De 2.50 a 30 dólares: Opciones para tratar el gusano barrenador en mascotas
El gusano barrenador del ganado (GBG), conocido por causar graves lesiones en animales, ha dejado de ser un problema exclusivo del sector ganadero para convertirse en una amenaza creciente para las mascotas. En los últimos tres meses, veterinarias y agroservicios en El Salvador han registrado un aumento notable de casos en perros y gatos, situación que ha encendido las alarmas entre los profesionales de la salud animal.
Uno de los centros que ha dado seguimiento a esta problemática es el Agroservicio y Veterinaria Gómez, ubicado en el centro de San Salvador. Según su personal, los medicamentos para combatir este parásito varían entre $2.50 y $30, dependiendo de la presentación, la dosis y el tipo de animal que lo necesita.
Un parásito agresivo que afecta a los animales domésticos
El gusano barrenador es una larva de mosca que invade tejidos vivos y provoca infecciones severas, generando heridas abiertas que pueden agravarse si no se tratan a tiempo. Aunque históricamente ha afectado principalmente al ganado, los casos recientes han evidenciado su presencia en mascotas, especialmente en ambientes urbanos.
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La veterinaria Alondra Michelle Aguilar ha observado un crecimiento sostenido en los reportes de infecciones por gusano barrenador en perros y gatos. “Aunque ocasionalmente aparecen otros animales como cabras, son los domésticos quienes están sufriendo más en esta temporada”, comentó.
Tratamiento preventivo y curativo disponible en el mercado
Actualmente existen múltiples formas de tratamiento, tanto preventivo como curativo, para controlar esta plaga. Entre los productos más accesibles se encuentra la ivermectina, cuyo precio por dosis ronda los $2.50. Este antiparasitario es ampliamente utilizado no solo para el GBG, sino también para eliminar pulgas y garrapatas.
Aguilar advirtió que, aunque la ivermectina puede aplicarse semanalmente durante un mes, cada tratamiento debe contar con el visto bueno de un veterinario, especialmente si se considera repetir la dosis. Esto se debe a que la automedicación puede generar toxicidad o resistencias innecesarias.
Otro producto de alta demanda es el spray Matagusanos, fabricado por Labis Laboratorios. Este aerosol se utiliza tanto en mascotas como en ganado, lo que lo convierte en una opción versátil para combatir la infestación. Su popularidad ha hecho que la veterinaria Gómez venda entre 20 y 25 unidades diarias. Por esa razón, el establecimiento debe anticipar los pedidos para evitar quiebres de stock.
Opciones en pastillas: Credelio y Nexgard Spectra
Para los dueños de perros que prefieren tratamientos orales, existen varias alternativas con distintos rangos de precios. Las pastillas Credelio, por ejemplo, están formuladas específicamente para controlar parásitos como el gusano barrenador y varían en costo según el peso del animal.
Para perros entre 1.3 kg y 2.5 kg: $14.93
Entre 2.5 kg y 5.5 kg: $15.80
De 5.5 kg a 11 kg: $16.60
De 11 kg a 22 kg: $17.40
De 22 kg a 45 kg: $18.50
La línea Credelio también incluye una versión para gatos, lo que amplía su cobertura frente a la infestación por larvas. Según Katherine Aguirre, del equipo de Agroservicio y Veterinaria Gómez, estas pastillas son altamente efectivas, pero no deben administrarse más de cinco veces seguidas, ya que pueden provocar intoxicaciones graves.
Otra alternativa destacada es el NexGard Spectra, un producto completo que combate tanto parásitos internos como externos, incluyendo pulgas, garrapatas y gusanos. Su precio puede alcanzar los $32, especialmente en presentaciones para perros de entre 7.6 kg y 15 kg. Este medicamento también ofrece protección durante varias semanas, por lo que se considera una inversión eficiente para dueños responsables.
Tratamientos complementarios para la cicatrización
Además de los antiparasitarios, en el mercado se pueden encontrar cremas que ayudan en la recuperación de las heridas provocadas por el gusano barrenador. Una de las más recomendadas es la crema de óxido de zinc, conocida por sus propiedades cicatrizantes y antisépticas. Esta debe aplicarse constantemente hasta que la herida haya cerrado completamente, evitando infecciones secundarias.
Más allá del tratamiento de los animales infectados, los expertos insisten en la importancia del control del entorno. Según profesionales de la Universidad de El Salvador y ganaderos consultados, una estrategia integral contra el GBG debe incluir la reducción de vectores, principalmente moscas, que son las responsables de depositar los huevos en heridas abiertas.
No obstante, la veterinaria Aguilar advirtió que el uso de aerosoles insecticidas convencionales en espacios donde conviven las mascotas puede ser peligroso. En su lugar, recomienda mantener los espacios limpios, libres de residuos orgánicos y usar productos específicos como el spray Matagusanos, que también actúa como repelente de moscas sin comprometer la salud de los animales.
La automedicación puede agravar el problema
Uno de los puntos que más destacan los profesionales veterinarios es la necesidad de evitar la automedicación. Aunque muchos de estos productos se venden sin receta, su mal uso puede resultar contraproducente. Las dosis incorrectas, la frecuencia inapropiada o el uso en animales sensibles pueden generar efectos adversos.
Por eso, Aguilar recomendó que, ante cualquier sospecha de infección por gusano barrenador, los dueños consulten de inmediato a un veterinario. “Los síntomas pueden empeorar rápidamente si no se actúa a tiempo y con orientación profesional”, advirtió.
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La expansión del gusano barrenador en zonas urbanas representa un desafío sanitario tanto para el sector veterinario como para los dueños de mascotas. La buena noticia es que existen tratamientos accesibles, eficaces y con distintas presentaciones que se adaptan a todo tipo de presupuesto.
Sin embargo, el éxito del tratamiento no depende solo del producto elegido, sino del compromiso del dueño con el seguimiento, la higiene del entorno y la consulta veterinaria oportuna. La prevención, la observación constante y la acción rápida son claves para evitar que una infestación menor se convierta en una amenaza mayor.

