Crece en España la demanda de farmacias especializadas en medicamentos para animales
El modelo tradicional de dispensación de medicamentos veterinarios está experimentando un cambio profundo en España. A raíz de la entrada en vigor de nuevas regulaciones y del aumento significativo de hogares con mascotas desde la pandemia, ha surgido una nueva figura en el ecosistema farmacéutico: las denominadas “farmaveterinarias”, establecimientos centrados exclusivamente en medicamentos para animales.
Aunque su reconocimiento legal aún no es específico, estos espacios son gestionados por farmacéuticos titulados y operan bajo las normativas vigentes, cumpliendo con todos los requisitos exigidos para la dispensación de fármacos veterinarios. Su expansión responde a una necesidad concreta del mercado: garantizar el acceso a tratamientos de calidad para animales de compañía, en un contexto de mayor control sanitario y trazabilidad.
Desde enero de 2024 está en vigor el Real Decreto 666/2023, una normativa que ha supuesto un cambio relevante en la distribución y prescripción de medicamentos veterinarios. Entre otras disposiciones, el decreto establece que las clínicas veterinarias ya no pueden vender libremente antibióticos, y obliga a que todas las recetas sean registradas en el sistema Presvet (Plataforma de Control de Prescripciones Veterinarias de Antibióticos).
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Este cambio ha provocado una transición significativa en la forma en que se accede a tratamientos farmacológicos para mascotas. Hasta entonces, lo habitual era que los medicamentos fueran proporcionados directamente por el veterinario tras la consulta. Sin embargo, ahora el veterinario debe emitir una receta válida, y el medicamento debe ser dispensado por un farmacéutico en una oficina autorizada.
En este nuevo contexto, han comenzado a proliferar establecimientos especializados en salud animal, que si bien legalmente no pueden llamarse “farmacias veterinarias”, funcionan como tales y son gestionadas por profesionales del sector farmacéutico. Así lo explica Nicolás Amado Fernández, propietario de un establecimiento de este tipo en Betanzos (Galicia), quien considera que “aunque legalmente el nombre no esté reconocido, lo que hacemos es exactamente eso: ofrecer medicamentos de uso veterinario bajo control farmacéutico”.
Tres tipos de establecimientos autorizados para dispensar fármacos animales
En España, los fármacos de uso veterinario pueden ser dispensados legalmente en tres tipos de establecimientos:
Farmacias comunitarias: que ofrecen tanto medicamentos para humanos como para animales, y son las más comunes.
Comerciales veterinarias: locales especializados en productos animales, incluidos fármacos, que deben contar con un farmacéutico responsable y están regulados por las comunidades autónomas.
Entidades ganaderas: asociaciones que pueden suministrar medicamentos a sus propios socios, siempre que cuenten con un farmacéutico garante.
Sin embargo, encontrar antibióticos, antiinflamatorios o antiparasitarios en farmacias comunitarias no siempre es sencillo, ya que muchos de estos medicamentos no forman parte del stock habitual y se solicitan bajo pedido, lo que puede demorar los tratamientos necesarios.
Desde el sector farmacéutico se ha reconocido que la demanda de medicamentos para animales está en alza, y que el cambio normativo ha acelerado esta tendencia. Vicente Jairo Álvarez, presidente de la Asociación de Farmacéuticos Veterinarios (ASFARVET), señala que tanto farmacias como distribuidoras están trabajando para adaptarse a esta nueva realidad: “Se están ampliando los catálogos disponibles y también se están rediseñando los envases y formatos para ajustarse a la práctica clínica habitual de los veterinarios”.
Desde Fedifar (Federación de Distribuidores Farmacéuticos), también confirman que los pedidos de medicamentos veterinarios por parte de farmacias han aumentado desde la entrada en vigor del nuevo decreto. Aunque no se manejan cifras concretas del incremento, reconocen que se han reforzado los canales logísticos para asegurar el abastecimiento.
Esta adaptación no solo responde a una mayor demanda por parte de los propietarios de mascotas, sino también a un mayor rigor en la prescripción veterinaria, ya que ahora se requiere una receta válida que cumpla los requisitos legales. “Los veterinarios están aprendiendo a emitir correctamente las prescripciones para que los farmacéuticos podamos dispensarlas sin contratiempos”, asegura Álvarez.
Un sector en expansión: farmacéuticos especializados en salud animal
La evolución del mercado también ha dado lugar a una nueva especialización dentro del ámbito farmacéutico. Cada vez más profesionales se están formando en medicina veterinaria, conscientes de que esta área representa una oportunidad de crecimiento y diferenciación.
La Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) ha manifestado su apoyo a esta evolución, destacando el papel clave del farmacéutico en la trazabilidad de los medicamentos y la garantía de su uso responsable. Además, plantean que sería lógico reconocer oficialmente el término “farmacia veterinaria” para aquellos establecimientos que cumplan los requisitos y estén dirigidos por farmacéuticos colegiados.
Esta propuesta tiene sentido en un momento donde la especialización y la segmentación del mercado son clave para ofrecer un servicio de calidad. En la práctica, muchos de estos establecimientos no solo venden medicamentos, sino que también asesoran sobre posología, compatibilidad de tratamientos, nutrición animal e incluso aspectos preventivos.
Las mascotas como parte central de los hogares españoles
Otro de los factores que explican el auge de estos establecimientos es el crecimiento exponencial de las mascotas en los hogares españoles. Tras la pandemia, el número de animales de compañía aumentó considerablemente, y con ello también creció la preocupación de sus dueños por ofrecerles los mejores cuidados posibles.
Perros, gatos, aves, roedores y hasta reptiles son ahora considerados como miembros plenos de la familia. Esta nueva visión del vínculo humano-animal ha generado una demanda de productos y servicios más especializados: alimentos naturales, suplementos, planes de vacunación, tratamientos para alergias o enfermedades crónicas, entre otros.
En este contexto, la atención farmacéutica veterinaria cobra una relevancia inédita, ya que permite a los propietarios acceder de forma fiable y profesional a tratamientos que antes eran de difícil obtención o quedaban restringidos al entorno de la clínica veterinaria.
A pesar del avance, todavía existen desafíos por resolver. Muchos farmacéuticos consideran que es necesario homogeneizar la legislación entre comunidades autónomas, para evitar disparidades en la interpretación y aplicación de la normativa. También se reclama una mayor formación en el ámbito veterinario dentro de los programas universitarios de Farmacia, así como el fomento de la investigación en medicamentos de uso animal.
Por otro lado, los expertos coinciden en que esta nueva tendencia no compite con las clínicas veterinarias, sino que las complementa. El veterinario prescribe; el farmacéutico dispensa y asesora. Ambos roles son necesarios para garantizar un tratamiento eficaz, seguro y adecuado a cada animal.
Además, el desarrollo de nuevas tecnologías —como plataformas digitales de seguimiento farmacológico, control de interacciones y trazabilidad en tiempo real— abre nuevas posibilidades para mejorar la calidad del servicio y generar confianza entre los propietarios.
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La aparición de las “farmaveterinarias” en España no es una moda pasajera, sino una respuesta lógica a un nuevo escenario regulatorio, sanitario y social. Con más mascotas que nunca en los hogares, una legislación que exige mayor control, y una sociedad cada vez más concienciada con el bienestar animal, la figura del farmacéutico especializado en salud veterinaria se convierte en un eslabón fundamental de la cadena.
El camino hacia un reconocimiento legal pleno de estas farmacias especializadas aún está en construcción, pero los primeros pasos ya han sido dados. Y, con ellos, se abre un futuro donde la salud animal dejará de ser un nicho para convertirse en una pieza clave del sistema farmacéutico y sanitario español.


