Del ingrediente al plato: Así se produce el pienso seco
La alimentación de perros y gatos es un tema que cada vez despierta mayor interés entre los tutores responsables. Conscientes del impacto que tiene una dieta equilibrada en la salud y el bienestar de sus animales de compañía, muchos buscan conocer a fondo el origen, los ingredientes y los procesos detrás del alimento que consumen a diario. En este contexto, la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC) ha dado un paso clave al publicar un documento divulgativo que detalla cómo se produce el pienso seco, una de las formas más comunes y prácticas de alimentar a las mascotas.
Lejos de ser un producto simple o genérico, el pienso seco es el resultado de un proceso técnico complejo, sometido a exigentes normas de calidad, seguridad alimentaria e innovación tecnológica. Su elaboración combina ingredientes cuidadosamente seleccionados con métodos de cocción y conservación diseñados para garantizar no solo el valor nutricional, sino también la inocuidad del producto final.
MATERIAS PRIMAS SELECCIONADAS: SUBPRODUCTOS ANIMALES Y OTROS INGREDIENTES DE ALTA CALIDAD
Todo empieza con la elección de los ingredientes. Una parte importante de la formulación incluye lo que se conoce como subproductos animales, término que a menudo genera confusión, pero que en realidad hace referencia a partes comestibles de animales —como vísceras, cartílagos o tejidos— que, por cuestiones culturales o estéticas, no se destinan al consumo humano. Estos ingredientes, aptos para la alimentación según la normativa vigente, aportan proteínas de alto valor biológico y son utilizados en forma de harinas para facilitar su integración en la mezcla.
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Además de los subproductos cárnicos, las fórmulas también pueden incluir cereales, legumbres, aceites vegetales, vitaminas y minerales, todos seleccionados en función de los requerimientos nutricionales de perros y gatos. Cada fabricante cuenta con sus propias recetas, desarrolladas por veterinarios y nutricionistas animales, para asegurar una dieta completa, equilibrada y adaptada a cada etapa de vida o condición de salud.
PROCESAMIENTO DE INGREDIENTES: HOMOGENEIDAD PARA UNA NUTRICIÓN CONSISTENTE
Una vez definidos los ingredientes, estos son molidos hasta alcanzar una textura adecuada que facilite la mezcla uniforme. Este paso es fundamental, ya que una distribución homogénea de los nutrientes garantiza que cada croqueta del pienso contenga las proporciones necesarias de proteínas, grasas, fibra, vitaminas y minerales.
La mezcla resultante se somete entonces a un proceso industrial llamado extrusión, uno de los pilares de la tecnología alimentaria en este sector.
LA EXTRUSIÓN: COCCIÓN Y SEGURIDAD MICROBIOLÓGICA
El proceso de extrusión consiste en someter la mezcla a altas temperaturas y presión durante un breve periodo de tiempo. Este método no solo cocina los ingredientes —facilitando su digestibilidad—, sino que también elimina posibles microorganismos patógenos, como bacterias o parásitos, que podrían poner en riesgo la salud del animal.
Tras la extrusión, la masa cocida se corta en pequeñas unidades: las croquetas o pellets, que varían en forma y tamaño según el diseño de cada marca y el tipo de mascota a la que van dirigidas.
SECADO Y ENFRIAMIENTO: CLAVES PARA LA CONSERVACIÓN
Una vez conformadas las croquetas, estas se trasladan a un horno industrial donde se reduce su contenido de humedad. Este paso es crucial, ya que un alimento seco correctamente deshidratado presenta menor riesgo de deterioro microbiano, tiene una vida útil más larga y resulta más fácil de almacenar.
Después del secado, las croquetas se enfrían gradualmente para evitar que el calor residual afecte su estabilidad. El enfriamiento también previene la condensación en el empaquetado, lo que podría causar la aparición de moho u otros problemas de conservación.
SABOR Y PALATABILIDAD: RECUBRIMIENTOS QUE ATRAEN A LAS MASCOTAS
Uno de los últimos pasos del proceso es la aplicación de un recubrimiento superficial, que puede incluir grasas, sabores naturales y conservantes. Este revestimiento no solo aumenta el atractivo del alimento para las mascotas, sino que también contribuye a preservar sus características organolépticas a lo largo del tiempo.
La palatabilidad —es decir, el sabor, olor y textura agradables al animal— es un factor fundamental en la aceptación del producto, y muchas marcas invierten en estudios específicos para adaptar sus recetas a los gustos de perros y gatos.
EMBALAJE Y LOGÍSTICA: PROTECCIÓN HASTA EL DESTINO FINAL
Con las croquetas listas, llega el momento de empacar. Los envases son diseñados para preservar la frescura, evitar la entrada de humedad y proteger contra la luz y el oxígeno, que pueden alterar el contenido. Cada bolsa se llena de acuerdo con el peso indicado y se sella herméticamente para impedir la contaminación externa.
Posteriormente, los paquetes se agrupan en cajas o palets y se almacenan temporalmente hasta su distribución. La logística de transporte debe asegurar que el alimento llegue en óptimas condiciones a tiendas especializadas, clínicas veterinarias o supermercados.
UNA INDUSTRIA REGULADA: NORMATIVA Y CÓDIGOS DE BUENAS PRÁCTICAS
El documento publicado por ANFAAC subraya que la fabricación de alimentos para animales de compañía está regulada por una legislación muy estricta, tanto a nivel nacional como europeo. Estas normas buscan garantizar que los productos sean seguros, estén correctamente etiquetados y cumplan con los estándares nutricionales establecidos.
Además de cumplir con la ley, las empresas que forman parte de FEDIAF (Federación Europea de la Industria de Alimentos para Animales de Compañía) —de la cual ANFAAC es miembro— siguen voluntariamente un código de buenas prácticas. Uno de los documentos de referencia en este sentido es la Guía de buenas prácticas para la fabricación de alimentos seguros para animales de compañía, que establece protocolos de control de calidad, trazabilidad, formación del personal y procedimientos de limpieza y desinfección.
TRANSPARENCIA Y CONFIANZA: INFORMAR A LOS TUTORES
La publicación de este tipo de información por parte de ANFAAC responde a una demanda creciente por parte de los tutores: saber exactamente qué están ofreciendo a sus mascotas. En un mercado cada vez más informado, la transparencia se convierte en un valor diferencial. Comprender cómo se elabora el pienso permite a los consumidores tomar decisiones conscientes, comparar productos y elegir aquellos que mejor se adapten a las necesidades de su perro o gato.
También es una oportunidad para desmontar mitos en torno a ingredientes como los subproductos animales o los aditivos, muchas veces injustamente demonizados a pesar de estar regulados y cumplir funciones específicas en la formulación.
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El pienso seco no es simplemente una opción cómoda para alimentar a las mascotas. Es un producto resultado de la innovación, el control riguroso y la vocación por el bienestar animal. Detrás de cada croqueta hay decisiones técnicas, controles sanitarios, estudios de comportamiento y un compromiso con la salud a largo plazo de perros y gatos.
Gracias a iniciativas como la de ANFAAC, los tutores tienen ahora la posibilidad de conocer de forma clara y comprensible el recorrido que hace el alimento desde su origen hasta el plato de su mascota. Una cadena de confianza que se construye con información veraz, buenas prácticas y un firme compromiso con la calidad.


