El sector del comercio minorista de alta gama ha recibido un golpe histórico con la declaración de quiebra de Saks Global, el conglomerado que apenas hace un año logró unificar bajo un mismo techo a tres de los nombres más emblemáticos de la moda estadounidense: Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman.
A pesar de que el objetivo de la fusión (valorada en 2,700 millones de dólares y respaldada por gigantes como Amazon y Salesforce) era crear una potencia imbatible en el sector del lujo, la realidad financiera ha sido distinta. La empresa se acogió a la protección del Capítulo 11 con activos y pasivos estimados entre los 1,000 y 10,000 millones de dólares.
Los expertos señalan que el modelo de grandes almacenes está sufriendo una crisis de relevancia. Mientras que las marcas de lujo (como Chanel o Gucci) priorizan cada vez más la venta directa al consumidor y sus propios canales digitales, los intermediarios como Saks han visto cómo sus estanterías se quedan vacías debido a la falta de pago a proveedores.
Vea también: FEMSA suspende operaciones de Oxxo en Río Bravo
Saks Global se declara en bancarrota
Como parte de su plan de reestructuración, la compañía ha nombrado a Geoffroy van Raemdonck (ex CEO de Neiman Marcus) como nuevo director ejecutivo, reemplazando a Richard Baker, quien fue el arquitecto de la estrategia de adquisiciones basada en deuda.
El nuevo CEO, Geoffroy van Raemdonck, ya navegó la quiebra de Neiman Marcus en el pasado. Su regreso al mando de la entidad fusionada sugiere que Saks no busca una visión innovadora, sino un «capitán de tormentas» experto en recortar deudas y gestionar acreedores.
Las claves de la crisis:
- Deuda insostenible: El proceso de adquisición se apalancó fuertemente en un momento en que el gasto global en lujo comenzó a enfriarse.
- Confianza de los proveedores: Marcas como Chanel (acreedora de 136 millones de dólares) y el grupo Kering (60 millones) han limitado su inventario ante la falta de liquidez de la tienda.
- Competencia feroz: Los consumidores con alto poder adquisitivo no han dejado de comprar, pero han migrado hacia rivales con mejor stock, como Bloomingdale’s, o directamente a las boutiques de las marcas.
Vea también: Skims consolida su presencia en México
Por el momento, las tiendas permanecerán abiertas gracias a una nueva inyección de financiación de 1,750 millones de dólares. El objetivo judicial es renegociar las deudas o encontrar un nuevo propietario antes de que finalice el año 2026. Si esta reestructuración falla, el mundo de la moda podría ser testigo del cierre definitivo de instituciones que han definido el estilo de vida de Nueva York y el mundo por más de un siglo.
Fuente: Chainstoreage.com


