Durante las últimas dos semanas he tenido la oportunidad de probar a fondo lo que muchos consideran el Tesla Model Y más equilibrado de toda la gama, por supuesto, cada conductor tiene necesidades diferentes, y para algunos la versión Standard de acceso es más que suficiente, mientras que otros necesitarán prestaciones superiores, sin embargo, esta variante «Premium Gran Autonomía de tracción trasera» consigue aglutinar diseño, equipamiento y eficiencia como pocos competidores en el segmento de los D-SUV eléctricos.
Lo primero que llama la atención al verlo es su diseño renovado, un aspecto que ha mejorado de forma sustancial respecto a la anterior generación, el modelo previo ya se había quedado bastante obsoleto en términos estéticos, pero esta actualización frontal con tecnología LED lo hace destacar allá donde va, especialmente cuando cae la noche y las líneas de luz dibujan su silueta en la carretera.
Esta mejora estética se extiende también a la parte trasera, que ha sido objeto de múltiples cambios igualmente importantes, por ejemplo, el portón del maletero ya no llega tan abajo como antes, dejando espacio para un paragolpes de plástico independiente, este detalle ahorrará a los propietarios muchas preocupaciones por golpes accidentales al maniobrar cerca de paredes o columnas.
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Y hablando de maniobras, es necesario mencionar el peculiar funcionamiento del sistema de aparcamiento, durante la prueba he comprobado que sigue siendo un punto débil del vehículo, lo que hace aún más valioso ese nuevo paragolpes protector, los sensores no siempre interpretan correctamente las distancias, así que mejor no confiarse únicamente en la tecnología.
Sin marcharnos de la zona trasera, hay que destacar que el portón, a pesar de haber recortado su longitud, sigue siendo bastante alto, esto puede convertirse en un problema si vamos a abrirlo en un garaje con limitación de altura, la diferencia entre el techo y el portón levadizo es mínima, así que conviene mirar hacia arriba antes de pulsar el botón de apertura.
El resultado de este diseño es que, para acceder al maletero en espacios reducidos, tendremos que agacharnos ligeramente, el «labio» que sobresale del portón es bastante alargado y apunta directamente hacia el suelo, creando una situación un tanto incómoda, hay que tener especial cuidado al acceder y al salir para no golpearse la cabeza con el borde.
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Probando el coche a 120 km/h en autovía, la eficiencia se mantiene en niveles realmente sorprendentes, la autonomía se comporta como promete, y el confort de marcha es excelente gracias a la tracción trasera y la suspensión adaptativa, el silencio en el habitáculo a esa velocidad es uno de los grandes aciertos de esta versión.
El equipamiento Premium se nota en cada detalle del interior, desde los acabados hasta el sistema de sonido, la pantalla central sigue siendo el centro de operaciones, y responde con la fluidez habitual de la marca, los asientos delanteros, con calefacción y ajustes eléctricos, resultan muy cómodos para viajes largos a velocidad de crucero.
Este Tesla Model Y de Gran Autonomía se confirma como una de las opciones más inteligentes del mercado eléctrico actual, no es el más barato ni el más radical, pero su equilibrio entre prestaciones, tecnología y eficiencia lo convierten en el compañero ideal para quienes buscan un SUV eléctrico sin concesiones.
Fuente: Foro Coches Eléctricos


