Crecimiento entre sombras: la incertidumbre económica en EE.UU. persiste a mitad de 2025
A mitad de 2025, el panorama económico de Estados Unidos continúa siendo una combinación de resiliencia macroeconómica y persistente incertidumbre, influenciada por aranceles, inflación, decisiones políticas y el comportamiento del consumidor. Aunque los fundamentos económicos se mantienen estables, los expertos advierten que los efectos de las recientes políticas gubernamentales aún no se han materializado por completo.
Expectativas positivas y señales de alerta en EE.UU.
El año comenzó con expectativas alentadoras. Según el economista jefe de la National Retail Federation (NRF), Jack Kleinhenz, la economía estadounidense demostró fortaleza al registrar un crecimiento interanual del PIB del 2,8% en 2024, impulsado principalmente por el gasto de los consumidores, junto con aportes del gasto empresarial y gubernamental.
Sin embargo, Kleinhenz también advierte que, pese a este buen arranque, el sentimiento general se ha visto empañado por la ansiedad e incertidumbre que reina en los mercados. Factores como los aranceles, las políticas migratorias y los cambios regulatorios están generando confusión tanto en las empresas como en los consumidores.
Aunque cuantificar la incertidumbre no es sencillo, el Índice de Incertidumbre de Política Económica, desarrollado por investigadores de Stanford y Northwestern, muestra que los niveles actuales han bajado a la mitad desde su punto más alto en abril, pero siguen siendo elevados en comparación con los estándares prepandemia.
Aranceles y su impacto aún difuso
Uno de los principales focos de tensión es la política arancelaria. Aún no está claro cuáles serán las tarifas definitivas ni cuánto durarán, lo que complica las proyecciones sobre su impacto real en la inflación y el gasto minorista.
Durante el primer trimestre de 2025, el PIB cayó a una tasa anual del 0,5% en EE.UU.. Sin embargo, esta contracción se debió en gran parte a un aumento de las importaciones anticipadas frente a los anuncios de aranceles, más que a una caída real de la demanda. De hecho, las ventas privadas finales a compradores nacionales —un indicador más centrado en el consumo interno— crecieron un 1,9% interanual, demostrando que la demanda sigue siendo sólida.
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Kleinhenz explica que aún es difícil prever el efecto total de estas tarifas:
“Hay muchas fuerzas cruzadas en juego. Todo el mundo intenta descifrar cómo afectarán los aranceles a los precios minoristas, cuánto durarán y qué impacto tendrán en la inflación general”, señaló.
Inflación y consumo en EE.UU.: señales mixtas
En mayo, la inflación medida por el Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE) aumentó a un 2,3% interanual, frente al 2,1% de abril. A pesar del alza, el ingreso personal y el gasto del consumidor sin ajuste inflacionario crecieron un 4,5% ese mismo mes, lo que sugiere que los consumidores todavía mantienen su capacidad de compra.
Por otro lado, las ventas minoristas básicas —excluyendo concesionarios de autos, gasolineras y restaurantes, según la definición de la NRF— aumentaron un 3,9% interanual tanto en mayo como en el acumulado de los primeros cinco meses de 2025.
Estos datos reflejan un comportamiento optimista del consumidor, aunque se mantiene la cautela sobre cómo reaccionará la demanda si los aranceles finalmente comienzan a trasladarse a los precios finales.
Mercado laboral sólido, pero en la mira
Uno de los pilares que ha sostenido la economía ha sido el mercado laboral, que continúa sorprendiendo por su dinamismo. En junio se crearon 147.000 nuevos empleos, superando levemente el promedio mensual de 146.000 del último año. La tasa de desempleo se mantuvo estable en torno al 4,1%.
Además, las vacantes laborales repuntaron hasta alcanzar los 7,8 millones, superando a los 7 millones de desempleados, lo que indica que la demanda de mano de obra sigue siendo alta.
Sin embargo, Kleinhenz advierte que si los aranceles provocan un aumento sostenido en los precios, podría haber un cambio en el comportamiento del consumidor, con una reducción del gasto que eventualmente se trasladaría al mercado laboral, elevando la tasa de desempleo hacia finales del año.
¿Recortes en la tasa de interés a la vista?
En cuanto a la política monetaria, Kleinhenz considera que la Reserva Federal probablemente no bajará las tasas de interés durante julio, aunque podría hacerlo más adelante, posiblemente en otoño. El comportamiento de los consumidores frente a la inflación será clave para la decisión del banco central.
La Fed está observando de cerca lo que denomina “psicología inflacionaria”, es decir, cómo las expectativas sobre la inflación futura influyen en las decisiones actuales de consumo y ahorro. Si los consumidores comienzan a prever un aumento de precios sostenido, podrían modificar su comportamiento económico de manera significativa.
Un nuevo paquete fiscal que podría cambiar el rumbo en EE.UU.
El reciente One Big Beautiful Bill Act, ya promulgado como ley, es otro factor que podría alterar la dinámica económica en los próximos meses. Esta legislación incluye incentivos para empresas, recortes fiscales permanentes para personas y medidas para estimular una mayor participación laboral.
Según Kleinhenz, su aprobación representa un paso importante para reducir la incertidumbre en torno a la política fiscal, aunque aún está por verse cómo reaccionarán las empresas y los consumidores frente a sus disposiciones.
“Hay muchas piezas móviles que podrían cambiar radicalmente el panorama económico”, afirmó el economista, destacando que el comportamiento de los actores económicos será decisivo.
EE.UU.: crecimiento estable, pero sin certezas
Aunque el crecimiento económico de Estados Unidos se mantiene en terreno positivo en 2025, las tensiones en torno a los aranceles, la inflación, las tasas de interés y las nuevas políticas fiscales generan un entorno cargado de interrogantes.
Las cifras actuales son alentadoras: consumo resistente, mercado laboral activo e inflación controlada. No obstante, la percepción de incertidumbre sigue latente, y los próximos meses serán clave para determinar si este equilibrio puede sostenerse o si la economía entrará en una fase de desaceleración más profunda.

