Agricultura regenerativa y alimentos para mascotas: El modelo que Purina impulsa en Argentina
La forma en que se producen los alimentos dejó de ser un tema secundario para los consumidores. En los últimos años, la preocupación por el impacto ambiental, la trazabilidad de los ingredientes y el uso responsable de los recursos naturales se volvió un factor decisivo al momento de elegir qué comprar, incluso cuando se trata de alimentos para mascotas. En ese contexto, la agricultura regenerativa emerge como una de las respuestas más relevantes frente a los desafíos actuales del sistema agroalimentario.
En Argentina, uno de los principales productores agrícolas del mundo, este enfoque comienza a ganar terreno no solo en la alimentación humana, sino también en la industria de alimentos balanceados. Purina, marca perteneciente al grupo Nestlé, puso en marcha un programa de agricultura regenerativa orientado a mejorar el origen de los ingredientes que utiliza, con especial foco en el cuidado del suelo, la reducción del impacto ambiental y la construcción de una cadena de valor más sostenible.
Una nueva mirada sobre el origen de los ingredientes
El consumidor actual no solo busca productos de calidad nutricional, sino que también quiere saber qué hay detrás de lo que compra. De dónde provienen los ingredientes, cómo se cultivan y qué impacto tienen sobre el entorno son preguntas cada vez más frecuentes. En el caso de los alimentos para mascotas, esta tendencia se profundiza, ya que los animales ocupan un lugar central en la vida de los hogares y su bienestar está estrechamente vinculado a una nutrición responsable.
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Purina parte de una premisa clara: la sostenibilidad no comienza en la góndola ni en el envase final, sino mucho antes, en el campo. El programa de agricultura regenerativa busca justamente responder a esa inquietud, garantizando que los ingredientes agrícolas utilizados en sus productos provengan de sistemas productivos que cuidan y regeneran los recursos naturales.
Qué es la agricultura regenerativa y por qué es clave
La agricultura regenerativa no se limita a una técnica específica, sino que engloba un conjunto de prácticas que apuntan a restaurar la salud del suelo, mejorar la eficiencia en el uso del agua y fortalecer la biodiversidad. A diferencia de los modelos agrícolas intensivos, este enfoque prioriza el equilibrio entre productividad y conservación ambiental.
Entre las prácticas más habituales se encuentran la rotación de cultivos, la cobertura permanente del suelo, la reducción del uso de insumos químicos, la incorporación de materia orgánica y una gestión más integrada de los ecosistemas productivos. El objetivo no es solo minimizar el daño ambiental, sino generar un impacto positivo, capturando carbono, mejorando la estructura del suelo y aumentando su resiliencia frente a eventos climáticos extremos.
Para una empresa que depende en gran medida de insumos de origen agropecuario, este enfoque resulta estratégico. En el caso de Purina, aproximadamente el 70% de sus ingredientes proviene del sector agrícola, lo que convierte al trabajo en el origen de la cadena en un punto crítico para avanzar hacia modelos más sostenibles.
Metas concretas con horizonte 2030
El programa desarrollado en Argentina se inscribe dentro de un compromiso global más amplio del grupo Nestlé. La compañía se propuso que, hacia 2030, al menos el 50% de sus ingredientes clave provenga de campos que implementen prácticas de agricultura regenerativa. Este objetivo está directamente vinculado a otra meta de largo plazo: alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero para 2050.
La decisión de enfocarse en el inicio de la cadena productiva responde a un diagnóstico claro: una parte significativa de las emisiones asociadas a la industria alimentaria se genera en la etapa de producción de materias primas. Actuar sobre ese eslabón permite lograr impactos ambientales reales y medibles, más allá de acciones aisladas o comunicacionales.
Córdoba como punto de partida
En Argentina, el programa comenzó en la provincia de Córdoba, con foco en el cultivo de maíz, uno de los ingredientes centrales en la elaboración de alimentos balanceados para mascotas. La elección no es casual: se trata de una región con fuerte tradición agrícola y alto potencial para implementar prácticas innovadoras.
Actualmente, el proyecto abarca alrededor de 1.500 hectáreas ubicadas tanto en el norte como en el sur de la provincia. Allí se trabaja junto a productores locales que adoptan prácticas regenerativas, transformando gradualmente la forma en que manejan sus campos y optimizan el uso de los recursos naturales.
Uno de los pilares del programa es la articulación con instituciones especializadas en agricultura sustentable. El acompañamiento técnico resulta clave para capacitar a los productores, monitorear los avances y evaluar los resultados de manera objetiva.
Esta colaboración permite medir indicadores concretos, como la mejora en la infiltración y retención de agua, el aumento de la biodiversidad y la reducción de emisiones asociadas al manejo del suelo. De este modo, la agricultura regenerativa deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica verificable, con beneficios tanto ambientales como productivos.
Cambios reales en el trabajo del productor
La implementación del programa implica transformaciones profundas en la forma de producir. Para muchos agricultores, adoptar prácticas regenerativas supone revisar métodos tradicionales, reducir la dependencia de agroquímicos y diversificar los sistemas productivos.
Lejos de representar una pérdida de competitividad, los primeros resultados muestran que estos cambios pueden traducirse en suelos más sanos, mayor estabilidad productiva y una mejor adaptación a contextos climáticos cada vez más variables. A su vez, los productores participantes acceden a nuevas oportunidades comerciales al ofrecer granos cultivados bajo estándares ambientales más exigentes.
Dentro de la industria de alimentos para mascotas en Argentina, el desarrollo de un programa de agricultura regenerativa posiciona a Purina como un actor pionero. Este liderazgo no se plantea únicamente como una ventaja competitiva, sino también como una responsabilidad.
El desafío de transformar los sistemas alimentarios requiere un esfuerzo colectivo. En ese sentido, la iniciativa busca sentar precedentes e incentivar a otras empresas del sector a avanzar en el mismo camino. La sostenibilidad, lejos de ser un atributo opcional, comienza a consolidarse como un estándar esperado por el mercado.
Uno de los aspectos más relevantes de este enfoque es la ampliación del concepto de innovación. Tradicionalmente, la innovación en la industria alimentaria se asocia a nuevas fórmulas, sabores o presentaciones. Sin embargo, trabajar sobre el origen de los ingredientes y la forma en que se producen también implica innovar.
La agricultura regenerativa introduce una mirada sistémica que conecta al productor, la industria y el consumidor final. De esta manera, el alimento que llega al hogar no solo cumple con altos estándares nutricionales, sino que también refleja un compromiso concreto con el cuidado del ambiente.
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Con la mirada puesta en los próximos años, el objetivo es ampliar la red de productores, incorporar nuevos cultivos y extender el modelo a otras regiones del país. La apuesta es clara: construir una cadena de valor donde la sostenibilidad no sea un mensaje aspiracional, sino una práctica cotidiana que empieza en el campo y se refleja en cada bolsa de alimento.
En un contexto global marcado por el cambio climático y la necesidad de sistemas productivos más resilientes, la agricultura regenerativa se consolida como una herramienta clave. La experiencia que se desarrolla en Argentina demuestra que es posible producir alimentos para mascotas de alta calidad, cuidando al mismo tiempo el suelo, los recursos naturales y el futuro del planeta.
Fuente: Cronista


