. En este contexto, tener una mascota —especialmente una que depende de comida importada— se ha transformado en un lujo.
Las consecuencias de esta crisis no afectan únicamente a los hogares. La industria de criadores e importadores de perros también enfrenta una fuerte desaceleración. Sarah Mokelu, quien solía importar perros desde Rusia, ha visto su negocio reducirse drásticamente. Mientras que antes realizaba viajes dos veces al mes para traer entre 15 y 20 perros, ahora viaja cada tres meses y apenas puede permitirse traer seis animales por vez.
Una de las razones principales es el elevado costo del alimento para perros. Un saco de 15 kilos, que costaba 40.000 nairas hace seis meses (unos 25 dólares al tipo de cambio de mercado), ahora cuesta 70.000 nairas, equivalente al salario mínimo mensual del país.
Frente a esta realidad, los empresarios del sector han debido reinventarse. Akindele Olunloyo, director ejecutivo de Pet Lovers Nigeria, empresa que gestiona una plataforma para la compra y venta de mascotas, ha ajustado su modelo de negocio para enfocarse únicamente en clientes de alto poder adquisitivo. Ya no importa perros sin pedidos específicos; ahora solo atiende solicitudes de compradores dispuestos a pagar no solo por el animal, sino también por el costoso alimento necesario para su mantenimiento.
Según Olunloyo, el 90% de los usuarios de su plataforma busca perros en un rango de precios entre 20.000 y 100.000 nairas, cifras muy alejadas del coste de un perro importado, que puede superar fácilmente los 500.000 nairas.
Muchos propietarios de perros han adoptado medidas prácticas para enfrentar esta situación. Varios han sustituido el alimento importado por preparaciones caseras más asequibles, como mezclas de arroz, fideos y proteínas económicas como huevos de pescado.
Este cambio ha abierto una oportunidad para la industria local. Empresas nigerianas dedicadas a la producción de alimentos para mascotas han experimentado un repunte. Theresa Iwhewhe, quien combina la gestión de un hospital veterinario con la fabricación de comida para perros, explica que la imposibilidad de muchos de seguir comprando croquetas importadas ha desviado la atención hacia los productos nacionales.
Aunque actualmente no hay datos precisos sobre la magnitud de la producción local de alimentos para mascotas, se espera que esta crezca de forma sostenida en los próximos años. Según la consultora ReportLinker, las importaciones de alimento para perros caerán de 1,3 millones de kilogramos en 2023 a 769.000 kilogramos en 2028, reflejando una disminución del 40% en solo cinco años.
Un lujo cada vez menos accesible
Tener una mascota, y particularmente un perro, es cada vez más complejo para la mayoría de los hogares nigerianos. Mientras que en otras partes del mundo las mascotas se consideran parte de la familia y sus cuidados están integrados al presupuesto familiar, en Nigeria este vínculo afectivo está siendo desafiado por la dura realidad económica.
El impacto no solo es emocional, sino también comercial y social. A medida que el poder adquisitivo disminuye, la industria de los criadores, importadores y proveedores de servicios veterinarios y alimentos para mascotas debe adaptarse a nuevas condiciones de mercado: una clientela más limitada, precios más altos y un enfoque más local.
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A pesar de las dificultades, la historia de Nigeria también está marcada por su capacidad de adaptación y resiliencia. En medio de la crisis, han surgido nuevas oportunidades para productores locales y plataformas digitales que conectan a consumidores con recursos más asequibles. La transformación del sector de mascotas es apenas un ejemplo más de cómo las comunidades y emprendedores africanos responden con creatividad frente a entornos hostiles.
El reto es grande, pero también lo es la determinación de muchos nigerianos de mantener a sus animales sanos y felices, a pesar de las dificultades económicas.

