Del alimento balanceado a experiencias premium: El auge del mercado pet en Argentina
Argentina se ha consolidado como uno de los países más “mascoteros” del mundo. Según datos de Kantar, ocho de cada diez argentinos tienen al menos una mascota en casa, lo que convierte al país en un terreno fértil para un negocio que ya no se limita al alimento balanceado o a los servicios veterinarios tradicionales. El mercado pet local atraviesa una etapa de transformación y sofisticación que lo posiciona como un sector resiliente, innovador y multimillonario, capaz de atraer inversores y expandirse incluso en un contexto económico desafiante.
De simples forrajerías a verdaderos centros de experiencia para dueños y animales, el ecosistema ha evolucionado hacia un modelo que combina salud, entretenimiento, digitalización y lifestyle. Desde hospitales veterinarios de alta complejidad hasta cafeterías pet friendly que sirven “capuchinos para perros”, el negocio crece con una fuerza inusitada y se proyecta con gran potencial hacia la próxima década.
El peso del mercado y la transformación del consumo
El mercado argentino de mascotas no solo es masivo en número, sino también en valor económico. Con más de 32 millones de animales de compañía, el país lidera la región en tenencia. Solo en 2024, se consumieron alrededor de 800.000 toneladas de alimento balanceado, equivalentes a 2.200 millones de dólares, de acuerdo con Mars Pet Nutrition, propietaria de marcas como Pedigree, Whiskas o Royal Canin.
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La proyección de la industria es clara: el volumen podría alcanzar el millón de toneladas hacia 2030, consolidando a la Argentina como un polo clave en el negocio de alimentos balanceados.
El consumo refleja tanto necesidades básicas como tendencias aspiracionales. Mientras que el 87% de los dueños compra alimento balanceado y más de la mitad invierte en vacunas o antiparasitarios, cerca de un 20% ya destina parte de su presupuesto a servicios premium como peluquería, indumentaria o juguetes especializados. Esto muestra un paralelismo con lo que ocurre en otros mercados de consumo: el cuidado de la mascota comienza a verse de forma similar al cuidado de un hijo, con foco en la alimentación saludable y el bienestar integral.
Profesionalización y expansión: Cadenas y franquicias
El auge del sector dio lugar a un salto en la profesionalización del negocio. Lo que antes eran pequeños locales de barrio con poca propuesta de valor, se transformó en cadenas de gran escala y modelos de franquicias que buscan estandarizar la experiencia.
Un ejemplo es Puppis, que ya cuenta con 43 tiendas en Argentina y otras 33 en Colombia. Su propuesta se aleja del formato tradicional de forrajería, apostando por espacios modernos, amplios y con un mix completo de productos y servicios. Respaldada por inversores como Pegasus (también ligado a Farmacity o Freddo), la compañía planea sumar hospitales veterinarios en Argentina, replicando lo que ya desarrolló en Colombia bajo la marca Petplus.
En la misma línea se encuentra Casper, que pasó de ser un emprendimiento familiar a una cadena de 25 locales en Buenos Aires, con planes de expansión a través de franquicias en 2026. Para su CEO, Hernán Amorín, el desafío no es competir por precio, sino diferenciarse ofreciendo una propuesta integral que combine omnicanalidad, asesoramiento y experiencia en tienda.
Otro actor clave es LeoCan, que apostó desde sus inicios por un modelo de salud integral. Hoy opera centros veterinarios 24 horas con internación, quirófano y especialistas, además de clínicas de día y pet shops. Su fundador, Leonardo Mastracchio, subraya que la clave del éxito está en una atención empática y profesional, capaz de responder a la sensibilidad de los dueños frente a la salud de sus animales.
Por su parte, Natural Life, con más de 35 años en el mercado, evolucionó de un negocio de acuarios a un ecosistema de alimentos, servicios veterinarios y peluquería para perros y gatos. Actualmente gestiona 43 sucursales y un e-commerce robusto que refuerza su presencia omnicanal.
A diferencia de otros rubros de consumo, el mercado pet muestra una elasticidad reducida. Aunque los argentinos ajusten otros gastos en tiempos de crisis, la alimentación y la salud de las mascotas se mantienen como prioridades. Más del 70% de los dueños afirma que sus animales son “como hijos”, lo que explica la fidelidad en el gasto esencial.
Según Mars Pet Nutrition, durante 2024 se registró un “downtrading” hacia presentaciones más económicas, especialmente en alimento para perros. Sin embargo, la categoría no dejó de crecer en valor y se espera que recupere volumen en 2025 y 2026.
El CEO de Animal World, Facundo Moroni, sintetiza la lógica del sector: “el perro come bien, aunque el dueño no tenga un peso”. La clave, añade, está en ofrecer opciones más inteligentes para consumidores informados que comparan precios, investigan ingredientes y buscan equilibrio entre calidad y accesibilidad.
Innovación y nuevos formatos
Si algo distingue al mercado pet argentino es su capacidad de innovar. En los últimos años aparecieron propuestas que van más allá del negocio tradicional.
Un caso paradigmático es Modo Pet, que comenzó en 2020 como tienda online de diseño y accesorios, y en 2024 abrió un pet concept store con cafetería en Las Cañitas. Allí, los clientes disfrutan de un café mientras sus perros degustan snacks naturales como el “Capudog”, un capuchino adaptado para mascotas. El modelo busca transformar la compra en una experiencia social y estética, donde los productos conviven con un entorno de lifestyle.
En paralelo, cadenas como Puppis, Natural Life y Casper planean sumar servicios hospitalarios, aplicaciones de telemedicina veterinaria y franquicias, ampliando la oferta de valor y acercando la categoría a estándares internacionales.
La tendencia global apunta hacia la creación de ecosistemas de servicios en los que el dueño pueda resolver todas las necesidades de su mascota en un mismo lugar. Esto incluye desde la compra de alimento balanceado hasta consultas médicas, peluquería, accesorios y experiencias de socialización.
La pandemia aceleró este proceso al potenciar el e-commerce y la omnicanalidad. Hoy, muchas cadenas consideran su tienda online como una sucursal más, con logística integrada y atención personalizada vía WhatsApp o apps móviles.
Para el futuro cercano, se espera que el negocio pet en Argentina avance hacia:
Integración digital, con plataformas de telemedicina y e-commerce personalizado.
Mayor inversión en hospitales veterinarios de alta complejidad.
Expansión de franquicias, con propuestas de valor claras y retorno proyectado en menos de 24 meses.
Diversificación en productos premium, especialmente en alimentación saludable, accesorios de diseño y experiencias.
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El mercado de las mascotas en Argentina vive una etapa de auge que lo diferencia de otros sectores golpeados por la coyuntura económica. La alta tasa de tenencia, la consolidación de cadenas y franquicias, el ingreso de capital inversor y la capacidad de innovar con formatos disruptivos explican su fortaleza.
Más allá del alimento balanceado, el futuro se orienta hacia ecosistemas completos de servicios y experiencias, donde la mascota ocupa el lugar de un miembro pleno de la familia. En ese escenario, Argentina no solo lidera la región en tenencia, sino que también se posiciona como un laboratorio de tendencias pet con potencial de expansión internacional.


