Adopción responsable en Chile destaca en el día del perro adoptado
Cada 23 de septiembre se celebra en Chile el Día del Perro Adoptado, una jornada para reconocer el valor de quienes eligen dar un hogar a los perros que no tienen dueño. Un reciente estudio y cifras oficiales muestran que más de la mitad de los dueños prefieren un perro mestizo, que la compra de perros puros es minoritaria, y que la adopción de animales de la calle o procedentes de refugios es cada vez más frecuente.
Datos clave que emergen del estudio
Según el Registro Nacional de Mascotas, el 57 % de las personas que tienen un perro en Chile se decanta por perros mestizos, frente a razas puras u otras categorías.
De otro lado, la encuesta “El Chile que viene” de Cadem (2024) revela que tan solo el 13 % de los propietarios adquirieron su perro mediante compra.
Además, esta misma fuente señala que un 40 % de los perros con hogar fueron adoptados o recogidos de la calle.
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Estas cifras reflejan un cambio en las percepciones y prácticas sociales respecto al animal como compañero: ya no solo como objeto de estética, sino como ser con derechos, necesidades y cuyo origen importa para muchos dueños.
¿Por qué estas cifras son importantes?
Que la mayoría prefiera mestizos tiene varias implicaciones:
Reducción del estigma de mestizos: durante mucho tiempo, los perros mestizos han sido vistos como menos “valiosos” por no tener pedigree. Ahora esa visión se relativiza, y tienen mayor aceptación social.
Motivaciones éticas y solidarias: algunos dueños optan por adopción porque desean rescatar, dar una segunda oportunidad, reducir el abandono.
Costo y accesibilidad: generalmente un perro mestizo adoptado tiene un costo para el dueño menor que uno de raza comprada (precio de compra, mantenimiento, posibles problemas genéticos).
El porcentaje pequeño —13 %— que compró su perro muestra que la compra ya no es la norma, al menos según lo que la gente reporta en encuestas. Esto no significa que no haya mercado para perros de raza, sino que su rol en el imaginario colectivo y en la decisión de adquirir una mascota está cambiando.
Adopción: buenas prácticas para un proceso responsable
Las organizaciones del área animal, veterinarios y expertos hacen una serie de recomendaciones para que la adopción sea positiva tanto para el animal como para quienes le dan hogar. Algunas de las más destacadas:
Preferir refugios y fundaciones. Se recomienda adoptar a través de estas instituciones, porque suelen asegurarse de que los perros estén en buen estado de salud, vacunados, esterilizados, y con antecedentes si los hay. Además, estas organizaciones exigen ciertos requisitos al adoptante, buscando garantizar estabilidad.
Conocer lo que implica tener un perro. Desde Masiel Gálvez, veterinaria de Purina, se enfatiza que quien adopta debe informarse sobre aspectos como nivel de energía del animal, temperamento, edad, necesidades de aseo, ejercicio, alimentación. Estas condiciones definirán si la mascota encaja con el estilo de vida de quien la acoge.
Preparar el hogar. Tener un espacio adecuado para el perro, donde pueda descansar, hacer sus necesidades, jugar y pasear, así como disponer de visitas veterinarias. Adaptar el entorno para evitar riesgos, como objetos que puedan romperse o dañar al perro, y establecer rutinas.
Beneficios sociales y emocionales
Adoptar un perro tiene impactos más allá de lo evidente. Estos son algunos de los efectos más relevantes:
Compañía y salud mental: los perros aportan compañía, reducen la sensación de soledad, pueden ayudar con rutinas de ejercicio y dar sentido de responsabilidad.
Sensibilización sobre bienestar animal: cuando más personas adoptan, más se habla de cuidados, abandono, protección animal. Eso puede traducirse en leyes, políticas públicas o iniciativas locales para mejorar refugios, promover esterilización, sancionar maltrato.
Alivio para refugios y comunidades de rescate: la adopción responsable descongestiona refugios y centros de rescate, permitiendo que estos se enfoquen en rescatar más animales, dar mejor atención y mejorar su infraestructura.
Aunque las cifras son alentadoras, hay obstáculos que conviene considerar si se quiere mejorar aún más la situación:
Abandono continuo: muchos perros siguen siendo abandonados, lo que genera sobrecarga para refugios y riesgos para los animales y la comunidad (salud pública, seguridad).
Falta de normativas o cumplimiento de leyes: en varios lugares puede no haber sanciones fuertes para quienes abandonan animales, o los controles de comercio legal de animales pueden ser débiles.
Desinformación y expectativas poco realistas: adopciones hechas sin asumir lo que implica un perro adulto, actividad física, atención médica, gastos, compromiso a largo plazo pueden terminar en devoluciones o abandono.
Recursos limitados en refugios: muchos no tienen suficiente financiamiento, personal o infraestructura para garantizar salud, cuidados, espacio, y programas de educación.
Impacto cultural: lo que dice “tener un perro mestizo”
Ese 57 % que elige mestizos no solo habla de elección individual, sino de tendencias culturales:
Un valor creciente de lo natural, lo auténtico, lo no adornado. En mascota esto se traduce en preferir perros que “surgen” de situaciones de calle, rescate o mezcla genética, más que animales de exhibición.
Mayor conciencia sobre selección genética. Algunos dueños evitan razas puras precisamente por los problemas de salud que conllevan en ciertos casos (displasia, enfermedades hereditarias) o por el costo de mantenimiento.
Reconocimiento del perro como compañero, más que como símbolo de status. Tener un perro mestizo no es visto como “menos”, sino como decisión consciente.
Qué se puede hacer para impulsar aún más la adopción responsable
Para que estas tendencias crezcan y se institucionalicen, conviene trabajar en varios frentes:
Campañas públicas de sensibilización. Que promuevan historias de adopción, visibilidad de mestizos, los beneficios, las responsabilidades.
Políticas públicas y legislación que regulen el comercio de perros, fomenten esterilización, apoyen refugios y sancionen abandonos.
Apoyo institucional a refugios: financiamiento, voluntariado, capacitación, infraestructura.
Educación temprana sobre bienestar animal en escuelas, comunidades locales: aprenden sobre respeto, empatía, cuidado, lo que puede cambiar comportamientos desde la base.
Facilitar adopciones a través de plataformas confiables, registros de refugios activos, procesos claros, financiamiento de vacunaciones o esterilizaciones si es necesario.
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El Día del Perro Adoptado en Chile no es solo una fecha conmemorativa: los datos recientes muestran que la sociedad está cambiando su relación con los animales de compañía. La adopción y preferencia por perros mestizos ya no son acciones aisladas, sino parte de una tendencia creciente hacia la responsabilidad, empatía y ética en el cuidado animal.
El hecho de que menos de uno de cada siete perros haya sido comprado, y que cerca del 40 % provenga de adopciones o recogida callejera, indica que muchas personas ven en el rescate no solo una opción viable, sino deseable. Aunque aún hay retos importantes —leyes, abandono, infraestructura, expectativas—, las bases están sentadas para que la adopción responsable pase de ser algo motivado por el afecto a una práctica habitual y sostenible en el tiempo.
Reconocer los perros mestizos, adoptar con responsabilidad, educar a la comunidad, apoyar refugios, informar bien sobre lo que significa tener una mascota: esas son las piezas del rompecabezas para que cada vez más animales puedan vivir seguros, felices y con un hogar.


